MADRID, 27 Ago. (CHANCE) -
Cuando pensamos en un bañador, normalmente imaginamos una prenda diseñada para pasar unas horas en la playa o la piscina. Sin embargo, la moda de baño lleva años evolucionando y, poco a poco, aquellas piezas pensadas exclusivamente para nadar comienzan a convertirse también en prendas que queremos llevar más allá del agua.
Ese es, precisamente, uno de los puntos de partida de Antara Ocean, una pequeña firma española de bañadores sostenibles, que acaba de nacer para proponer una manera distinta de entender estas piezas. Sus diseños se acercan más a un top técnico o a una segunda piel que al bañador convencional y están pensados no solo para tumbarse al sol, sino también para acompañar el movimiento dentro del mar.
"Cuando empezamos a diseñar, lo primero que teníamos claro era que no queríamos hacer 'un bañador más'", explica a CHANCE Clara Muñoz, cofundadora de la firma junto a Antonio. Una decisión que tiene mucho que ver con su propia historia y con la forma en la que ambos viven el océano.
UNA HISTORIA QUE COMENZÓ BUCEANDO EN MOZAMBIQUE
Antonio y Clara se conocieron hace años buceando en Mozambique. Desde entonces, los viajes, el mar y la admiración por la vida marina se convirtieron en una parte fundamental de su vida hasta que, a finales de 2024, decidieron transformar esa pasión compartida en un proyecto.

Así nació Antara Ocean, una marca creada para los amantes del mar y diseñada, precisamente, con la intención de disfrutar del océano sin dañarlo. La relación de sus fundadores con el agua está presente incluso en la propia estética de las prendas. "Los estampados de nuestros bañadores nacen de nuestras ganas de compartir la fascinación y el amor que sentimos por el mar", cuenta Clara.
No se trata de simples referencias estéticas. Muchas de las imágenes que aparecen en los diseños proceden de fotografías tomadas por ellos mismos durante sus inmersiones, algo que, sin duda, los hace únicos y originales.
"Es un pez Napoleón concreto con el que nos hemos cruzado, una piel real que hemos fotografiado de cerca. Cuando te pones uno de nuestros bañadores, te llevas un trocito de una de las muchas experiencias increíbles que hemos vivido bajo el agua, no una versión de postal de lo que imaginamos que es el mar", explica.

UN BAÑADOR QUE SE SIENTE COMO UNA SEGUNDA PIEL
La manera de entender la funcionalidad de la prenda es otra de las características que hace que la firma no tenga nada que ver con lo que conocemos hasta hoy en la moda de baño.
Antonio y Clara no diseñan desde la perspectiva de quien busca únicamente un bañador para pasar una tarde en la playa. Ambos practican buceo, apnea y snorkel y conocen de primera mano las necesidades que tiene una prenda cuando debe acompañar al cuerpo en movimiento.
"Un bañador convencional muchas veces no acompaña bien el movimiento: se mueve, aprieta donde no debe o simplemente no es cómodo", explica Clara. Por eso buscaban una pieza "que se sintiera como una segunda piel", más cercanos a un top técnico, que se ajustaran a la silueta y no molestaran durante la práctica de diferentes actividades acuáticas, pero que también tuvieran una estética para que también apetezca llevarla fuera del agua.
La protección es otro de los elementos que han tenido en cuenta. Todos los bañadores de la firma cuentan con protección UPF 50+, que, según explica Clara, bloquea más del 98% de la radiación UV. "De esta manera, protegemos la piel a la vez que cuidamos el mar, porque cuanta menos crema solar necesitas echarte, menos químicos acaban en el agua", señala.

DEL PLÁSTICO RECICLADO A UN BAÑADOR HECHO EN ESPAÑA
Más allá del diseño, la sostenibilidad es el verdadero eje sobre el que se construye el proyecto. En un momento en el que la industria de la moda se enfrenta al reto de revisar sus modelos de producción, Antara Ocean apuesta por producir cerca, trabajar con pequeños talleres y utilizar materiales reciclados.
Sus prendas están confeccionadas con rPET, un poliéster reciclado procedente de plástico postconsumo recuperado del mar y de plantas de reciclaje. "Ese plástico que antes era un residuo se convierte en el hilo con el que se tejen nuestros bañadores", explica la cofundadora.

Además, todo el proceso se realiza en España. Desde el tejido hasta el patronaje, el corte, la confección y los acabados, la marca trabaja con pequeños talleres y proveedores locales. "Montse convierte nuestras ideas en patrones, José corta las telas, Mari Carmen confecciona los bañadores...", relata Clara, poniendo nombre a algunas de las personas que participan en el proceso.
Una forma de trabajar que permite a la marca conocer directamente a quienes intervienen en la creación de cada prenda y garantizar unas condiciones laborales dignas, al tiempo que reduce el transporte y apoya a pequeños profesionales del sector textil.

LA SOSTENIBILIDAD NO TERMINA EN EL PRODUCTO
La historia de la firma tampoco acaba en el momento en que el bañador llega al cliente, sino que llega más allá creando una comunidad de personas interesadas en la conservación marina y organizando acciones de limpieza y educación ambiental.
"Nuestra ilusión no era solo vender bañadores bonitos y sostenibles. Era crear una comunidad de personas que, como nosotros, ama el mar y quiere poner su granito de arena para cuidarlo", asegura Clara.
Hace apenas unos días, la marca participó en una acción de limpieza de la playa de El Saler, en Valencia, junto a la asociación Bioagradables. "Fue increíble ver a más de 80 personas dedicando su tarde de viernes a limpiar la playa", recuerda Clara.
Y es precisamente esa capacidad de sumar a otras personas lo que, para ella, puede marcar la diferencia. "Una limpieza de playa organizada por dos personas mueve poco, pero cuando se convierte en una excusa para juntar a gente que también quiere hacer algo, la cosa cambia", explica.

CUANDO COMPRAR TAMBIÉN PUEDE SER UNA FORMA DE MIRAR HACIA EL FUTURO
La sostenibilidad en moda no depende únicamente del material con el que está confeccionada una prenda. También tiene que ver con cuánto dura, dónde se produce, quién la fabrica y qué ocurre alrededor de ella.
Estos bañadores no solo están inspirados en el océano. Nacen de personas que pasan su vida dentro de él y que han decidido convertir esa conexión en una forma de diseñar, producir y, sobre todo, entender el futuro. Y, aunque todavía queda camino, Clara reconoce que cada acción cuenta: "por pequeña que sea, suma", concluye.
