MADRID, 14 May. (CHANCE) -
Después de trabajar junto a su hija Roberta en el cortometraje 'Gracias por cambiar mi historia' -documental donde da voz a los pacientes de cáncer y en el que hablan de su propia experiencia con la enfermedad, ya que ella misma superó un cáncer de mama en 2020- Mabel Lozano ha dado un paso más y ha posado por primera vez con la joven, de 24 años, en los premios 'Prix d'Excellence de la Beauté' de la revista Marie Claire que se han celebrado este miércoles en el Casino de Madrid.

Roberta, que tiene un mellizo llamado Jacobo, fruto del matrimonio de la cineasta con Eduardo Campoy -con el que forma una de las parejas más sólidas de nuestro país desde hace 28 años- siempre ha llevado una vida alejada de los focos, pero en este evento tan señalado ha querido estar al lado de su madre y ha roto su silencio por primera vez ante las cámaras.
Como nos ha contado Mabel sin esconder su orgullo, "mi hija es una niña estupenda. Es una deportista de élite, esquiadora de élite, y esto no le gusta en general, pero hoy ha querido acompañarme y la verdad que para mí compartir cualquier cosa con ella...".
"Yo creo que como padres, madres, todos queremos tener hijos que sean buenos, buenas personas. Yo quería que mis hijos sean buenas personas y que sean felices. Y ser madre de Roberta y Jacobo se lleva con mucha felicidad" ha confesado.
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Con timidez y una sonrisa radiante, Roberta ha contado cómo es su vida de deportista lejos de la fama de sus padres: "Bueno, ya llevo un tiempo sin competir, pero al final el esquí es un deporte de invierno que no se puede practicar en todas las estaciones, entonces tienes que hacer pretemporada fuera y estás mucho tiempo fuera". "De pequeña es verdad que no tenía demasiados amigos aquí en Madrid porque estaba todo el día fuera, tenía amigos por otras partes de España, pero es muy divertido, es muy entretenido y la verdad que muy buena infancia" se ha sincerado.
Y aunque reconoce que "es verdad que te pierdes muchos eventos sociales con tus amigos y demás porque no puedes estar en todo y si tienes una competición no puedes estar y en ese sentido es un poco sacrificio, al final estás haciendo algo que te encanta, que te gusta y lo haces encantado".
Un modo de vida en el que confiesa que ha contado con el apoyo incondicional de sus padres -como asegura, nunca le ha pesado su popularidad- y, a pesar de que ahora apenas compite, "no quiero perderlo y sigo yendo todos los fines de semana a esquiar porque es lo que a mí me motiva y es lo que me apasiona y necesitamos algo más también, aparte del trabajo".