MADRID, 28 Sep. (CHANCE) -
De los domingos y encuentros familiares, a la comida del trabajo. Los arroces ya no esperan necesariamente al fin de semana para aparecer y las oficinas madrileñas son, ahora, uno de los principales escenarios para comer una paella o una fideuá entre reuniones, comidas de equipo, encuentros con clientes o eventos corporativos.
Es lo que está observando 120 Gramos, firma madrileña especializada en arroces a domicilio y fundada por el joven empresario José Páramo, cuyos pedidos para empresas representan ya alrededor del 25% de su facturación.
"Las empresas tienen cada vez más peso para nosotros. Hemos conseguido la confianza de muchas compañías que repiten y, además, suelen ser pedidos para grupos numerosos, por lo que se ha convertido en una línea de negocio muy relevante", ha explicado Páramo.
Porque una comida de trabajo no tiene por qué ser siempre una bandeja de sándwiches o saladitos. De hecho, el arroz a domicilio se está convirtiendo en una alternativa para compartir en la oficina, ya que es una propuesta fácil de organizar, pensada para grupos y capaz de convertir una comida de trabajo en una experiencia más informal.
Y no se trata solo de pedidos puntuales. La firma madrileña cuenta con "una elevada recurrencia del cliente corporativo", ya que algunas empresas realizan pedidos mensualmente, mientras que otras los concentran en determinados momentos del año, especialmente en marzo, mayo, junio o durante la Navidad.
Los días con más movimiento de pedidos suelen ser los martes y los jueves, principalmente entre las 12.00 y las 14.00 horas, mientras que los viernes vuelve a ganar protagonismo el cliente particular.
DE 25 A 500 RACIONES
El pedido de empresa habitual ronda las 25 raciones, aunque la compañía también está preparada para asumir encargos bastante mayores. El ejemplo más llamativo de 120 Gramos hasta la fecha fue un pedido de 500 raciones para Amazon, en el que 15 repartidores tuvieron que coordinar la entrega. Asimismo, otras grandes empresas como P&G, IKEA o Louis Vuitton también han confiado en sus arroces para diferentes ocasiones.
Para hacer frente a estos pedidos, la empresa madrileña cuenta con reparto propio, lo que le permite planificar los servicios en función del número de comensales, coordinar vehículos y horarios y controlar directamente la entrega.
Las comidas de equipo y los 'team buildings' están entre los principales motivos para pedir arroz, aunque tampoco faltan las reuniones, celebraciones internas o encuentros con clientes. Frente al clásico catering de comida preparada con antelación, 120 Gramos apuesta por llevar el arroz recién hecho hasta la oficina.
El arroz, además, tiene una ventaja única: se pone en medio de la mesa y se come hasta el último gramo, porque como explica José Páramo, "es un producto de calidad, elegante y especial, pero al mismo tiempo muy fácil de compartir".
No todos los arroces tienen, eso sí, el mismo público. En los eventos grandes suelen triunfar los sabores tradicionales y reconocibles, mientras que en encuentros con clientes o celebraciones especiales las empresas se atreven más con propuestas diferentes.
Muchas compañías tiran de un producto tan español y reconocible como la paella cuando quieren sorprender a sus invitados extranjeros. Porque, aunque Valencia juegue en casa cuando se habla de arroz, Madrid tampoco se queda atrás y cada vez son más las ocasiones en las que la paella se cuela en las mesas de la capital.
Aun así, para Páramo, todavía es "difícil de cuantificar" el potencial del mercado corporativo y prefiere centrarse en dar el mejor servicio posible para que las empresas confíen y repitan, al tiempo que siguen incorporando nuevos clientes.
De esta forma, entre reuniones y 'team buildings', el arroz se está haciendo un hueco en un territorio que, hasta ahora, parecía reservado al café de máquina, al táper o al catering con sándwiches en frío: la oficina.