MADRID, 18 Abr. (CHANCE) -
En plena Feria de Abril, la Real Maestranza volvió a convertirse en foco taurino y mediático con la tarde de Andrés Roca Rey, la primera en Sevilla después de que se confirmara su relación con Tana Rivera. Tras cortar una oreja y salir ovacionado, el peruano remató la jornada con un auténtico baño de masas a la salida del coso, rodeado de aficionados y cámaras que querían vivir de cerca el momento.
A las puertas de la plaza, el diestro avanzó despacio entre felicitaciones, peticiones de fotos y gritos de “¡torero, torero!”, aún con el traje de luces y la adrenalina de la faena en el cuerpo. La conversación giró pronto hacia su situación personal: al mencionarse a Tana, el joven respondió con una sonrisa amplia y un gesto cómplice, evitando entrar en detalles pero dejando claro que atraviesa una etapa especialmente feliz, tanto en lo profesional como en lo sentimental.
Más explícito fue al valorar lo ocurrido en el ruedo. Agradeció a la prensa las felicitaciones por su primera tarde en la Maestranza desde que se hizo pública su historia con la hija de Francisco Rivera y subrayó lo importante que es para él sentirse querido por la afición sevillana, a la que considera clave en su temporada. Reconoció que nota el foco extra que supone estar en el punto de mira del corazón, pero insistió en que su prioridad sigue siendo responder con el capote y la muleta.
Durante ese corrillo, se le trasladó que el propio Fran Rivera había seguido la corrida desde los tendidos, muy pendiente de cada muletazo. Al escuchar el nombre del torero andaluz, Roca Rey volvió a sonreír, un gesto que muchos interpretaron como agradecimiento por el respaldo del padre de Tana, que en los últimos días se ha mostrado cómodo con la relación y ha compartido públicamente su buena sintonía con el peruano.
Con el cielo de Sevilla cayendo sobre el Arenal y la puerta de cuadrillas todavía llena de público, el protagonista de la tarde se despidió entre aplausos, firmando autógrafos y chocando manos antes de subir al coche. La imagen resume bien su momento: figura del toreo consolidada, ídolo de la afición y, al mismo tiempo, uno de los nombres más seguidos de la crónica social por su romance con Tana Rivera.