La incómoda reacción de Victoria Federica al ser preguntada por el supuesto ‘simpa’ con Froilán en el Hotel Palace

Victoria Federica
Victoria Federica - EUROPA PRESS

MADRID (CHANCE)

   Victoria Federica y Froilán vuelven a estar en el ojo del huracán mediático tras su presunto 'simpa' en el emblemático Hotel Palace de Madrid, un episodio que ha desatado todo tipo de críticas y titulares. Según se ha publicado, los hijos de la infanta Elena habrían abandonado el lujoso establecimiento junto a un grupo de amigos sin abonar una factura que superaría los 200-300 euros, después de disfrutar de varias consumiciones tras la Corrida de la Beneficencia. Mientras desde su entorno niegan tajantemente que se fueran sin pagar, el debate sobre lo que ocurrió realmente en el Palace sigue muy vivo y cada aparición pública de la sobrina de Felipe VI levanta aún más expectación.

   Tras este polémico episodio, Victoria Federica ha reaparecido, pero lejos de aclarar nada ha optado por el silencio más absoluto. La hija de la infanta Elena llegaba a Sevilla junto a su chico, el empresario de la noche madrileña Jorge Navalpotro, con quien mantiene una relación desde hace meses, y las preguntas sobre el supuesto 'simpa' no se han hecho esperar. "No voy a decir nada, gracias", respondía con evidente incomodidad cuando los reporteros intentaban saber su versión sobre lo sucedido en el Palace.

   Lejos de relajarse, el tono se volvía aún más tenso cuando insistían en si realmente ella y Froilán habían abandonado el hotel sin pagar. "Porfa, porfa. Es que me tengo que ir rápido", zanjaba Victoria, tratando de esquivar a la prensa y dejando en el aire cualquier aclaración sobre la noche más comentada de la crónica social.

   Después de su llegada en AVE, la pareja salía de la estación y hacía cola tranquilamente para coger un taxi, intentando continuar con su escapada sevillana como si nada hubiera pasado. La imagen contrasta con el revuelo generado en los últimos días, reforzando la estrategia de la influencer: ni confirmar ni desmentir, y dejar que el tiempo y el ruido mediático hagan su trabajo.