MADRID, 2 Abr. (CHANCE) -
Marcado por la influencia glam de los años 70, Miguel Bosé supo cómo meterse en el bolsillo a un público que tenía sed de libertad y de aire fresco. En sus inicios, el artista introdujo una nueva manera de mostrarse ante público con estilismos que hasta entonces no se habían visto encima del escenario y menos en una España que no estaba preparada para conjuntos que rompían por completo con el vestuario convencional masculino que se conocía hasta la fecha. Hoy, el artista celebra su cumpleaños y nosotros rescatamos algunos de sus looks más icónicos.
Pantalones ceñidos, camisas abiertas, estampados llamativos, chaquetas voluminosas con patrones desestructurados... las prendas se convertían en joyas que lucía en sus actuaciones, pero también en su vida cotidiana. Una línea estética que recordaba a la de David Bowie, demostrando que la imagen era tan importante como la música.

Y así fue. El público no solamente quería escucharle, quería ver su vestimenta, sentir su manera de cantar, disfrutar de sus movimientos, de sus provocaciones y de un espíritu rebelde que se imponía al de una familia tremendamente tradicional. Ir a un show de Bosé era vivir una experiencia que en aquellos años no estaba pagada.
Él supo utilizar su cuerpo como parte del espectáculo y sus fans se rendían ante él no solo por la novedad que esto suponía, sino porque era presentado como un lienzo en blanco ante un público que se dejaba inspirar e influenciar.

El artista jugaba con una ambigüedad estética que no solo llamaba la atención, también abría paso a una corriente liberal que vino a reflejar lo que ahora es conocido como tendencias. Las que él mismo creó. Mezclaba elementos considerados tradicionalmente femeninos y masculinos, incorporaba maquillaje, transparencias y accesorios pocos convencionales para conseguir esa imagen única.
Blusas vaporosas, volantes, tejidos ligeros que aportaban movimiento en escena... elecciones que reforzaban su imagen sofisticada a la vez que contrastaba con la rigidez estética de otros artistas de la época. Estilismos con los que derrochaba personalidad en unas décadas en las que esto no estaba permitido.

Con pañuelo en el cuello, camiseta blanca remangada, jeans de tiro alto y bambas, el artista consolidaba un look que ahora podríamos ver por las calles de cualquier ciudad.
Estructuras refinadas con líneas limpias en tonos llamativos que estilizaban su figura

Jugando con su estética masculina, el cantante no tenía problema en combinar un jeans ajustado, con camisa remangada, corbata y chaleco de punto en sus conciertos.

Blazers contemporáneas que perdían estructura en años donde lo clásico se imponía: decidió no aburrirse y experimentar la moda como un terreno donde poder jugar.
Bosé y los cazadoras de piel voluminosas que han perdurado a lo largo del tiempo

Su estilo evolucionó con el paso del tiempo a un vestuario mucho más limpio y menos arriesgado, pero manteniendo esa esencia transgresora, consolidando una identidad visual propia -que todo el mundo recuerda- en la que la moda, la sensualidad y la experimentación convivían de forma natural. Un referente de estilo que ha dejado huella clara en generaciones posteriores, dentro y fuera del mundo del espectáculo, y que, sin duda, permanece en la memoria histórica de muchos.