"Moda: entre la ética y estética", por Tiziana Domínguez, directora del Departamento de RSC de Adolfo Domínguez

Tiziana Domínguez
ADOLFO DOMÍNGUEZ
Actualizado 01/09/2010 21:18:33 CET

Crear implica siempre una responsabilidad sobre qué se ofrece pero también sobre cómo. No hablamos sólo de un concepto o un estilo, sino de generar una imagen coherente con nuestras ideas, porque no podemos desligar lo que hacemos de lo que somos. En una empresa de moda, no hay nada más determinante que la selección de tejidos. Es el punto de partida que condiciona el resto. Todo empieza ahí y, por eso, siempre nos ha preocupado la esencia de lo que producimos.

Hace ya diez años que mi padre, Adolfo Domínguez, decidió incluir un bolso sintético para hombre; un producto que fuese más duradero, más impermeable y, sobre todo, que no implicase sacrificar una vida. Sin duda, fue una odisea, una lucha tanto interna -con los diseñadores- como externa -con el público-. Los primeros se sentían limitados a la hora de elegir materias y condicionados, en cierta forma, en su creatividad, mientras que los segundos veían en nuestra arriesgada propuesta un intento de reducir costes, en vez de una firme apuesta por la sostenibilidad del planeta.

Es verdad que algunos de nuestros clientes amenazaron con tirarnos aquellos zapatos de eco-piel a la cabeza, pero otros enseguida entendieron que debían exigirnos alternativas. Mi padre, con su característica firmeza, siguió adelante; y a ese bolso le siguieron cinturones, abrigos, chaquetas... Por entonces, yo, que rondaba sólo los 10 años, emprendí mi particular guerra, intentando arrancar el abrigo de astracán a quien tuviera a mano -como había visto hacer en las calles de Londres de camino al colegio-.

En ese momento, en una época donde el snobismo y la opulencia se daban la mano, pocos éramos los que creíamos en otra forma de crear estilo. ¿Engordar a 20 zorros durante un año para luego matarlos por el simple hecho de desear un abrigo? Puede ser algo selecto, pero no es una selección de la que queramos formar parte. Quienes hacemos posible una empresa como Adolfo Domínguez nos hemos sumado, desde el inicio, a una corriente que no lograba entender ese abuso de poder que ejercemos los humanos hacia los animales, y el tiempo nos ha dado la razón. Son muchos los clientes que ya valoran -e incluso aplauden- la moda sostenible. Además, las técnicas de producción no son las de antes y el término "sintético" ya no recuerda el olor a plástico sino que se ha convertido en una fiel reproducción de la piel original. Si no hay razones estéticas para justificar el uso de pieles ¿Por qué no dejamos que la ética ocupe el lugar que le corresponde?

"Aunque tú puedas pagarlo, la Naturaleza no puede", reitera siempre mi padre. Sus ideas, construidas en los años 70 con el nacimiento del movimiento ecologista en París, han levantado los cimientos de esta empresa, y han sido también mi fuente de inspiración a la hora de promover el departamento de Responsabilidad Social Corporativa, que actualmente dirijo. Una función que compagino con la dirección creativa de la empresa, porque considero que la unión de la visión artística junto con la perspectiva ecológica permite enriquecer no sólo una colección de moda sino también la vida.

El recorrido ahora se detiene en la Política de Bienestar Animal que acabamos de lanzar, la culminación de parte de nuestros esfuerzos por reducir el impacto medioambiental, eliminando aquellas pieles que son obtenidas a través de métodos cruentos, ya sean contra las vacas, los zorros o las aves. Porque no sólo hablamos de no vestir pieles sino de dotar a las otras especies del respeto que merecen y que, hoy en día, se ha perdido. Gracias a la ayuda de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), hemos conocido prácticas como la vivisección -arrancar las plumas a aves vivas- o el mulesing -la mutilación de las partes traseras de las ovejas para eliminar futuras plagas de insectos en los pliegues de su piel-; crueles prácticas que son prescindibles.

La Política de Bienestar Animal no sólo es una declaración de intenciones o un ejercicio de autocrítica, es un 'contrato' con el medioambiente que establece 2012 como plazo para eliminar aquellas prendas que hayan sido fabricadas usando pieles auténticas, pieles exóticas o cuero. Y es también un compromiso que adquieren nuestros fabricantes, a quienes solicitamos que certifiquen las condiciones en las que se ha realizado el producto.

La inminente parada de este largo y -por qué no- apasionante camino será la próxima edición de la Cibeles Madrid Fashion Week. El 19 de septiembre acudiremos a la pasarela madrileña, y desfilaremos con la conciencia limpia. Estamos caminando hacia una empresa consciente de su impacto en la sociedad y el medio, aunque sabemos que nuestra ruta no se acaba aquí; seguimos trabajando en la investigación de tejidos orgánicos, tintes vegetales, materiales no contaminantes ya que todavía queda mucho camino por andar para "dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos".

OTR Press

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