MADRID, 30 Mar. (CHANCE) -
Después de unos meses complicados, Lucas González, del mítico dúo Andy y Lucas, vuelve a sonreír. El cantante continúa su lento proceso de recuperación de los problemas nasales que arrastra desde hace tiempo, una etapa marcada por tratamiento tras tratamiento y por la esperanza de volver a respirar con normalidad y retomar su vida -y su música- sin molestias.
Esta vez, el gaditano ha sido captado por el equipo de Europa Press llegando al al Hospital Teknon de Barcelona, acompañado por su mujer, María José, para someterse a una nueva prueba decisiva antes de su esperada operación. “Sí, venimos a hacer una prueba... otra más, para ver si está esto ya por fin cicatrizado”, admitía entre risas, consciente de que su caso se ha alargado más de lo deseado. “Una vez que esté cicatrizado, ya podré poner fecha para operar. Pero vamos, que más vale tener paciencia, que salga todo bien, que es lo que quiero. Y poco más, es lo que pido”.
Pese a la larga espera, Lucas asegura que no ha perdido la alegría ni las ganas. “Vengo acompañado de mi mujer y con muchas ganas de que salga todo bien. ¿Qué me dice el médico que espere un poquito más? Pues espero un poquito más. La vida sigue, y con felicidad”, decía con calma y con ese tono cercano que tanto le caracteriza.
A la salida de la clínica, tras su cita con el especialista, el cantante confirmó que su recuperación avanza, aunque todavía queda un pequeño tramo: “Fecha aún no tengo, pero hay que dar el último ciclo de antibióticos y ya después de Semana Santa volvemos y ya os contaré”. Visiblemente más animado, Lucas admitía que el proceso "ha ido muy lento, muy lento, hasta que lo tuviera todo perfecto". Y añadía un detalle clave sobre su tratamiento: “Vamos a hacer el último ciclo de antibiótico, que va a ser especializado para la bacteria que me está afectando, ¿sabes?”.
Mientras tanto, la música sigue siendo su refugio. “¡Optimista! ¡Optimista! Muy de amor, muy elegido, lo que era Andy y Lucas”, confesaba sonriendo, dejando caer que ya hay nuevas canciones en marcha. Su pareja, María José, asentía a su lado: “Sí, hombre, sí, sí”, apoyándole en cada palabra. Después de su visita, el gaditano se dirigió a la estación para regresar a Madrid, satisfecho con los avances. “No me quejo, no me quejo”, insistía al despedirse. “Esto va lento, pero va. Y yo solo quiero que, cuando llegue el momento, todo salga perfecto”.