"POR MIL MILLONES DE DÓLARES" HACE UNA CRÍTICA A LA GUERRA DE IRAK
Después de más de setenta novelas publicadas, Alberto Vázquez-Figueroa vuelve con un nuevo libro, Por mil millones de dólares , en el que el escritor canario adopta una actitud crítica frente a la guerra de Irak y las turbias maquinaciones llevadas a cabo por ciertas compañías americanas.
Exiliado a África con su familia por motivos políticos al poco tiempo de nacer, pronto descubrió en el desierto su amor y afición a los libros y a la lectura. Terminó su primera novela muy joven, a los 15 años, pero el éxito no lo encontraría hasta 1975, con Ébano .
Ha viajado por casi todo el mundo, desde África, a Sudamérica y la Polinesia. Ha sido cazador, corresponsal de guerra y, además, desde hace unos años combina su oficio de escritor con otros temas, como la desalación y es que, el autor de Ébano y Tuareg , dirige una empresa dedicada a la potabilización del agua del mar por presión, a partir de un sistema que inventó él mismo.
Su despacho de Madrid se encuentra inundado de fotografías, fotografías que reflejan momentos memorables en la vida del escritor, como la de su etapa de cazador y el día en el que cazó su mayor número de elefantes, su periodo de profesor de buceo, con Jacques Cousteau, o imágenes de su familia en su casa de Lanzarote, donde vive habitualmente desde hace ya unos años.
A pesar de su gran saber y conocimiento, se muestra cercano y con un gran sentido del humor. Dice que para él no hay lectores de segunda, que le interesan más los lectores que los compradores y manifiesta estar encantado con ser el rey de metros y autobuses
Siempre crítico e intentando crear soluciones que mejoren problemas de la actualidad, con su nuevo libro, Por mil millones de dólares pretende hacer reflexionar a las editoriales, estancadas en un sistema obsoleto, y que no han tenido en cuenta el desarrollo y situación de la sociedad, de la que siguen abusando con precios desmesurados por la compra de una cultura que, según Vázquez-Figueroa, debería ser accesible para todos. Así, el escritor canario, ofrece la posibilidad a los lectores de conseguir su libro según las características económicas de cada uno, en la que incluye la descarga gratuita por Internet.
¿Fue su tío el que le inculcó el amor a los libros y la lectura?
Sí, claro, en el desierto no podía estudiar, no había colegios. Lo único que podía hacer era leer. Entonces, a base de leer y leer me fui aficionando a las novelas, a toda clase de literatura y, luego, al regresar a Canarias, a la hora de hacer el bachillerato yo sabía mucho de historia, de geografía, de literatura, incluso de filosofía, pero muy poco de matemáticas. De todas maneras, conseguí, casi milagrosamente, aprobar el bachillerato.
¿Cómo surge entonces el hacerse periodista?
Yo quería ser escritor. Había escrito mi primer libro a los 15 ó 16 años, Arena y viento , que es la historia de mi vida en el desierto. Consideré entonces que el mejor camino para ser escritor era hacerme periodista. Vine a estudiar a Madrid y me surgió la posibilidad de convertirme en profesor de submarinismo, conseguí sacarme el curso y fui uno de los tres profesores elegidos para un barco que se llamaba el Cruz del Sur . Ahí estuve dos años de profesor de buceo, con lo cual no tuve que hacer el servicio militar y, al mismo tiempo, acabé la Escuela de Periodismo.
Los viajes y conocer mundo han sido otro punto clave en su vida, ¿no es así?
Así es. Una vez acabé la carrera me fui con dos compañeros que habían sido alumnos míos a dar la vuelta al mundo en un yate. Estuvimos un año navegando y fuimos hasta la Polinesia, donde perdimos el barco. Al regresar, no me apetecía meterme en una redacción. Entonces eran los años sesenta y tantos, era el comienzo de la liberación de los países africanos de la independencia y decidí volverme a África, donde había vivido tantos años. Me fui a la zona de Nigeria y Camerún, me convertí en cazador y, cuando volví, traía muchas fotos, mucho material de toda África y se lo ofrecí a una revista de Barecelona que se llamaba Destino , lo publicó con mucho éxito y me contrataron como corresponsal viajero.
