"SOY UNA PERSONA VITAL, ECHADA PARA ADELANTE, DISFRUTO CON MI TRABAJO Y ME GUSTA MUCHO LA VIDA", ASÍ SE DEFINE LA ACTRIZ
Derrocha energía y optimismo mientras habla con enorme entusiasmo de su último trabajo, el doblaje de la película de animación La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja . Así es Anabel Alonso, una mujer decidida y vital que afronta cada cambio en su vida desde la perspectiva más positiva. Su carrera empezó en el teatro en 1984 con La troyana , en 1989 participó en el mítico programa de televisión: La bola de cristal , pero no sería hasta 7 vidas cuando su nombre empezara a resonar en todos los hogares españoles. Y es que la actriz no sólo ha llegado al público con su trabajo, sino que su simpatía se ha ganado los corazones de sus seguidores. Anabel Alonso es, en pocas palabras, una persona noble, de esas que en los tiempos que corren escasean. Escucha con admirable respeto las preguntas de esta entrevista y las va contestando como si la vida le fuera en ello. Mientras habla, sus ojos desprenden un brillo especial y sus palabras desprenden ilusión y energía.
- Ya eres una experta en el doblaje... ¿Cómo te has sentido dando tu voz en esta ocasión?
- La verdad es que me he divertido mucho, por eso cada vez que me llaman para doblar películas de dibujos siempre digo que sí, porque es muy gratificante. Además, he tenido mucha suerte con los personajes que me proponen, porque son muy enloquecidos, muy disparatados, con ellos no sabes lo que va a pasar. Con Balita, por ejemplo, no se sabe por dónde va a salir en la décima de segundo siguiente, porque va a la velocidad del sonido. Y además, es el único personaje que no está en el cuento original, es la novedad.
- ¿Cómo es Balita, tu personaje?
- Hay una pareja formada por el lobo y Balita. El lobo es el cerebro, con esto ya lo digo todo... y es periodista. Balita es un reportero gráfico a sus órdenes, pero va tan acelerada que muchas veces ni escucha lo que le dice su jefe, con lo cual siempre le sale el tiro por la culata. Es irreflexiva, disparatada, y va a la velocidad del sonido. No piensa nunca.
- Dime que tú y ella no os parecéis...
- No, tanto no. Hombre, yo soy muy vital y echada para adelante, pero reflexiono más que ella. Esos ojos redondos no tienen ninguna expresión de inteligencia...
- ¿Qué definición darías de ti misma?
- Es muy complicado definirse uno mismo. Creo que soy una persona muy vital, muy echada para adelante, disfruto mucho con mi trabajo, me gusta mucho la vida...
- La voz que pones en cada personaje, ¿te la dicen los directores o la creas tú?
Cuando te llaman ellos ya tienen una idea del personaje, normalmente las películas que yo he doblado vienen de Estados Unidos y ya tienen una personalidad ya saben la idea que quieren, por eso te llaman. Luego, entre uno y otro vamos llegando a un acuerdo, él propone, yo propongo.... es como una negociación.
- Balita habla rapidísimo... ¿te ha resultado complicado vocalizar a ese ritmo?
He acabado sudando la gota gorda. Cuando interpretas a un personaje de estos, no sólo es la voz, sino que te mueves tú, porque cuando hablas se te va el cuerpo detrás. En los primeros parlamentos pensé que no sería capaz de hacerlo. Luego ya te vas metiendo y sí, realmente es complicado.
- ¿Qué es lo que le das a cada personaje que luego termina siendo el más querido de cada película?
- Ahí hay un compendio entre imagen y voz. Es decir, yo hago un personaje, le doy ese sello, pero la imagen es muy poderosa, tanto en Dori, como Kreela, como ahora Balita, la ves y te la comes, esa ardilla con los ojos tan redondos, ¡no puedes menos que quedarte con ella!
- Leonor Watling y Amparo Baró también han estado en el doblaje. ¿Qué anécdotas tenéis del trabajo entre las tres?
