MADRID, 27 Mar. (CHANCE) -
El estrés no solo se siente, también se nota. La piel no solo es el órgano más grande del cuerpo, sino que es uno de los más sensibles. Los cambios internos en el organismo, se reflejan en el cutis. Los brotes de acné, sensibilidad, falta de luminosidad, sequedad o envejecimiento prematuro,suelen ser las señales más evidentes del término que se conoce como psicodermatología. Pero, ¿cómo influyen realmente las emociones en la salud de la piel?
Raquel González, experta en dermatología del departamento de Formación de Skeyndor, asegura que la piel y el sistema nervioso están conectados. "Cuando una persona experimenta estrés o emociones intensas, el organismo libera cortisol, adrenalina y citoquinas inflamatorias. Esto puede provocar alteración de la función barrera, mayor sensibilidad e inflamación en la piel, dando lugar a pieles más reactivas, deshidratadas o que sufran brotes", explica a CHANCE.
La conexión directa entre mente y piel
Tal y como detalla, son tres los mecanismos principales que explican esta conexión entre mente y piel. El primero de ellos, es el eje neuroendocrino, "el exceso de cortisol aumenta la producción de sebo y favorece procesos inflamatorios", cuenta. En segundo lugar, el sistema inmunológico es otro de los que afecta a la respuesta inmune, facilitando brotes o empeoramiento de patologías. Mientras que la función barrera es el tercero a destacar, pues "disminuye la capacidad de la piel para retener agua y protegerse, lo que genera deshidratación y sensibilidad". Es por ello que una piel equilibrada puede volverse grasa, reactiva o más propensa a imperfecciones en periodos de estrés.

Las enfermedades de la piel relacionadas con factores emocionales o psicológicos
La piel puede cambiar de estado dependiendo de muchos factores externos: el clima, la dieta, enfermedades que estemos atravesando o, por supuesto, factores psicológicos se convierten en los principales.
Según explica Raquel González, el acné es uno de los más comúnes, ya que el estrés aumenta la producción de sebo y la inflamación. Asimismo, la dermatitis atópica está muy relacionada por factores emocionales, mientras que la psoriasis tiene un componente inflamatorio e inmunoloógico que se agrava con el estrés. Por su parte, cabe destacar la rosácea, que tiene un componente emocional muy potente.
La importancia de cuidar la salud mental
Cuidar de nuestra salud mental es imprescindible para el bienestar general, y para el cuidado cutáneo en particular. Para ello, aprender a gestionar el estrés (a través de respiraciones, meditación y práctica de ejercicio), es clave, pero también lo es dormir bien y, al menos, 8 horas, para una buena regulación hormonal y regeneración cutánea; una alimentación equilibrada, una rutina cosmética constante y, por supuesto, el autocuidado con experiencias relajantes en cabina.
Los tratamientos más recomendados para tratar afecciones cutáneas
- Acné: higienes específicas, tratamientos seborreguladores, antiinflamatorios y moduladores del cortisol, peelings químico suaves o tratamientos que refuerces la barrera de la piel, equilibre en microbioma o reduzcan la inflamación y la reactividad cutánea.
- Piel sensible o reactiva: la experta aconseja reducir los tratamientos muy renovadores y optar por reforzar la barrera de la piel.
- Dermatitis o rosácea: tratamientos protectores, calmantes y oxigenantes u otros que refuercen la barrera cutánea, como Aquatherm de Skeyndor.
Crema pieles normales a grasas, de Aquatherm. (Precio: 43,30 €).
- Envejecimiento y estrés cutáneo: tratamientos regeneradores a base de células madre y plasma vegetal rico en exosomas, factores de crecimiento y moduladores de cortisol, siendo Eternal y Timeless Prodigy los recomendados por la experta de Skeyndor.

The Serum, Timeless Prodigy, de Skeyndor. (Precio: 179 €).

Serum extraordinario redensificante Eternal, de Skeyndor. (Precio: 80,65 €).