El verano sin playa: el nuevo estilo de vida en el que cada vez se elige más el campo

Las experiencias con ritmo lento se convierten en el nuevo estilo de vida más deseado
Las experiencias con ritmo lento se convierten en el nuevo estilo de vida más deseado - Son Molí Country House

   MADRID, 18 Ago. (CHANCE) -

Durante años, el verano ha sido casi sinónimo de playa, chiringuito y destinos costeros. Pero la forma de entender las vacaciones está cambiando y, cada vez más, viajar también significa bajar el ritmo. El agroturismo se presenta como una alternativa para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y una desconexión real del ruido y las prisas del día a día, incluso en plena temporada estival.

Los datos apuntan en esta dirección: el 40% de los viajeros españoles afirma que organizaría unas vacaciones específicamente para sentirse más cerca de la naturaleza, mientras que un 23% se decantaría por actividades más tranquilas durante sus viajes, según las ‘Predicciones de Viaje 2026’ de Booking.com. Una búsqueda de calma que explica por qué el campo, el silencio y el contacto con el entorno empiezan a competir con la tradicional escapada de sol y playa.

Mallorca, precisamente, es uno de los destinos a nivel nacional que lleva décadas asociado la noche, la playa y la masificación internacional. Y si bien es cierto que es una isla de aguas turquesas y paisajes espectaculares, que sin duda la convierte, año tras año, en uno de los grandes destinos del Mediterráneo, cada vez hay más personas que buscan descubrirla desde otro ritmo: lejos de las zonas concurridas y más dentro de la naturaleza, la gastronomía y la autenticidad.

Concretamente, el campo mallorquín comienza a reivindicar su propio atractivo en pleno verano, ofreciendo algo que hoy parece más difícil de encontrar que nunca: tiempo para parar. Alejandro Buitrago, General Manager de Son Molí Country House, hotel rural boutique ubicado en el corazón de la campiña mallorquina, asegura que los viajeros buscan algo distinto a la playa: "Llevamos dos años abiertos y lo que hemos visto es un huésped que llega buscando exactamente lo contrario a lo que asociamos tradicionalmente con julio y agosto en Mallorca: no quiere ruido, no quiere aglomeración, no quiere sentir que compite por un hueco en la arena o en un aparcamiento. Viene buscando espacio, silencio y tiempo para él. Y creo que no es casualidad: la isla recibe más visitantes que nunca, pero se quedan menos días, y eso genera una sensación de saturación que el propio visitante empieza a querer esquivar. Nosotros ofrecemos una alternativa a esa Mallorca de horas punta: la misma isla, pero vivida desde el sosiego de nuestra finca".

Uno de los cambios que ha traído Son Molí ha sido la recuperación de parte del terreno agrícola de la finca para destinarlo a la plantación de un olivar, que ha incorporado 100 olivos autóctonos de las variedades arbequina y picual. Alejandro Buitrago también es Ingeniero Agroalimentario y asegura que "el futuro del turismo en Mallorca (pero también en otros destinos) pasa por el regreso a nuestros orígenes, a la recuperación de los espectaculares paisajes mediterráneos que contribuyeron a posicionar a Mallorca como un destino único". Por ello, la iniciativa de Son Molí Country House "busca preservar el legado rural de esta finca, y ofrecer experiencias que antes eran habituales y hoy en día son un auténtico lujo, como pasear descalzo al atardecer por un olivar, sintiendo la energía de la tierra y degustando al acabar un 'pa amb oli' elaborado con aceite hecho con aceitunas de la propia finca", destaca.

LA TENDENCIA DE ESTAR (Y DISFRUTAR) EN EL CAMPO

"Durante años se ha entendido el viaje como una elección: o campo o ciudad, o tranquilidad o vida. Nosotros apostamos por romper esa dicotomía. El huésped puede despertarse en el campo, desayunar en la terraza sin prisa, y quince minutos después estar paseando por el centro histórico de Palma o tomando el sol en una cala. Creo que el viajero actual ya no quiere renunciar a nada: quiere la calma del campo y la vida de la ciudad, el silencio y la gastronomía, la naturaleza y la cultura, todo en el mismo viaje”, explica Alejandro Buitrago.

La principal razón de este nuevo comportamiento, que ya es una tendencia de estilo de vida, de disfrutar de unas vacaciones en el campo es, sencillamente, el estrés del día a día. La ansiedad puede reducirse con escapadas que ponen en valor un ambiente único y en el que la naturaleza, con sus aromas y sonidos, despiertan otro tipo de emociones y sensaciones positivas.

En este aspecto, el General Manager del alojamiento de la isla balear, asegura que lo que demanda el viajero que opta por alojarse y disfrutar el campo son "experiencias con ritmo lento", este ejemplo se puede trasladar a otros icónicos destinos en España. Alejandro, añade: "Aquí el día no gira en torno a una hora de comida en un chiringuito o a coger sitio en la playa antes de que se llene; gira en torno a la propia finca. Tenemos huéspedes que se apuntan a las clases de yoga al aire libre que organizamos, otros que nos piden catas de vino, otros que simplemente quieren ir a la piscina, leer un libro, una siesta larga sin nadie alrededor y finalmente disfrutar de una cena en Cendra, nuestro restaurante, de forma tranquila".

LA MESA, OTRA FORMA DE CONOCER EL TERRITORIO

La gastronomía española, innegablemente, es única. Y, dentro de esta cocina nacional, la local de Mallorca ya es reconocida internacionalmente como un referente de calidad, refinamiento, innovación y respeto por el producto local.

Precisamente sobre estos pilares, desde Son Molí se han unido con la chef Luciana Cárdenas, quien gracias a su experiencia en las cocinas de algunos de los hoteles más prestigiosos de la isla, ha desarrollado su propia propuesta gastronómica del restaurante, recién inaugurado, Cendra. Buitrago, asegura que dentro del agroturismo, como nueva tendencia en viajes (que viene para quedarse), la gastronomía es una pieza fundamental: "Cada vez lo noto cada vez más", afirma el General Manager. "El huésped de hoy se interesa por el origen de nuestro producto, quiere saber de dónde viene. Ya no basta con que la comida esté buena; quiere conocer la historia que hay detrás. Trabajamos con productores de la zona, y es precisamente eso lo que más se comenta y lo que la gente se lleva de recuerdo. La mesa se ha convertido en otra forma de conocer el territorio: la gastronomía, ante todo, cuenta una historia".

Es por esta razón que, bajo el concepto de celler contemporáneo, Luciana rinde homenaje a la tierra, utilizando la palabra cendra (ceniza) para evocar a los fogones que nunca se apagan y mantienen viva la tradición de generación en generación. Por ello, en la carta se hace referencia a clásicos gastronómicos locales como los escaldums o la coca de patatas, entre tantos otros, y los reinterpreta de forma elegante y respetuosa.

¿TENDENCIA PASAJERA O NUEVO ESTILO DE VIDA?

El agroturismo no es un concepto nuevo. Si bien es cierto que hace tan solo unos años, era la alternativa para aquellos que no querían playa, y era concebido como una opción de nicho, ahora es al revés, tal y como explica Buitrago, quien además habla de hacia dónde evolucionará. "Hay un viajero que elige el agroturismo como destino en sí mismo, no como sustituto de nada. Creo que en los próximos años esto va a crecer todavía más y que vamos hacia un modelo donde el lujo ya no se mide en metros cuadrados de habitación ni en servicios de resort, sino en espacio, calma y vínculo real con el lugar", concluye.