Empezó en ese momento su carrera como periodista.
Sí, ya que poco después de Destino me llamó La Vanguardia, de Barcelona, y me nombraron corresponsal en Río de Janeiro, donde estuve un año y pico. Pero estallaron unas guerras en Santo Domingo, lo cual me fue muy bien ya que, por ello, pasé a ser correponsal de noticias de La Vanguardia.
Durante esa etapa, ¿dejó aparcada la escritura?
No, que va, yo seguía escribiendo libros aunque con poco éxito; y, por ello, me dedicaba al periodismo. Después de La Vanguardia pasé a Televisión Española, al programa A toda plana , con Miguel de la Cuadra, con Tacho de la Calle, y con otros muchos.
Luego me casé y a mi mujer lo de las guerras no le hacía ninguna gracia, y me fui a vivir a Venezuela, pero al poco tiempo de estar allí surgió Ébano , mi primera novela de éxito. Y ahí ya empezaron las cosas a ir bien. Inmediatamente después vino la película, me fui a vivir a Lanzarote, donde vivo normalmente, y vinieron novelas ya de éxito como Tuareg , Océano , etc.
Pero a parte de todo eso no ha parado ni un segundo y se ha dedicado a otras cosas, ¿verdad?
Sí, hace unos años se me ocurrió el tema de la desalación, donde estoy metido muy de lleno. Estamos preparando desaladoras en Perú, en Chile acaban de publicar que van a hacer una de las nuestras, estamos preparando una en Canarias, y ahora nos vamos también a Australia.
¿Cómo se le ocurrió esta idea de la desaladora?
Porque es una cuestión de lógica. Si en España falta agua dulce y energía en hora punta, y lo que sobra es agua de mar y energía en hora nocturna, la solución es muy sencilla: coges agua de mar con energía nocturna, la subes a una montaña que tenga seiscientos metros, la guardas ahí y, al día siguiente, parte de ese agua lo dejas caer, con lo cual tienes energía diurna, energía en la hora punta.
"SE ME SALTAN LAS LÁGRIMAS AL LEER LOS AGRADECIMIENTOS QUE RECIBO DE MIS LECTORES"
Haber vivido en el desierto, ¿le ha provocado en cierto modo una obsesión o especial preocupación por la escasez de agua?
No es sólo el desierto, es algo que he visto en muchísimosos países. El problema grande de la humanidad es el agua. Si se resolviera el problema de la escasez de agua, en muchos países se acabaría con enfermedades y otros muchos problemas generados por ello.
¿Por qué ha decidido ofrecer gratis su último libro Por mil millones de dólares ?
No es ninguna heroicidad. Lo que he hecho es dar la posibilidad a la gente de que lo compre como quiera. El que quiere lo puede conseguir por veinte euros, por diez euros, pronto ofreceremos también que se pueda conseguir a cinco euros y, el que quiera, lo puede tener gratis en Internet, o en los periódicos. Lo he hecho porque de la misma manera que tú puedes comer en un restaurante o en una hamburguesería, o comprarte un traje de Cacharel, o un trapito en Zara, tienes que tener la posibilidad de comprarte un libro a veinte euros, a cinco, o incluso gratis, porque la cultura, a quien no tiene esos euros, le debe resultar gratis.
¿Es una manera de criticar la práctica de las editoriales?
Las editoriales son las únicas que no han cambiado con el paso del tiempo, porque se consideraba siempre que la literatura era una cosa elitista. Si yo he vendido veinticinco millones de libros, veinte millones se los he vendido a estudiantes, secretarias, soldados, azafatas, y no a gente de élite. La gente de élite es un veinte por ciento. El hecho de que las editoriales cambien esa manera de ser y vean que los libros tengan que estar a la altura de todo el mundo y de todos los bolsillos, es simplemente hacerles meditar de que están equivocándose.
¿Cuál cree que será la reacción de las editoriales?
Creo que primero van a cogerse un cabreo, pero luego van a reflexionar, porque lo que están haciendo es una tontería, se están tirando piedras sobre su propio tejado.
¿Debe sentirse muy orgulloso al leer los agradecimientos de sus lectores en su blog, verdad?
