Arístegui pide poner "un bálsamo de reconciliación a las heridas"

Actualizado 18/06/2008 20:03:39 CET
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MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, aseguró hoy que tras el Congreso de Valencia se abre una "nueva etapa", en la que el PP tiene que "dejar el debate interno", lanzar un "mensaje de unidad" y ponerse a hacer oposición, para que la sociedad española perciba una formación "seria, unida y fuerte". "Yo que he sido una de las voces más críticas, creo que en este momento hay que poner un bálsamo de reconciliación a las heridas que hayan podido abrirse", proclamó.

Así lo afirmó Arístegui en una entrevista concedida a Europa Press, donde también hizo un llamamiento a Mariano Rajoy para que integre "a todo el mundo", discrepantes y no discrepantes". A su juicio, sería "muy bueno" que en el nuevo equipo estuviera la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ex ministro Juan Costa.

Al ser preguntado si va a dar su voto a Rajoy en el cónclave de Valencia, el diputado del PP recalcó que el voto es "secreto" y añadió que que no lo iba a desvelar en coherencia con las declaraciones que ha realizado en las últimas semanas. "Creo que hay que respetar eso también, porque aunque haya un solo candidato también hay otras alternativas", señaló.

En este sentido, indicó que los compromisarios tienen "tres opciones: votar a favor de la lista de Mariano Rajoy, en blanco, o simplemente abstenerse". En su opinión, si hay personas "que no están de acuerdo con la forma en que se ha venido diseñando la política del PP estos días están en su perfecto derecho de votar en blanco o de abstenerse y hay que respetarlo".

No obstante, Arístegui se mostró partidario de "elegir al presidente con el apoyo más amplio posible para que salga reforzado el partido". Según agregó, no sería una "buena noticia" que hubiese "una sensación de clausura del Congreso en falso".

Arístegui afirmó que después de una derrota electoral era "necesario" abrir un debate sobre equipos y estrategia, algo que, según dijo, ya ha empezado a hacer la propia dirección del partido. "Creo que eso es en efecto lo que hay que hacer, pero también fui de las primeras voces discrepantes que dijo que el 23 de junio, al día siguiente de la finalización del congreso, teníamos que dejar el debate interno y ponernos a hacer oposición", apuntó.

En este sentido, insistió en que el presidente del partido que salga elegido este domingo en Valencia "puede tener la garantía absoluta" de que contará con su "lealtad, esfuerzo y dedicación" para hacer oposición al gabinete socialista.

"Quiero que se sepa de forma muy clara que siempre actué desde la lealtad, pensando en el bien del partido y en el bien de España. No tengo un afán de protagonismo como algunos han dicho --enfatizó--. He estado en silencio muchos días y he querido romper este silencio porque creía que era bueno dar un mensaje de unidad y reconciliación".

Para Arístegui, el debate interno de estas semanas, lejos de "debilitar" al partido lo ha "consolidado" como una fuerza democrática "abierta", algo que, según subrayó, "desmiente las acusaciones de monolitismo" que se han vertido en los últimos años desde las filas socialistas. "El monolitismo no es bueno y las voces discrepantes, desde el respeto y desde la lealtad, como la mía, creo que eran necesarias", apuntó.

Arístegui considera que "hacer política es sumar" y defendió la necesidad de que Rajoy haga "un gesto" en ese sentido antes de cónclave porque el Partido Popular ha obtenido "magníficos resultados" cuando ha estado "unido" y ha sido "fuerte".

"Debe hacer un esfuerzo de integración, tiene que lanzar a la opinión pública un mensaje de tranquilidad, de serenidad, de unidad y eso se hace sumando a todo el mundo --resaltó--. Creo que sería muy bueno para el PP que estuviese Gallardón, Esperanza Aguirre, Juan Costa, que estuviese todo el mundo, discrepantes y no discrepantes, porque en este partido siempre tuvo cabida todo el mundo".

Al ser preguntado si comparte las opiniones que hablan de cambio de rumbo en el PP, señaló que "ha habido síntomas que apuntaban a eso" pero agregó que Rajoy ha dicho que seguía defendiendo los mismos principios y valores. "Creo que hay que darle un margen de beneficio, el beneficio de la duda y un margen de maniobra", aseguró, para añadir que "tiene por delante unas elecciones muy complicadas" en el País Vasco y Galicia.

Dicho esto, indicó que el PP es un partido de "centro derecha y liberal" y destacó que ser de centro es "una forma de hacer política". A su juicio, "no es incompatible mantener unos principios y unos valores con el tono y el talante centrista". "El PP siempre ha sido un partido centrista", aseveró.

El diputado del PP criticó que otras fuerzas hayan conseguido "instalar" en un pequeño sector de la sociedad el mensaje de que su partido es duro o extremista y aseguró que "quizá ha habido un problema de comunicación" al no trasladar correctamente su discurso a la sociedad.

Asimismo, afirmó que hay que respetar la decisión de la dirigente vasca María San Gil de no acudir al Congreso de Valencia. "Su no presencia en el Congreso de Valencia es una opción que hay que respetar", reiteró.

El responsable de Exteriores aprovechó para alabar la candidatura del sucesor de San Gil, Antonio Basagoiti, al que definió como un "excelente político que aglutina muy bien todas las sensibilidades del PP del País Vasco" y que va a "saber recoger las banderas" que ha defendido San Gil y también hablar de las cuestiones que "preocupan a los vascos" como la sanidad, las obras públicas o la educación.

También se refirió al PNV y lamentó que esta formación haya caído en una "subasta de las reivindicaciones". Se trata, continuó, de una carrera que termina "en el abismo y en el desastre" porque esa "reivindicación perpetúa es desestabilizadora".