Pablo Aguado, impactado a su regreso a España, horas antes de conocer el fallecimiento de su apoderado, Antonio Vázquez

Archivo - Pablo Aguado
Archivo - Pablo Aguado - LEANDRO WASSAUL / EUROPA PRESS - Archivo

   MADRID, 30 Oct. (CHANCE) -

   Una imagen vale más que mil palabras y el semblante del torero Pablo Aguado a su regreso a España lo decía todo, cuando aún se desconocía el paradero de su apoderado Antonio Vázquez, uno de los viajeros afectados en el accidente ferroviario de Urda. Su hermano, Curro Vázquez, y su hijo Fran, habían explicado la confusión en la que estaban sumidos debido al cruce de informaciones por las que llegaron a pensar que se encontraba en el Hospital Universitario de Toledo, pero una vez allí, se encontraban con una negativa.

   El diestro sevillano llegaba al aeropuerto de Madrid sin querer hacer declaraciones, totalmente impactado por la noticia del terrible accidente y preocupado por el estado del hermano de Curro Vázquez. En esos momentos aún era una incógnita lo ocurrido con su apoderado y amigo, a quien ha estado vinculado desde sus inicios en el mundo del toro.

   Ha sido cuando ha llegado la confirmación de la muerte de Antonio Vázquez este viernes, cuando Pablo Aguado ha compartido su sentir a través de sus redes sociales, mostrando el inmenso cariño que le profesaba a su apoderado, y dando unas breves pinceladas de cómo era personalmente: "Un hombre extremadamente sensible que lloraba desconsolado cuando veía a sus toreros cuajar un toro en la plaza o una becerra en el campo"