MADRID, 26 Abr. (CHANCE) -
Un torero no se corta la coleta de verdad y hay muchos ejemplos, el más reciente, el de Morante de la Puebla, que regresó a la plaza de toros el pasado Domingo de Resurrección cuando la afición taurina aún estaba digiriendo su despedida, comprensiva con su situación y muy respetuosa por la decisión del maestro que necesitaba retirarse. Volvió, triunfó en La Maestranza y una cogida le tiene ahora recuperándose en su domicilio, con el mundo del toro muy pendiente de su evolución.
Precisamente mientras el de la Puebla y Roca Rey se recuperan de sendas cogidas, su compañero César Rincón anunciaba su decisión de volver a vestirse de luces para retomar su carrera a sus 60 años. "El maestro Morante me invitó al Festival de Madrid-el 12 de octubre - y me preparé con mucha responsabilidad. Eso me llevó a pensar que estoy en una situación en la que tengo que dejar un legado para el futuro, para las generaciones que vienen, para que sepan que tenemos una historia de vida que no debemos callar nunca".
La motivación del diestro colombiano, además de por vocación, es también por corazón, aunque no hay fecha para su vuelta: "Mi proyecto es algo de ilusión y de sueño porque este es el último año en el que se van a dar festejos en Colombia porque se prohíbe la tauromaquia. Esto es una reivindicación, un grito para decir que estas cosas no pueden pasar y que esta situación no puede seguir avanzando".