Publicado 26/02/2021 11:11CET

El superávit por cuenta corriente cayó un 70% en 2020, hasta 8.000 millones, ante el desplome turístico

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Archivo - Exportaciones - JLBORT/GVA - Archivo

España perdió 37.300 millones en ingresos turísticos y la capacidad de financiación de la economía española bajó un 58,4%

MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -

La balanza por cuenta corriente, que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias, registró un superávit de 8.000 millones de euros en el año 2020, marcado por la crisis del Covid, lo que supone un descenso del 70% respecto a los 26.600 millones del ejercicio 2019.

Así, según los datos publicados este viernes por el Banco de España, la caída del superávit se debió, entre otros factores, al descenso en más de la mitad del superávit de la balanza de bienes y servicios y, más concretamente, al desplome del superávit del turismo, que pasa de alcanzar los 46.300 millones en 2019 a los 9.000 millones actuales, una caída del 80,6%, como consecuencia de la caída de turistas por la pandemia.

Según el Banco de España, la evolución del turismo en los últimos meses ha estado fuertemente condicionada por el cierre de fronteras que se llevó a cabo con el estado de alarma y las diversas medidas que se han sucedido, que han restringido el libre movimiento de viajeros más allá del período en que estuvo vigente.

La balanza de bienes y servicios, que incluye el turismo y los viajes, registró un superávit el pasado año de 17.500 millones de euros, frente al superávit de 37.500 millones del mismo periodo de 2019.

En cambio, las rentas primarias (rentas de trabajo, de la inversión, impuestos sobre producción y la importación y subvenciones) y secundaria (transferencias personales, impuestos corrientes, cotizaciones y prestaciones sociales, etc.) redujeron su déficit desde los 10.900 millones de 2019 a los 9.500 millones a cierre del año pasado.

Por su parte, la cuenta de capital mostró un superávit en 4.800 millones de euros, por encima de los 4.200 millones del año previo.

Con ello, las cuentas corriente y de capital, que determinan la capacidad o necesidad de financiación de la economía, presentaron un saldo positivo (capacidad) de 12.800 millones de euros, muy por debajo de los 30.800 millones de euros de 2019.

En el conjunto de 2020, la capacidad de financiación de la economía española se situó en 12.800 millones, por debajo de los 30.800 millones alcanzados hacía un año, un 58,4% menor.

EL SUPERÁVIT DE DICIEMBRE CAE UN 68,2%

Respecto al mes de diciembre la balanza por cuenta corriente redujo también notablemente su superávit, pasando de 2.200 millones de euros a solo 700 millones de euros, debido a la notable caída en la entrada de capitales procedentes del turismo y los bienes y servicios no turísticos.

Así, la balanza de bienes y servicios redujo su superávit en 900 millones, hasta los 800 millones. Dentro de ésta, el turismo y los viajes obtuvieron un superávit de apenas 200 millones, frente a los 1.900 millones de diciembre de 2019.

El saldo de turismo y viajes había registrado en noviembre (100 millones) su nivel más bajo desde el inicio de la serie histórica en 1993.

Por su parte, las rentas primarias y secundarias mostraron en diciembre un déficit de 100 millones de euros, frente al superávit de 500 millones del año previo, mientras que la cuenta de capital elevó su superávit en 200 millones, hasta los 1.600 millones.

De esta forma, las cuentas corrientes y de capital sumaron un superávit de 2.400 millones de euros en el último mes del 2020, reduciéndose respecto a los 3.600 millones de diciembre de 2019.

SALIDA DE CAPITALES DE 96.100 MILLONES EN 2020

Por otro lado, entre enero y diciembre de 2020 España registró una salida de capitales por valor de 96.100 millones de euros, frente a las salidas de 10.000 millones del mismo periodo del año anterior.

Solo en diciembre salieron en España 20.700 millones de euros, cuando hace un año habían salido 9.200 millones de euros.

La salida o entrada de capitales es un saldo que resulta de tener en cuenta lo que los residentes españoles invierten fuera del país y lo que los extranjeros destinan a España en ese mismo periodo.