Ana Otero es Paloma, la protagonista de la popular serie "Amar en tiempos revueltos"

Ana Otero es Paloma, la protagonista de la popular serie "Amar en tiempos revueltos"

"SI NO FUESE ACTRIZ IGUAL HUBIESE MONTADO UN HERBOLARIO O ESTARÍA HACIENDO ARTÍCULOS EN MI CASA RODEADA DE ENANOS QUE ME TREPARÍAN POR LAS PIERNAS", AFIRMA LA ACTRIZ

Dos temporadas ya al frente de la popular serie Amar en tiempos revueltos y cada día está más contenta con su trabajo. Ana Otero, la actriz que encarna a Paloma, la protagonista de la propuesta de TVE para la sobremesa, confiesa que no se aburre con su personaje, al contrario, se siente muy identificada con esa mujer fuerte y luchadora de la década de los cuarenta. La actriz vallisoletana confiesa haber rechazado varios papeles protagonistas, tanto en cine como en teatro, para dedicarse al cien por cien a su trabajo en televisión, el que considera que es como un regalo. Ana Otero reconoce ser una actriz de vocación que no cree en las casualidades, fue elegida entre más de ochenta compañeras para interpretar a la chica que enamoró a los protagonistas de la famosa adaptación televisiva de Todos los hombres sois iguales .

- Paloma ha demostrado ser una mujer muy fuerte.

- Es un personaje que es un ser humano y eso como punto de partida es ya un regalo. Cuando uno ha de defender a un personaje en el sentido en el que no le pasan las cosas que lo acercan a la cotidianeidad de la gente, es más complicado, hay que actuarlo más, como decimos en el medio. Es un personaje tan humanizado que la verdad es que ha sido un regalazo poder interpretarlo. Después de un año y pico interpretando a este personaje es un lujazo decir que no me aburro.

- Además uno de los pocos personajes que han estado desde el comienzo de la serie.

- En esta segunda etapa se ha derivado un poco el sentido dramático de la historia genérica hacia el universo de Paloma, y como contrapunto está el costumbrismo de la plaza.

- ¿Hay algo de Paloma en Ana Otero?

- Claro que sí, siempre hay un proceso de identificación inevitable, incluso cuando intentas interpretar a alguien absolutamente alejado de ti. Incluso entonces porque hay que defenderlo. Es la primera vez en muchos años de carrera que me siento muy cerca del personaje al que interpreto, cerca ideológica y espiritualmente. Paloma defiende una forma de vida y eso era importantísimo en aquella época en la que era muy duro ser mujer, aunque hoy sigue siendo durísimo serlo.

- ¿Qué es lo que más te costó del personaje?

- Igual está feo decir esto pero no encaro el trabajo en términos de obstáculos sino de retos, para mi este reto era tan magnífico. Con lo que más he disfrutado ha sido con todo el aspecto antropológico de la época, cómo andaba una mujer, cómo se expresaba, qué contaban... era todo muy diferente. Siempre me ha encantado escuchar a los mayores así que, afortunadamente, tenía mucho bagaje del que tirar.

- Habéis incluso ganado un premio en estados Unidos.

- Sí a la mejor serie dramática en el Film Festival de Nueva York.

- Resulta curioso porque es una serie muy española.

- No creo que el golpe de Estado de Franco sea un drama localista, por desgracia es un tema que se ha dado en muchos países. Hay un aspecto de drama social y político que lo hace comprensible para mucha gente, por no olvidarnos de la inmensa cantidad de gente que se exilió. La serie tiene mucha audiencia en Miami y Nueva York. Tengo amigos que dan clases de español allí y que se lo ponen a sus alumnos.

- ¿Te imaginabas el éxito que habéis alcanzado?

- No lo sé. Supongo que la productora tiene un olfato exquisito porque todo lo que toca es exitosos. En lo que a mí respecta no pienso nunca en el éxito. La verdad es que he tenido muy buena suerte porque las cosas que he hecho en televisión han sido productos que han aguantado mucho tiempo en antena y que han tenido mucho éxito.

ACTRIZ DE VOCACIÓN

- ¿Tienes algún otro proyecto en mente?

- Actualmente estoy dedicada a la serie porque son muchas horas y mucho trabajo. He vivido la experiencia de compaginar televisión con teatro o teatro con cine y no creo que este trabajo se pueda compaginar fácilmente. He tenido que decir que no a dos películas con pepeles protagonistas y a dos obras de teatro pero no me siento mal por ello. Uno debe estar centrado y al cien por cien. No quiere decir con esto que no haya quien no sea capaz de hacerlo. En este caso yo necesitaba darle toda la energía a esto.

- ¿Cómo empezaste en el mundo de la interpretación?

- Me considero una actriz de vocación, no de carrera. Intentaba diversificar con otras disciplinas pero que siempre teían que ver con la actuación y finalmente me decanté por esto. Estudié cuatro años de carrera y lo compaginé con algunos trabajos. Le debo mucho a esta profesión y me hace muy feliz.

- Y enseguida te vimos en la serie Todos los hombres sois iguales .

- Si, nada más llegar a Madrid. Tuve mucha suerte aunque creo que la casualidad no existe, hice el casting con otras ochenta y siete compañeras, podía haber sido cualquiera pero me tocó a mí.

- ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

- No sabría qué decir porque sería muy excluyente. Me agrada mi profesión, me hace feliz, ¿qué más se puede pedir? Poder vivir de aquello que uno ama hace sentirse afortunado.

- ¿Y si no fueses actriz?

- No tengo ni idea, igual hubiese montado un herbolario o estaría haciendo artículos en mi casa rodeada de enanos que me treparían por las piernas... ¡no tengo ni idea!

- ¿Te queda tiempo libre?

- Me gusta disfrutar, no soy nada marciana para esto, no me tiro por una montaña ni nada de eso (risas). Me gusta leer, pasear, escribir y el cine. Me encanta viajar y siempre que puedo me escapo.

- ¿Tienes algún país pensado para tu próximo viaje?

- Me encantaría perderme en la India unos cuantos meses.

- ¿Hay algún sitio al que no volverías?

- No hay sitios a los que no volvería.

- ¿Qué es imprescindible en la maleta de Ana Otero?

- No hay nada imprescindible en una maleta. Me ví con un maletón absurdo, incomprensible e inservible en plena selva de Maldonado en Perú y de pronto me he visto con una braguita en un bolso yéndome a París.