Ana Milán: "Mi vida personal es fabulosa, vivo un momento muy dulce, tengo mucha suerte"

Ana Milán
Ana Milán - EP

ANA MILÁN VIVE SU MEJOR MOMENTO PERSONAL Y PROFESIONAL

Comenta que de pequeña quería ser astronauta, pero como había que estudiar mucho se quitó la idea de la cabeza. Y finalmente Ana Milán terminó licenciándose en periodismo, y convirtiéndose en una de nuestras actrices más populares y queridas. Sus papeles en Yo soy Bea y Camera café , dos de las series más exitosas de nuestra pequeña pantalla, le han hecho cubrirse de experiencia y de mucho éxito. Ahora Ana deja a un lado a Sonsoles y Sandra para transformarse, como sólo ella sabe, en Olimpia, una dura profesora de inglés en la nueva serie de Antena 3 Física y Química .

Una actriz que disfruta con todo lo que hace, pero si hay algún papel que le guste por encima del resto es el de madre. La alicantina es mamá de un niño de seis años, Marco, fruto de su relación con el también actor Paco Morales, con el que se separó hace unos meses y con el que mantiene una estupenda relación.

Ana afirma que se encuentra en su mejor momento profesional, y reconoce que en su vida personal le va todavía mejor, ya que desde hace poco tiempo la actriz vive una bonita historia de amor junto al ex jugador de baloncesto Juan Antonio Corbalán.

- Ana, ¿cómo es Olimpia, tu personaje en Física y Química ?

- Es una mujer casada, que sufre una crisis de pareja y que va a comenzar a sentir algo por una persona que no es su marido, y eso, como es normal, le va a sorprender muchísimo. Lleva mucho tiempo en su profesión, y es de esas profesoras que ojalá mi hijo tuviera. Es como dios manda, porque tiene mucha disciplina y se lo transmite a sus alumnos. Ahora eso ya no pasa con los profesores.

- ¿Tienes alguna similitud con tu personaje?

- Ninguna. Quizá nos parecemos en el mundo interno que tenemos. Las mujeres nos diferenciamos de los hombres en que tenemos muchos conflictos internos, nos pasan doscientas mil cosas. Y eso es lo único que tengo en común con ella, pero también lo tiene cualquier otra mujer.

- Interpretas a una profesora dura y con mucho carácter. ¿Cómo eras como alumna?

- Era la peor alumna del mundo, pero también tenía unos profesores horribles.

- Los profesores tienen mucha paciencia. ¿Tú tienes ese mismo temple?

- No, soy una mujer con muy poca paciencia. Los que me conocen dicen que sí la tengo, pero yo no me veo esa paciencia por ningún lado. No creo que fuera buena profesora.

- Hasta ahora has estado haciendo papeles muy cómicos...

- Sí, pero este papel es más dramático. Es todo un reto para un actor interpretar a un personaje normal. Victoria de la Vega, - Camera café -, es un personaje muy histriónico, y Sandra y Sonsoles, - Yo soy Bea -, ni te cuento... Olimpia es alguien normal. Es muy difícil hacerlo, aunque va a sorprender menos que cualquier otro personaje de los que haya hecho en mis últimos trabajos.

- ¿Te costó dejar Yo soy Bea , una serie tan consolidada, para comenzar en un nuevo proyecto que puede que no vaya bien?

- No dejé Yo soy Bea para meterme en ningún proyecto nuevo. Yo deje Bea y después me salió esta oportunidad.

- ¿Y por qué dejaste Yo soy Bea ?

- Porque estaba todo hecho. Yo me comprometí a un número de capítulos, que incluso doblé, y cuando llegó una nueva renovación de contrato sentí que Bea había terminado para mi. Esos dos personajes que hacía ya habían dado mucho de sí.

- ¿Pero el personaje de Victoria, de Camera Café , no se acaba?

