Paz Padilla confiesa, a corazón abierto, cómo logró superar la muerte de su marido, Antonio

Paz Padilla durante el coloquio organizado por la comisión de debates del Club Siglo XXI
Paz Padilla durante el coloquio organizado por la comisión de debates del Club Siglo XXI- EUROPA PRESS

Europa Press Chance
Actualizado: lunes, 23 marzo 2026 12:45

   MADRID, 23 Mar. (CHANCE) -

  A pocos días de que su nuevo libro, 'Alzar el duelo: Cómo seguir viviendo para superar la ausencia y recuperar la calma' -una guía para ayudarnos a recordar que incluso en los momentos más oscuros la vida sigue mereciendo la pena- vea la luz, Paz Padilla se ha convertido en la protagonista del último coloquio celebrado en el Club Siglo XXI: "Reinventarse no es gerundio, pero debería".

  Una charla con el público en el que la humorista ha abierto su corazón y, además de sincerarse sobre uno de los trances más dolorosos de su vida, la muerte de su marido Antonio a causa de un tumor cerebral en julio de 2020-, ha confesado lo mal que lo pasó tras su separación del padre de su hija Anna Ferrer, un tema sobre el que pocas veces se había pronunciado hasta ahora.

  "La palabra duelo tiene mucho peso. Ya solo la palabra nos asusta. No queremos ni escucharla porque pensamos que eso es terrible y cuando yo digo que puede haber un buen duelo, la gente tampoco lo cree. Pero tenemos que aprender a hacer un buen duelo. No por nada, sino porque tenemos que evitar sufrir más de lo que nos toca en el duelo. Porque la vida es un duelo, la vida es una asociación de duelos, uno detrás de otro, uno detrás de otro... Es más, yo he llegado a la conclusión que la vida es eso, aprender a prepararte para morir, para morir tú y para morir los tuyos, para despedir a todos tus seres queridos, a todo lo que nos rodea" ha comenzado reflexionando sobre las pérdidas.

  El primer gran duelo que ella atravesó, su separación de su exmarido, Albert Ferrer, como ha rememorado con su característico sentido del humor: "Yo pensé, este va a volver, y hacía como que no pasaba nada. Dijo, tendrás una crisis de identidad. Enseguida volverás, ya verás. Hasta que un día me llega mi hermana Sol y me dice, no va a volver. Digo, ¿cómo que no? ¿Y tú cómo lo sabes? Dice, porque se ha ido a vivir con una que trabaja en el Ikea. Imaginaros lo que a mí me entró por la cabeza, ¿eh? Digo, ¿qué me ha dejado a mí por una de Ikea? A ver, pobrecita, que no tiene nada de culpa. Pero es claro, yo decía, por favor, que yo ya soy Paz Padilla, que yo tengo nombre. Y mi hermana, sí, pues tú serás más Paz Padilla, pero ella seguro que monta las estanterías de Strumber mejor que tú. Sí. Y fui consciente de que ya las cosas habían cambiado" ha confesado.

  "En esta sociedad nos enseñan a coger y no queremos soltar. Tú puedes conseguirlo, tú puedes hacerlo, es un gran empresario, tú puedes ganar dinero, tú puedes, tú eres joven eternamente... Mira lo que le cuesta a la gente es soltar, y tenemor que aprender. Porque a vida es muchas vidas" ha expresado, revelando cómo fue la primera vez que volvió a su casa tras la muerte de su marido Antonio. "Cuando abro la puerta, estoy sola. Una casa con piscina, un jardín, maravillosa, placas solares... pero yo estaba sola. Yo cerré mi puerta y me metí en mi cama sola, que antes tenía mi marido. Entonces entendí que una vida es mucha vida y que tengo que aprender a vivir y a recibir la que viene" ha revelado.

 "Todo lo que hay a nuestro alrededor va desapareciendo, incluidos nosotros. Entonces podemos afirmar que la vida es eso, es pérdida. Venimos a perderlo todo, a perder a nuestros seres queridos, a perder a nuestros amigos, a perder la juventud, la salud. Venimos a soltarlo todo. Tenemos asociada la palabra pérdida a la muerte. No hay mayor pérdida que la de un ser querido. Y yo pensé, ¿qué va a ser de mi vida ahora? Antonio tenía 47 años, le diagnosticaron un tumor cerebral y en un año falleció, y soy la mujer que soy gracias a ello" ha reflexionado.

  "Tenemos asociado la palabra pérdida a la muerte. Y es algo que es el gran enigma de todo ser humano. No queremos verlo, no queremos oírlo, queremos enterrarlo, a la metemos debajo de la cama, porque sabemos que tarde o temprano nos da miedo la muerte, porque nos tenemos que enfrentar a ella. Siempre, lo que más me llamó la atención cuando lo aprendí, es entender que el duelo es la aceptación de tu propia muerte. Aunque no sea la tuya, es un reflejo, ves reflejada en la otra persona por donde vas a pasar tu vida. por tu camino y entonces muchas veces no queremos verla, no queremos prepararnos porque nos da tanto miedo que pensamos bueno ya me enfrentaré cuando llegue y es que es inevitable porque nos vamos a tener que enfrentar sí o sí" ha asegurado emocionada.