Sí, es increíble, el otro día se me saltaban las lágrimas. Desde luego que después de esto me da igual si he perdido quinientos compradores. Nada más que el hecho de las cosas que me han dicho te dejan perplejo, cosas bellísimas, además de lo que yo significaba para mucha gente. Me llegan agradecimientos de gente de países de Centroamérica y Sudamérica, explicándome que allí llegan muy pocos libros, los que nadie quiere y, además muy caros, así que esta medida les permite poder leerse mis libros cuando quieran, el mismo día.
¿Se esperaba esta reacción de la gente?
Para nada, ha sido una cosa impensable.
¿Tiene pensado volver a hacerlo con sus otras novelas?
Sí, de ahora en adelante va a ser siempre así. El siguiente título, Pederastas , saldrá de la misma manera. Y con los antiguos lo intentaré, a medida que vaya recuperando los derechos, porque lo que no puedo hacer es obligar a una editorial que no quiera, pero estudiaré los contratos.
¿Piensa que con esta idea puede llegar a perder dinero?
Yo no creo que pierda dinero y, si lo pierdo, bendito sea Dios. He ganado mucho, pues mira, los lectores tienen derecho a que les devuelva parte de lo que me dieron a ganar.
¿Sabe de otros escritores a los que les haya gustado su idea y quieran hacerlo con sus obras?
No lo sé ni me preocupa. Yo no me relaciono normalmente con escritores, son gente pesadísima y aburridísima, y además todos de una intelectualidad que te rompe los esquemas. Simplemente creo que relexionarán.
¿Qué es para usted ser escritor?
Se escritor es muy bonito. Ahora, que el que piense que con este oficio va a ganar dinero,está loco. Hoy en día, todo el mundo quiere ser escritor y, al día siguiente, ser rico, ser famoso y salir en las portadas de las revistas. Es un trabajo muy largo, y que un tipo con suerte como yo y que se supone con un ligero talento, y con una experiencia de recorrer el mundo hasta en el último rincón, tardé veinticinco años en tener éxito.
Es un oficio donde hay que trabajar y escribir mucho, y donde la mitad de las novelas salen mal, porque la mitad de mis novelas son muy malas. Pero es que solamente escribiendo malas novelas, algún día sale una buena o medio buena, como El Quijote para Cervantes, o Cien años de soledad a García Márquez, el resto son mediocres o de más bajo nivel.
¿Con cuál de sus novelas se quedaría usted?
Tuareg . De mis más de setenta novelas ésta fue la que me salió muy bien, es la única que vale y que puede pasar a la historia. Luego también están Ébano , El perro , la serie Cienfuegos , pero después tengo una gran cantidad de basura sorprendente. Pero si no hubiera escrito esa basura no habría podido escribir Tuareg .
He visto que muchas de sus novelas fueron llevadas al cine, ¿le ha gustado cómo han sido reflejados sus personajes en pantalla?
No he visto el ochenta por ciento de las películas que se han hecho sobre mis novelas, ni me interesa verlas, ¡ni loco!, me llevaría un cabreo increíble, son malísimas casi todas ellas y, además, pienso que muchas no tienen nada que ver con lo que yo escribí. Salvo Lo que el viento se llevó creo que no se ha hecho ninguna película que supere a la novela.
A parte de escribir, ¿qué otras aficiones tiene?
Jugar al dominó, perseguir mujeres cuando se dejan (ya no), navegar en mi barco, aunque ya no tanto porque mis hijos se han hecho grandes y ya están todos por ahí, y pensar cosas que puedan ayudar y solucionar problemas, como es el de la electricidad o el agua.
Las islas Canarias han sido escenario de muchas de sus obras, como la serie Cienfuegos , A la deriva , Fuerteventura o Ciudadano Max , ¿qué significan estas islas para usted?
A las Canarias les tengo un amor especial por ser mi tierra pero, como es lógico, escribo de zonas en las que he vivido y conozco bien. He vivido veintiún años en África, catorce en Sudamérica, dos en Polinesia y el resto en Canarias. Nunca me verás escribir una novela sobre Noruega, porque lo único que sé es que hace mucho frío.