Rebeca Toribio, ex de Miguel Ángel Muñoz, revela cómo su ruptura y la pérdida de un bebé la llevaron a una depresión

Rebeca Toribio, ex de Miguel Ángel Muñoz
Rebeca Toribio, ex de Miguel Ángel Muñoz - EUROPA PRESS

MADRID (CHANCE)

   Rebeca Toribio, conocida emprendedora e influencer, mantuvo una relación de aproximadamente dos años con el actor Miguel Ángel Silvestre, a quien conoció en el festival Arenal Sound en 2023, una historia que ocupó numerosos titulares hasta su ruptura en el verano de 2025. Ahora, en un momento especialmente delicado para el intérprete, que acaba de perder a su madre, la futuróloga Cristina Blanco, fallecida a los 61 años a causa de un infarto, ella rompe su silencio y cuenta cómo el final de esa relación y la pérdida de un bebé la llevaron a atravesar una profunda depresión.

   Toribio habla sin rodeos de aquel periodo: "Todo. ¿Quién no ha pasado por una ruptura dolorosa? Que sea yo más pública que otra persona. ¿Quién no ha pasado por un dolor de amor del corazón? Todos, todos pasamos por dolores del corazón y ojalá que mi testimonio, que es un poquito más público pueda servir para acompañar a otras personas que lo están pasando en su casa igual que yo lo haya podido pasar. Al final todos somos iguales". Con estas palabras, reivindica que, detrás de la exposición mediática, su dolor no fue distinto al de cualquier otra persona que sufre por amor.

   A día de hoy, deja claro que no mantiene relación con el actor, aunque lo hace desde la calma y el respeto: "Todo muy bien, la verdad, todo muy bien. Cada uno por su lado, él con sus proyectos profesionales, yo con los míos, ahora con mi proyecto principal, que es la maternidad, y muy feliz". Subraya así que aquella etapa está cerrada y que su foco está puesto en el presente y en el bebé que espera.

   Rebeca confiesa que ha decidido ser madre en solitario y que, por ahora, tiene la puerta del amor de pareja bien cerrada: "No, la verdad. Y de hecho este paso de la maternidad ha sido por eso, por sentirme un poco desengañada, no querer forzarme a conocer a una persona para crear una familia y querer crearla yo sola". Explica que no quiere condicionarse a encontrar a alguien para formar un hogar y que prefiere construirlo ella misma, desde su propia estabilidad emocional.

   Sobre cómo logró salir de la "gran depresión" en la que cayó, insiste en la importancia de combinar varias herramientas: "De todo se sale, absolutamente. Yo siempre lo digo, hay que hacer una combinación de todo, una vida saludable, una mentalidad saludable, ayuda de profesionales, por supuesto, la psiquiatría y la psicología para mí son súper importantes, y para mí también ahora también la fe, que es lo más importante que hay en mi vida, mi centro, de lo que me aferro y lo que me agarro para seguir hacia adelante todos los días". Para ella, cuidar el cuerpo, la mente y apoyarse en especialistas fue clave, pero señala a la fe como su gran sostén.

   También explica que su vida cambió por completo cuando "conoció la fe" el año pasado, algo que reordenó sus prioridades: "Supongo que cuando conocí la fe el año pasado tuve un cambio muy grande en mi vida de prioridades. Estoy poniendo orden a todo eso, estoy haciéndole caso a mi interior, a lo que me pide el cuerpo ahora mismo y también a la hora de criar a mi bebé siento que tengo la oportunidad de hacerlo en un entorno natural y rodeado de mi familia y es como me apetece hacerlo". Ese nuevo rumbo implica renuncias, sobre todo en lo laboral: "Aunque conlleva pérdidas, conlleva decisiones y renuncias como el tema laboral, estar en Madrid activa con los negocios, los eventos, las cosas, pero es otra etapa de mi vida, voy a cumplir 32 y es como quiero vivir ahora así que bueno, pues todo hay que arriesgarse".

   Por ello ha decidido dejar la vida más frenética de la capital y regresar a un entorno más tranquilo: "Me voy a vivir con mi madre, con mi hermana, con mi cuñado, mi sobrinita que tiene cuatro meses, a un entorno natural. Juntos estamos muy felices". Desde allí, afronta la maternidad como una nueva etapa vital, arropada por su familia y alejada del ruido mediático.

   En cuanto a su espiritualidad, aclara que no se considera religiosa en el sentido tradicional, pero sí profundamente creyente: "La verdad es que yo soy cero religiosa, la verdad. Soy una persona de fe, la verdad. Me aferro mucho a la fe pero cero es religiosa y no la conozco pero vamos, que a mí me encanta toda la gente que está cerquita de la fe para, pues, para alimentarse y nutrirse". Aunque dice no conocer a Tamara Falcó, asegura sentir simpatía por quienes, como ella, viven cerca de la fe como forma de nutrirse y sostenerse.