- No (sonríe). Estamos preparando firmar una cuarta temporada. Victoria por ahora se queda en mi vida porque la disfruto mucho.

- ¿Cómo llevas la popularidad que te están dando las series?

- Los que somos populares por nuestro trabajo lo vamos siendo poquito a poco, por lo que te acostumbras mejor. Yo lo llevo muy bien. La popularidad te da más cosas de las que te quita. En el noventa y nueve por ciento de los casos agradezco muchísimo las cosas que me dice la gente. Las personas que se me acerca no me resultan pesados, es a lo que me dedico y si no quisiera que me reconocieran tendría una mercería y me dedicaría a vender hilo negro (risas).

- ¿Te molesta verte en las portadas de las revistas?

- Ni me gusta ni me disgusta. Afortunadamente siento que la prensa del corazón me trata bien. Nunca he leído algo que me haya ofendido. Me sorprende cuando abro una revista y me veo saliendo de un restaurante, siempre pienso: ¿Dónde narices estaban que no les he visto (risas). Te impacta porque es un momento de tu vida que alguien rescata sin darte cuenta... Pero el mundo está lleno de guerras y no me voy a preocupar de si salgo en una portada. Me parece hasta halagador.

- Profesionalmente te va genial pero, ¿personalmente cómo te encuentras?

- Más genial todavía. Creo que se me nota hasta en la cara (ríe).

- ¿Tampoco te pareces en eso a tu personaje, que está pasando un mal trago en su relación matrimonial?

- Mi vida personal es fabulosa. Hace años que vivo un momento muy dulce en mi vida. Soy una mujer con muchísima suerte. Hay veces que hago un ejercicio y es salirme de mi vida y ver la peli... Miro la peli y pienso: ¡Qué peliculón! ¡Mola la prota! (risas).

- ¿Profesionalmente puedes pedir más?

- Muchísimas más cosas. Me gustaría que llegase a mis manos un buen guión de cine, un buen texto de teatro,... Me habría encantado que no se hubiera muerto Fernando Fernán Gómez y haber podido estar en un Cinco y acción frente a él. Me gustaría que me diesen un Goya, pero no como actriz revelación porque no tengo edad (risas).

- ¿Tienes otros proyectos a parte de esta nueva serie?

- Me llegaron dos ofertas maravillosas de teatro pero cuando se tiene un hijo y se tienen dos series... ¡La vaca no da para más! Demasiadas horas le quito ya a Marco, mi hijo, como para quitarle aún más.

- ¿Qué dice Marco cuando te ve en pantalla?

- Pasa de todo (risas). Le da absolutamente igual que su madre trabaje en la tele. En el cole se hinchan a decirle cosas sobre mi pero a él le da igual. Mi hijo tenía cuatro meses cuando yo comencé con Cinco mujeres.com , se ha criado en camerinos...

- ¿Pero nunca ha opinado o ha hecho una crítica sobre tu trabajo?

- Sí, sobre todo cuando no le gusta cómo voy vestida me dice lo fea que estoy (ríe). Lo que sí fue muy gracioso fue el día que me vio besándome con Gonzalo en Yo soy Bea ... Miró la escenas y me miró muy serio, con una cara de ¡hasta ahí podíamos llegar! (risas). Pero él normalmente pasa porque yo cuando llego a casa soy mamá. Para él como si trabajara en el Caprabo.

- ¿Y a tu familia y amigos les pasa lo mismo?

- Exactamente igual. Algunas de mis amigas trabajan en la tele, como Patricia Conde, y yo a ella la veo igual en la tele que cuando estamos en casa, desmaquillada, llorando porque nos han dejado los novios. En mi alrededor hay muchísima normalidad con mi profesión.

- Ana, ¿tu hijo tiene madera de actor?

- Tiene madera de niño. Quién sabe lo que terminará haciendo. No se me ocurre qué va a ser. Lo que quiero es que sea feliz, que sepa que puede contar conmigo, y tener una relación especial con él.