MADRID, 25 Ago. (CHANCE) -
La polémica envuelve a Tania Llasera desde que hace unos días compartió un controvertido mensaje en Instagram reconociendo que sentía "empatía" por Lindsay Clancy, la enfermera estadounidense que está siendo juzgada por estrangular presuntamente en 2023 a sus tres hijos, de 5, 3 años y 8 meses, durante un brote psicótico posparto. "Hizo todo lo que estaba en su mano para pedir ayuda y todos los sistemas le fallaron. Su marido, además, se iba de brunch con sus amigos, iba a esquiar, tenía una vida más allá de ser padre. En cambio, y creo que aquí muchas nos identificamos, la madre no tenía vida más allá de ser madre", expresaba sin filtros, admitiendo que sentía "compasión" por esta mujer "que se ha cargado a sus hijos".
Una opinión cuanto menos discutible que desató una ola de indignación y provocó numerosas críticas a la comunicadora que, sobrepasada, tomaba la decisión de 'desaparecer' y alejarse de redes sociales por una temporada. Sin embargo, le han bastado unos días para reflexionar y este lunes ha reaparecido en un extenso vídeo de 5 minutos de duración en el que, devastada, ha entonado el 'mea culpa' y ha pedido perdón por afirmar que podía llegar a entender a esta norteamericana que supuestamente ha asesinado a sus tres hijos.
Tras este breve periodo de silencio para "conectar consigo misma y escucharse" antes de dar la cara públicamente, Tania ha comenzado confesando que "he vuelto a ver el vídeo que publiqué y, visto con distancia, las palabras que utilicé me parecen terribles. Pido perdón. Es algo que quiero que quede cristalino".
De ahí que aunque "no pienso ni entrar ahí", admite que entiende la ola de críticas y el rechazo que ha podido causar con su primer mensaje sobre Lindsay Clancy. "Los que me conocen saben cómo soy y, al ser una persona pública, es mi responsabilidad elegir las palabras adecuadas y claramente no las escogí" ha admitido, afirmando que "la importancia del mensaje no justifica lo mal que me expresé. Y por eso pido perdón y lo he entendido con estos días de recogimiento y de silencio".
Las consecuencias de sus controvertidas palabras, como ha revelado, han sido terribles, ya que lo está pasando fatal. "Por primera vez en mi vida he pasado miedo a salir con mis hijos y que me increpen. No lo estoy pasando bien. He tenido amenazas de llamar a servicios sociales para quitarme la custodia de mis hijos, a llamarme mala madre. Ha sido una ola de odio como jamás había visto. Yo admito mi error, por eso estoy aquí, es mío el error. Acepto el enfado, las críticas, que mucha gente deje de confiar en mí y admito todas las consecuencias de equivocarme" ha expresado a corazón abierto.
Sin embargo, lo que sí ha querido dejar claro es que el hecho de ser conocida no justifica los ataques que ha recibido por un error, ya que "detrás de las personas públicas no solo hay una persona humana, hay una familia que no ha escogido estar en el centro de ninguna polémica". "Yo he escuchado, interiorizado todo lo aprendido estos días y he aprendido muchísimo. Han sido días duros pero he sacado en claro muchísimas cosas y quiero dar las gracias a la gente que me ha escrito, a la prensa y medios, a mis compañeros, y a los que me han dicho que no están de acuerdo pero desde el respeto", ha añadido.
Un comunicado que ha finalizado asegurando que serán sus "únicas" palabras sobre este tema, que ha surgido a raíz de una "tragedia" en la que ella nunca debería haberse convertido en el centro de ninguna polémica. "Me gustaría volver poco a poco a mi vida, al trabajo, a mi familia de manera plena, porque he estado a media asta. Con todo lo aprendido, con más conciencia, corazón y cuidado. Lo siento, de corazón y gracias por escucharme", ha concluido muy emocionada.