MADRID, 17 Abr. (CHANCE) -
Si hay algo que confirma cada temporada de eventos es que, a veces, la elegancia está en la sencillez. Así lo demostró Elena Gortari la pasada noche del miércoles 15 de abril en la cuarta edición de los Cerawards, donde no solo destacó por su estilismo en tonos dorados y piel radiante, sino también por un peinado que se posiciona como uno de los grandes aciertos para invitada esta primavera/verano.
Su elección fue un peinado pulido, con raya en el centro y acabado natural, que dejaba el cabello completamente liso y recogido detrás de las orejas. Sin embargo, lo que realmente marcó la diferencia e hizo especial el beauty look fue la ‘trenza de cordón’ a modo de diadema, integrada en la parte frontal del cabello. Esta trenza, discreta y muy bien pulida, aportaba textura y un toque romántico sin romper la estética minimalista del conjunto.

Este tipo de acabado, aparentemente sencillo, consigue un efecto muy llamativo a la par de elegante gracias a su precisión: la melena cae recta y uniforme, sin volumen excesivo, con un aire limpio que realza los rasgos faciales y aporta un toque moderno. La trenza-diadema, además, introduce un elemento diferenciador que eleva el peinado y lo convierte en algo más especial que un simple alisado pulido.
Lo interesante de este recogido es su versatilidad. Se trata de un peinado que funciona especialmente bien en celebraciones y ocasiones especiales, aportando ese toque de diferenciación sin exceso. También encaja a la perfección en eventos más festivos como la Feria de Abril que está a la vuelta de la esquina.
Además, este estilo tiene una ventaja clave ya que combina a la perfección con prácticamente cualquier tipo de vestido, desde diseños vaporosos hasta cortes más estructurados como el que lució la influencer. Al llevar el cabello recogido detrás de las orejas, permite lucir pendientes especiales y resalta detalles del escote o los hombros, algo muy favorecedor en looks de invitada.
El resultado es un peinado elegante, atemporal e ideal para quienes buscan un estilismo sofisticado sin complicaciones. Una prueba más de que, cuando se ejecuta bien, un pequeño detalle —como una trenza discreta— puede transformar por completo un estilismo.