Actualizado 09/12/2007 14:37 CET

Una bodega valenciana ofrece un cava con polvo o virutas de oro de 24 quilates

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MADRID, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -

La bodega valenciana Artesanos del Vino ha comenzado a comercializar este año dos tipos de cava que contienen polvo o virutas de oro de 24 quilates y que son, según afirmó el director técnico y comercial de la bodega, Alberto Fernández, la mejor manera de celebrar "ocasiones especiales", como las próximas fiestas navideñas.

Se trata de un "producto exclusivo", pero "al alcance de todos, siempre y cuando sea para celebrar algo especial", como un aniversario, un cumpleaños o un Fin de Año, tal como indicó a Europa Press Televisión Fernández.

El empleo de este oro alimentario le confiere al cava una untuosidad y densidad especiales y, además, no supone ningún riesgo para la salud, comentó Fernández, quien destacó que este metal precioso se ha empleado en gastronomía ya desde las civilizaciones más antiguas.

Con esta iniciativa novedosa, la empresa valenciana quiere "sumarse a las tendencias de la nueva cocina, de la alta cocina, que están acabando los platos con oro y metales preciosos", y ofrecer un producto "exclusivo" con el que "celebrar algo importante".

Para su elaboración, la bodega emplea cuatro variedades de uva-- Macabeo, Perelada, Charel.lo y Chardonay-- y sigue los pasos habituales en la elaboración del cava, con un período de crianza superior a los 20 meses a una temperatura por debajo de los 14 grados. En el momento de la dosificación del licor de expedición es cuando le añaden las virutas o el polvo de oro, algo menos de un gramo por botella.

Según Fernández, el hecho de llevar oro confiere a este cava "más untuosidad y una textura 'un pelín' más densa", si bien "no te tropiezas en la boca" con las partículas áureas, pues se deshacen rápidamente y no se notan. A nivel organoléptico, añadió, "es reconocible cierto tono metálico".

En la elaboración de este cava 24K se utiliza sólo oro alimentario de 24 quilates "porque todos aquellos" de menos quilates "son aleaciones con plomo, que son peligrosas para la salud". Al respecto, Fernández resaltó que "no existe en absoluto ningún problema a nivel sanitario con este producto" y comentó que la gente lleva muchos años llevando dientes de oro "y nunca les ha pasado nada, siempre que sea de 24k".

El uso del oro como ingrediente se viene utilizando, según Fernández, "desde hace miles de años", por distintas civilizaciones como la griega, la romana o la egipcia, que pensaban que tenía beneficios y prolongaba la vida. Incluso, explicó Fernández, Felipe II "realizó un elixir con su sangre y oro en busca de la eterna juventud".

El precio de las botellas, alrededor de 120 euros, no hacen que éste sea "un producto para consumir cada día", sino para "ocasiones especiales". En este sentido, comentó que el perfil del comprador es el de "alguien que tiene algo que celebrar o un regalo importante que hacer", o bien, empresas que quieren tener un detalle con sus clientes más importantes.

La bodega ha elaborado 3.000 botellas, de las que 1.500 destinará a la exportación y las otras 1.500 al mercado nacional. Este nuevo cava, que se sirve bajo pedido, ha despertado el interés de mercados como el japonés, australiano, estadounidense, alemán o de los Emiratos Árabes, entre otros.

El hecho de introducir oro en las botellas ha provocado más de una anécdota, como por ejemplo, de quien preguntaba "si se podía cortar la boca con los copos de oro". "Lo que no sabe la gente es que conforme toca la boca, --el oro-- se deshace, prácticamente", señaló el responsable de la bodega.

Este cava, además, es una manera de participar en uno de los ritos del Año Nuevo, como la introducción de un objeto de oro en la copa, sin riesgo de atragantarse con el típico anillo. Para degustarlo correctamente y disfrutar de las virutas, los responsables de la bodega recomiendan enfriar las botellas en cubitera puestas al revés, darles la vuelta suavemente y destaparlas con cuidado.