MADRID, 6 Sep. (CHANCE) -
No solo nos ha conquistado por la profesionalidad que demuestra en cada proyecto, sino también por esa forma tan personal de proyectarse al mundo. Claudia Salas tiene una presencia arrolladora y una vez más lo ha demostrado durante su paso por el Festival de Cine de Venecia. La actriz ha vivido un fin de semana muy especial junto a su compañero Asier Etxeandia, con quien ha presentado en la ciudad italiana la nueva ficción sonora de Audible, 'Drácula' que llegará a la plataforma el próximo 1 de octubre.
Todo comenzaba el sábado a primera hora de la mañana, cuando la actriz se desplazaba junto al resto del equipo hasta el Hotel Excelsior para la presentación. Para la ocasión, Claudia apostaba por un sofisticado look en blanco roto que rápidamente se convertía en uno de los grandes protagonistas de la jornada.

El estilismo, firmado por Alberto Valenzuela, destacaba por un vestido de Vivienne Westwood confeccionado en algodón, con un favorecedor escote en V y un cinturón metalizado que aportaba un toque de personalidad al conjunto. La actriz completaba la propuesta con joyas de Cartier, un maquillaje luminoso y un elegante recogido firmado por Cristina Salas. El resultado: una imagen impecable, sofisticada y muy acorde con el glamour de una cita tan especial.
Por su parte, Asier Etxeandia apostaba por un traje de la sastrería Aldabaldetreku en tonos blanco y azul, una elección que realzaba su figura y añadía una nota de color a su estilismo. El actor demostraba, una vez más, que la sastrería también puede convertirse en una herramienta para expresar personalidad y actitud.
Pero la jornada no había hecho más que empezar. Horas más tarde, Claudia y Asier regresaban a escena para pisar la alfombra roja, esta vez con dos estilismos de noche con los que volvieron a acaparar todas las miradas. Rodeados de fotógrafos y del público que se congregaba en las inmediaciones, ambos posaron sonrientes y demostraron su complicidad ante las cámaras.
Para esta segunda aparición, Claudia volvía a confiar en Vivienne Westwood, con un espectacular vestido largo negro de satén. La pieza, de silueta ceñida en el torso y falda amplia y fluida hasta el suelo, dibujaba una elegante pequeña cola al caminar. El diseño destacaba por su escote barco, los hombros descubiertos y las mangas cortas, una combinación que aportaba sensualidad sin perder la sofisticación.

La actriz completaba el estilismo con su melena ligeramente ondulada y un maquillaje en el que cobraban especial protagonismo los ojos, equilibrado con labios en tonos naturales. Las joyas de Cartier ponían el broche de oro a una propuesta elegante y glamurosa, convirtiendo a Claudia en una de las grandes protagonistas de la noche y demostrando que el talento y el estilo también traspasan fronteras.

Asier Etxeandia, fiel a su personalidad, tampoco quiso pasar desapercibido. El actor apostaba por un esmoquin compuesto por una chaqueta de corte entallado con solapas satinadas y pantalón a juego. En lugar de recurrir a la clásica camisa blanca, optaba por una camisa negra ligeramente abierta en el cuello y prescindía de la corbata, consiguiendo así un resultado más relajado, actual y con ese punto desenfadado que tan bien encaja con su personalidad.

El cabello peinado hacia atrás y la barba recortada completaban un estilismo pulido, pero lejos de resultar excesivamente clásico. Dos apariciones, dos propuestas muy diferentes y una misma conclusión: Claudia Salas y Asier Etxeandia han sabido hacer de Venecia su particular pasarela, demostrando que una cita de esta categoría y la moda vuelven a encontrarse en uno de los escenarios más glamurosos del mundo.