Actualizado 22/04/2008 22:23 CET

Economía/macro.- La economía española crecerá un 1% en 2008 y 2009, según 'The Economist'

LONDRES, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

La economía española crecerá apenas un 1% en 2008 y 2009, según las nuevas previsiones realizadas por 'The Economist Intelligence Unit', que suponen un recorte de nueve décimas respecto a los anteriores pronósticos del departamento de análisis del prestigioso semanario económico.

En un artículo de opinión llamado 'El dolor en España' ('The pain in Spain'), afirma que "los buenos tiempos se han terminado" y fundamenta su pesimismo en que "raramente los 'booms' en la construcción y la vivienda se esfuman suavemente".

Entre las causas citadas como agravantes del caso español, la revista destaca el elevado incremento registrado por la inversión residencial en los últimos años, que sitúa en el 9,3% del PIB en 2007, frente a la media histórica del país del 5,5%, y al 6,5% de media en los países industrializados.

Asimismo, 'The Economist' señala el encarecimiento del 190% registrado por la vivienda en apenas una década, una pauta a la que sólo se asemejan Irlanda y Reino Unido, así como la importante contribución de la construcción a la creación de empleo.

Por otro lado, la revista advierte del elevado endeudamiento de las familias respecto a su renta disponible, que ha pasado del 47% en 1997 al 135% en 2007, lo que en opinión de la publicación refleja el creciente apalancamiento de los hogares españoles.

"El retorno a un nivel normal de inversión residencial restaría alrededor de tres puntos porcentuales al PIB (...) Además del efecto directo por el debilitamiento de la construcción, el consumo privado también se vería afectado por la caída de la confianza de los consumidores y un negativo efecto riqueza", señala el semanario.

CONFIANZA EN EL SECTOR FINANCIERO.

No obstante, 'The Economist' señala que pese a los efectos de las actuales turbulencias financieras que han provocado un endurecimiento de los estándares crediticios, el sector financiero doméstico "probablemente no será un fuente de problemas por sí mismo, sino que es más probable que sea víctima de los problemas generados en algún otro punto de la economía española o internacional".

En este sentido, la revista afirma que en España no existe un equivalente al sector hipotecario 'subprime' de EEUU, puesto que las entidades no tienen incentivos para conceder hipotecas a ciudadanos que no puedan hacer frente a los pagos ya que los bancos son los responsables últimos de responder del pago de los bonos respaldados por hipotecas. Asimismo, añade que, a diferencia de EEUU, en España los bancos pueden dirigirse contra todo el patrimonio del prestatario que incurre en impago, no sólo contra el bien hipotecado.

De este modo, 'The Economist' destaca que la mayor firmeza de la estructura de incentivos sugiere que el impacto en el sistema financiero español será "menos dramático".

EL BCE NO SERÁ EL SALVAVIDAS DE ESPAÑA.

Por otro lado, el semanario advierte de que España no podrá contar con la ayuda de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) lo que sumará un efecto perjudicial al sobredimensionamiento inmobiliario.

"Aunque existen perspectivas a la baja sobre el crecimiento de muchos países de la eurozona, la economía española probablemente se comportará mucho peor que el conjunto de la eurozona (...) La política monetaria de la zona euro se diseña con vistas al conjunto del bloque, y la economía española representa algo menos del 12% del PIB del bloque, por lo que el BCE no tomará acciones encaminadas específicamente a estimular la economía española", indica 'The Economist'.

En este sentido, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet afirmó en la rueda de prensa posterior a la última reunión del Consejo de Gobierno de la entidad que la institución emisora no toma sus decisiones de política monetaria pensando en uno u otro miembro, sino en la economía de los Quince como bloque.

Respecto a la situación fiscal, la revista advierte de que ante el previsible incremento del gasto público y la profundización de la desaceleración, puede provocar la "rápida evaporación" del superávit presupuestario.

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