  Y, como ha destacado, "cuando estamos viviendo en pareja hay dos opciones, o que te separas y cada uno coge un rumbo en la vida o uno vive la muerte del otro. O te separa el destino o te separa la vida. Entonces tenemos que empezar a querernos para nosotros un poquito más porque la vida es un regalo, porque es una magia, porque no somos conscientes de que hay mucha gente que ya no la tiene, que ya no tiene esa salud".

  "La felicidad está en tener un equilibrio contigo mismo y entender la fase de la vida y entender que esto es así. Y estar a gusto con uno mismo. Y yo soy feliz porque he aprendido a ayudar a los demás. Porque cuando tú ayudas... y te pones al servicio, da una paz increíble" ha concluido.

  Tras el coloquio, Paz ha atendido a las cámaras de Europa Press y ha explicado que "pienso que mi terapia ha sido ayudar a otros los desiertos que he atravesado yo, todo lo que ha pasado. Dicen que manos llenas nunca se quedan vacías, o sea, yo comparto mi vivencia y mi experiencia con los demás. Entonces alivio un poco el sufrimiento ajeno, y eso me reconforta, porque le da sentido a lo que yo he vivido. Aunque la gente espere a la Paz Padilla humorista, graciosa, que lo soy, y que utiliza el humor para hablar de cosas serias"

  "Hay una cosa que es sentir pena de una misma, eso pasa en el duelo, porque dices, qué pena de mí, qué pena todo lo que yo estoy pasando, qué pena que a mí esto me suceda. Eso de verte como una víctima no ayuda en el crecimiento y en atravesarlo, sino tienes que transformar lo que te está sucediendo en decir no, quiero tener un futuro, quiero salir de este sufrimiento, quiero comenzar a vivir, y eso no significa traicionar a nadie. Entonces, el llorar es una emoción adaptativa, y en la risa también, todo es bueno. A mí me ha sucedido que la gente me ha criticado de "Mira esta, cuando se reía cuando sucedió lo del marido, pues no lo quería". Y yo lo que paro a pensar es decir "¿Quién puede juzgar mi amor?". O sea, el que yo esté riendo significa que no lo amaba, el que me tengo que enterrar de por vida con él como en Cleopatra, pero la sociedad muchas veces no sabe catalogar el por qué reímos y entonces juzgamos" se ha lamentado, abriéndose en canal sobre la muerte de Antonio.

  Y ahora, como confiesa, "soy feliz porque la felicidad no depende de nada exterior, depende de mí. Y yo lucho por ser feliz, porque la vida es un regalo, estoy viva, estoy aquí, están mi gente. Una de las cosas que pasa en el duelo es eso, el decir quién será el siguiente, ¿podré soportar la siguiente pérdida o seré yo? Entonces, claro, el duelo te hace poner los pies en el suelo y ser real, entonces dejarte de preocuparte".

   También por la boda de su hija Anna con Mario Cristóbal, en la que como reconoce con una sonrisa, está completamente volcada: "Cuando ella me pide ayuda, mamá hoy me ha pedido dos cosas, no te preocupes, ahora mismo lo arreglo. Yo tengo muchos amigos, yo tengo amigos como dice mi madre, hasta en el infierno, hasta en el infierno. No te puedes imaginar quiénes son mis amigos. Y va todo en orden". "Ya está todo arreglado. Yo solo me meto en lo que ella me llama. Mamá, necesito esto. Ahora mismo te lo hago. Pero yo no soy madre controladora ni nada, yo no" ha apuntado entre risas.

 Como reconoce, le encantaría que después de darse el 'sí quiero' su hija le convirtiese en abuela. "Yo tengo tanto amor para dar y yo me volqué tanto en el trabajo que hubo muchos momentos que me perdí de mi hija. Porque a mí me han dicho las abuelas que se quiere como un hijo, que no hay diferencia, solo que la parió tu hija. Las células de mis nietos estarán en las de mi hija, pero es que ya mi hija, cuando yo la tuve, estaban en mí. Y cuando yo tuve las células de ella, ya estaba yo en el vientre de mi madre, y mi madre estaba en el de su madre. O sea, que yo, esa nieta, lleva mis células, las de mi madre y las de mi abuela. Porque los óvulos, cuando nacemos las mujeres, ya tenemos todos los óvulos. Es así, eso por eso dice que la unión de las mujeres y de las madres es muy fuerte" ha comentado. Sus declaraciones, y qué opina de que Alejandra Rubio vaya a publicar un libro, ¡en el siguiente vídeo!

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