Ana Pérez-Lorente, mujer de Antonio Resines, recuerda cómo empezó su historia de amor en un semáforo de Madrid

Ana Pérez‑Lorente, mujer de Antonio Resines, recuerda cómo empezó su historia de amor en un semáforo de Madrid
Ana Pérez‑Lorente, mujer de Antonio Resines, recuerda cómo empezó su historia de amor en un semáforo de Madrid - EUROPA PRESS

   MADRID, 21 Jun. (CHANCE) -

   La historia de amor de Antonio Resines y Ana Pérez-Lorente podría ser perfectamente el guion de una comedia romántica: una joven que admira a un actor al que le encuentra "gracioso" y "fantástico", un encuentro fortuito en un semáforo del centro de Madrid y un flechazo que, con los años, se ha convertido en una relación sólida y cómplice. Con el tiempo, Ana ha pasado de ser la admiradora anónima que se atreve a dar el paso, a convertirse en el gran apoyo del intérprete, especialmente en los momentos más delicados de su vida personal y de salud.

   Ahora, la esposa de Antonio Resines ha vuelto a recordar con cariño y sentido del humor el escenario exacto donde todo empezó: un semáforo en la zona de Goya. "Pues mira, yo ya creo que es conocidísimo que le conocí en un semáforo", confiesa, subrayando lo inverosímil que podía parecer la escena: "De repente, una chica muy jovencita, con un señor que es mucho mayor que ella, hace caso y se va todo en la copa". Lejos de ser una anécdota más, para Ana aquel instante fue decisivo, porque detrás no había improvisación, sino admiración: "Era un actor que me hacía muchísima gracia, me divertía muchísimo, me parecía fantástico. Entonces me dije: tengo que ir a conocerle. Y así fue".

   Con su habitual naturalidad, admite entre risas que no sabría precisar el punto exacto del mapa, pero sí la zona: "En Goya lo que no te puedo decir es cuál exactamente, pero bastante antes de entrar, como dos antes de llegar al Colón". Más allá del detalle urbano, lo importante para ella es el simbolismo de ese semáforo, convertido en el lugar donde decidió cruzar la línea entre espectadora y protagonista de su propia historia. Tras recordar cómo se lanzó a conocerle, Ana cede el testigo: "Y ahora le doy el relevo a él, porque yo ya... bueno", dejando entrever que es Resines quien podría completar el relato desde su propia perspectiva.

   Este recuerdo, contado con ternura y cierta timidez, refuerza la imagen de una pareja que ha construido su relación desde la complicidad y la admiración mutua. Lo que empezó con una fan decidida a saludar a un actor que le hacía "muchísima gracia" en un semáforo de Goya, se ha transformado con los años en un vínculo estable y discreto, en el que Ana Pérez-Lorente se ha consolidado como el gran pilar en la vida de Antonio Resines, dentro y fuera de los focos.