Crónica Chile/Argentina- Se cumplen 25 años de la amenaza de guerra entre el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla

Tras la petición del Papa Pablo VI, Videla aceptó negociar con

Argentina y suspender una guerra para la que ya había movilizado

tropas

SANTIAGO, 2 May. (de la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) -

Hoy se cumplen 25 años de uno de los deterioros más serios en las

relaciones chileno-argentinas, que pudo acabar en guerra, cuando el

Foreign Ofice británico dio a conocer el resultado de su arbitraje en

la disputa de ambos países por las islas Picton, Nueva y Lennox. El

resultado fue 3-0 para los chilenos, según el símil futbolístico de

un almirante chileno. La entrevista secreta de Pinochet y Videla no

dio resultado y el segundo rechazó el laudo británico, comenzando así

una movilización masiva de tropas de ambos países. Videla afirmó que

sólo una súplica del Papa conseguiría parar la guerra y Pablo VI

suplicó. Tras arduas negociaciones y la mediación de la Iglesia, las

relaciones entre ambas naciones se estabilizaron y Argentina aceptó

la decisión británica, para pocos años después iniciar con el árbitro

una disputa de mayor envergadura: la Guerra de las Malvinas.

El 2 de mayo de 1977, el Foreign Office dio a conocer el fallo de

la Corte Arbitral británica, que ponía fin a una larga disputa

territorial entre Chile y Argentina, y que, además, llevó a ambos

países al borde de la guerra. Tras seis años de estudios, iniciados

en 1971, durante el Gobierno del presidente Salvador Allende, los

juristas que arbitraron el contencioso determinaron que después de un

largo proceso arbitral (laudo) las islas Picton, Nueva y Lennox,

junto a unos islotes y rocas adyacentes a ellas en la zona austral

del Cono Sur, pertenecían a Chile y no a Argentina.

En el mapa se trazó una línea roja para marcar el límite de la

jurisdicción de cada país, en la zona que posteriormente fue conocida

como 'El Martillo'. Al conocer el fallo británico, el embajador

chileno en Londres, José Miguel Barros, llamó a Santiago y, mostrando

la alegría que esta decisión le causaba, le dijo al ministro de

Asuntos Exteriores del régimen, el almirante Patricio Carvajal:

"Canciller, Colo Colo ganó tres por cero a River Plate", utilizando

un símil futbolístico para relatar la situación.

Y mientras la alegría se apoderaba de Chile, en un momento en que

la dictadura de Augusto Pinochet cumplía su tercer año en el

Gobierno, la noticia cayó como una bomba en Buenos Aires, donde la

recién instalada Junta militar del general Jorge Rafael Videla

declaró que el laudo arbitral había sido "un desastre".

Inmediatamente, el almirante Emilio Massera, comandante en jefe de

la Armada argentina, se embarcó en una lancha torpedera, 'La

Indómita', para realizar un recorrido por las aguas del Canal Beagle,

donde estaban las islas que desde entonces eran definitivamente

chilenas.

ARGENTINA RECHAZA EL LAUDO

El conflicto se recrudecería a partir de ese momento. Las primeras

escaramuzas surgieron cuando Argentina instaló una baliza (boya de

señalización) en un islote del conjunto chileno, lo que originó un

intercambio de duras declaraciones entre ambos gobiernos, en otro

tiempo socios en el entramado militar que tomó el Cono Sur durante

los años 70.

Después de varias peticiones de mantener el 'status quo' en la

zona, el Gobierno argentino anunció, el 7 de enero de 1978, que había

adoptado "la decisión indeclinable de rechazar el fallo arbitral",

considerando que el tribunal británico no era neutral, ya que también

mantenía diferencias territoriales con Argentina por las Islas

Malvinas.

En el aspecto oficial, se argumentó que se habían cometido

"errores tanto históricos como geográficos, la extralimitación de las

funciones a las cuales la Corte no estaba autorizada a pronunciarse y

la falta de equilibrio de las apreciaciones de las argumentaciones

argentinas", según consta en un documento de la época.

Las negociaciones diplomáticas seguían sin prosperar, ante lo cual

Pinochet y Videla acordaron una cita secreta en la ciudad argentina

de Mendoza, fronteriza con Chile, donde durante ocho horas debatieron

el asunto sin alcanzar ningún acuerdo, por lo que a pocas horas de

volver a Buenos Aires, Videla reiteró a una emisora nacional el

rechazo del laudo.

Comenzaron la movilización de tropas. Ya el 12 de octubre de 1977,

Argentina había llamado a medio millón de reservistas y trasladado

una serie de naves y armamento militar a la zona. En Chile, si bien

los operativos militares eran igual de grandes, pocos sabían del

problema, ya que el Gobierno diseñó una campaña de reserva.

El 20 de diciembre, la inteligencia chilena determinó que la

guerra empezaría esa misma noche. Ambos países tenían movilizadas a

sus tropas, que habían zarpado hacia alta mar con la orden de entrar

en conflicto inmediatamente. Sesenta pasos fronterizos entre ambos

países estaban cerrados y repletos de militares que esperaban la

orden para comenzar a atacar.

MEDIACIÓN DE PABLO VI

Y mientras en Chile se esperaba que Argentina diera el primer

paso, el general Jorge Rafael Videla había declarado que "sólo una

petición personal del Papa le haría detener la guerra".

De esta forma, en la madrugada del 22 de diciembre, Su Santidad

hizo el esperado llamamiento a la Casa Rosada. La propuesta de

mediación y de evitar la guerra fue transmitida por Radio Vaticano y

publicada ese mismo día por 'L'Osservatore Romano'. El Papa designó

como árbitro al ex nuncio apostólico Antonio Samoré, que se reunió en

más de 30 oportunidades con los representantes de ambos países, en

los cuales se debió analizar una serie de antecedentes. Un largo

proceso que, sin embargo, detuvo la guerra.

Hubo que esperar hasta 1984 para que las dos naciones ratificaran

el laudo arbitral internacional que dio a Chile la soberanía sobre el

Beagle. Los primeros seis artículos del nuevo tratado, denominado

'Tratado de Paz y Amistad', se refirieron a cuestiones de forma. Del

artículo 7 al 11 se estableció el limite entre ambos estados. El

artículo 12 dispuso la creación de una comisión binacional de

carácter permanente para intensificar la cooperación económica y la

integración física.

En el artículo 13 se establecieron las pautas para la navegación,

señalando que Chile en ejercicio de su soberanía, otorgaba a

Argentina las facilidades náuticas. Por ultimo, del artículo 14 al 19

se fijaron las cláusulas finales, en las que ambas naciones

declararon solemnemente que este tratado era la solución completa y

definitiva, y que los limites señalados constituían un fin

inalterable.

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02-May-2002 23:23:35

(EUROPA PRESS)

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