MADRID, 28 Sep. (CHANCE) -
Su paso por el Festival de Cine Internacional de San Sebastián no ha sido la única cita que Brad Pitt y su pareja, Inés de Ramón, tenían entre manos durante su escapada en España: el fin de semana se dejaron ver en la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid. Y cada vez que les hemos visto juntos hemos sido testigos de la gran complicidad que derrochan, demostrando así que están viviendo uno de los mejores momentos de su relación.
Si con sus apariciones en San Sebastián ha dejado claro que es uno de los hombres más elegantes del panorama internacional, con el estilismo que lucía cuando se le captaba marchándose de la capital ha dado una lección de estilo. Sí, a sus 62 años sabe perfectamente qué prendas utilizar y por qué accesorios apostar para rejuvenecer -todavía más- su imagen.

Primero, la pareja se dejó ver saliendo del Hotel Ritz de Madrid, donde ya pudimos observar algunos de los detalles del look del actor, pero no fue hasta su próxima parada, una vivienda en la capital, donde nos cercioramos de que Pitt sabe sacarse partido: un look relajado que no pasó desapercibido ante las cámaras.
EL ACCESORIO DEL LOOK DE BRAD PITT PARA ABANDONAR MADRID CON EL QUE SE HA QUITADO AÑOS DE ENCIMA

No es solo la espectacular forma física que luce a sus 62 años, sino también la actitud con la que defiende cada una de sus apuestas estilísticas. Tanto en sus looks más sofisticados como en aquellos más casual, el actor demuestra dominar a la perfección el lenguaje de la moda. Para su viaje de regreso en avión privado, apostó por un pantalón baggy técnico en color negro, combinado con dos camisetas de manga corta superpuestas —una blanca como base y otra gris encima—. Un look aparentemente sencillo al que añadió un accesorio clave capaz de elevarlo por completo.

Se trata de una gorra amarilla, llevada hacia atrás y a juego con unas llamativas zapatillas de maxisuela en amarillo flúor. Este calzado aportaba una potente dosis de color y luminosidad al conjunto, creando un contraste con el negro del pantalón que rompía la sobriedad del look. Un estilismo cómodo y desenfadado que, gracias a estos toques de amarillo, conseguía personalidad y demostraba que los básicos que todos tenemos en el armario también pueden convertir un look con mucho carácter.