MADRID, 9 Jun. (CHANCE) -
A punto de cumplirse un año de su boda 'secreta' en Madrid, y a pesar de que son contadas las ocasiones en las que se dejan ver juntos en público, Pablo López y su mujer, Laura Rubio, han reaparecido en el multitudinario acto de agradecimiento a los voluntarios en IFEMA que ha supuesto el adiós del Papa León XIV a Madrid después de tres días repletos de actos en los que la capital ha celebrado por todo lo alto la histórica visita del Sumo Pontífice, que en estos momentos se encuentra en Barcelona para continuar con su periplo por nuestro país.

Poco antes de la aparición del Santo Padre en el Pabellón 3 del recinto ferial para dar las gracias personalmente a los 12.000 voluntarios que han trabajado desinteresadamente en las últimas semanas en la organización de su paso por la capital -con un discurso en el que ha pedido a Dios que les "recompense como solo Él sabe hacerlo porque cada uno ha entregado lo que ha podido y habéis ofrecido vuestro servicio por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa superando las cifras solicitadas"- el cantante malagueño ponía voz a la despedida del Jefe de Estado del Vaticano entonando al piano sus canciones 'El mejor momento' y 'El niño del espacio' ante la orgullosa mirada de su pareja.

Muy emocionados por su encuentro con León XIV, Pablo y Laura inmortalizaron el momento con sus teléfonos móviles, derrochando complicidad y presumiendo de su felicidad a poco más de un mes de celebrar su primer aniversario de boda. Una ceremonia íntima tan solo con sus familiares más cercanos en la Basílica de Jesús de Medinaceli de Madrid el 19 de julio de 2025 que repitirían con una gran fiesta celebrada en el municipio gaditano de Alcalá del Valle el 20 de septiembre ante 300 invitados y con la prensa como testigo de este broche de oro a su amor después de 6 años de discreta relación.

No han sido los únicos, ya que también hemos visto a Soraya Arnelas sin poder contener las lágrimas junto a su familia tras haber cantado en el último acto del Papa en Madrid, rota por la emoción con el discurso del Pontífice en el que ha apelado a la "caridad humana, ética y espiritual para llevar al mundo la levadura de la gratuidad".