MADRID, 6 Jun. (CHANCE) -
Alberto II de Mónaco no ha pasado desapercibido durante su visita a Madrid junto a la princesa Charlene. El viaje, enmarcado en la conmemoración del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre España y el Principado de Mónaco y el décimo aniversario de la delegación española de la Fundación Príncipe Alberto II, ha estado marcado tanto por los compromisos institucionales como por la cercanía mostrada por el soberano monegasco con el público.
Durante su estancia, fue recibido por el rey Felipe VI en el Palacio de La Zarzuela y mantuvo también un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Moncloa. La agenda incluyó además una visita junto a los Reyes a las exposiciones "Mónaco y España: cinco siglos de historia compartida" y el "8º Foro de los Artistas de Mónaco" en el Real Jardín Botánico de Madrid.
Más allá de los actos institucionales, el soberano monegasco protagonizó escenas de gran cercanía con el público durante su estancia en la capital. Alberto de Mónaco se mostró especialmente amable y accesible, atendiendo a numerosos ciudadanos que se acercaron a saludarle. A la salida de un restaurante madrileño, el príncipe fue despedido entre aplausos y no dudó en detenerse para saludar a los presentes, intercambiar unas palabras y fotografiarse con varios admiradores. Sonriente y relajado, incluso posó junto a dos mujeres que no ocultaban su entusiasmo por poder compartir unos instantes con él, dejando una imagen de naturalidad y cercanía que llamó la atención de quienes presenciaron la escena.
El viaje también estuvo marcado por la evidente complicidad mostrada entre Alberto II y Felipe VI, quienes compartieron un almuerzo privado y exhibieron una relación cordial durante los diferentes actos oficiales. La visita sirvió para reforzar los vínculos históricos, culturales y diplomáticos entre ambos países, además de convertirse en la primera visita oficial de Charlene de Mónaco a España