- La anécdota es que realmente ni nos hemos visto. Parece que todos lo hacemos a la vez como si fuera un teatro radiofónico, pero no nos vemos. Luego, mágicamente todo queda maravilloso, y esa es la labor del director de doblaje.
- ¿Te gusta contar cuentos?
- Soy muy mala. Yo no sé ni contar cuentos, ni chistes... No he nacido para eso. Interpretar sí, pero contar... Lo cuento todo fatal, me salto cosas.
- ¿Te contaban cuentos de pequeña?
- No, yo he sido autodidacta. Yo tenía los libros esos de Disney, me los leía una y otra vez.
- ¿Qué haces en tu tiempo libre?
- Vaguear me encanta. Soy muy perezosa y muy vaga. Me gusta mucho zanganear, pero luego ya puesta a hacer cosas, me gusta mucho el campo, viajar, ir al cine, leer... como el resto de los mortales. Salir a cenar con los amigos, irme de fiesta una noche sin tener que preocuparme de la voz ni de la cara... cosas normales.
- ¿Cómo vives la fama?
- Hay días -me imagino que le pasa a todo el mundo- que me gustaría que no me conociera nadie, voy con mi gorrito, mis gafas, y no tengo ganas de hablar con nadie. En general bien, porque la gente es muy amable, te entra muy bien, con una sonrisa en la boca, y siempre hay buen rollo, así que por ese lado estupendo. Pero hay veces que me gustaría ser anónima para hacer algo con los amigos, no sentirme observada.
- ¿Qué es lo más curioso que te han llegado a decir por la calle?
- Me dicen: ¡Tú eres Chus Lampreave! ... Ellos oyen cosas y luego no se terminan de aclarar. Siempre me confunden con otra. A mí lo que me gusta es cuando dicen lo bien que se lo pasan conmigo, lo que les alegro la vida...
- ¿Cuál es el secreto para mantener la ilusión por la profesión?
- Tener la suerte de que te dedicas a lo que te gusta. Yo creo que eso es una suerte, más o menos como que te toque la Lotería. Yo no sé el porcentaje de gente que se dedica a su vocación, pero me imagino que será bastante pequeño. Eso por un lado, después si las cosas te van bien, no te queda más remedio que afrontar las cosas con ilusión. Digamos que cuando llegas a una edad y ves que has llevado la vida que tú querías llevar, es maravilloso.
- De pequeña, ¿siempre quisiste dedicarte a esto?
- Yo quería ser veterinaria, me gustaban los animales, pero claro, me gustaba la parte bonita, no la parte interior. Luego pensé en biología, y eso me duró poco. Desde los trece o catorce ya tenía muy claro que quería ser actriz, aunque a esa edad tampoco tenía claro que me iba a dedicar exclusivamente a eso. Yo tenía un grupo de teatro con mis amigos.
- ¿Cuál fue el detonante que hizo que a los trece años supieses que querías ser actriz?
- Cosas que van pasando, y luego una decide. A los quince empecé en un grupo de teatro, luego pasé a la Escuela de Arte Dramático, fui compaginando los estudios con Turismo, después en el País Vasco me llamaron para la tele, y luego fueron saliendo las cosas. Por supuesto, una tiene que poner de su parte.
- ¿En qué medio te sientes más cómoda?
- Afortunadamente me siento bien en los tres. Televisión es un trabajo más inmediato, más rápido y los resultados son para ayer. En teatro tienes tu mes y medio de ensayos, de probar, de equivocarte. Cuando entras a hacer una función el personaje empieza y acaba. Es otra manera de hacer. Y el cine es un poco más encaje de bolillos: hoy hacemos un plano, mañana otro... es más con lupa y más minucioso. Son tres maneras de hacer muy diferentes. Yo siempre echo de menos lo que no hago Me divierto en los tres y los tres se hacen de una manera muy diferente.
- ¿Qué te ha enseñado tu profesión?
- Hay muchas cosas, yo creo que nunca acabas de aprender, nunca te deja de sorprender. Cuando eres actriz, aprendes mucho de los personajes. Si haces una asesina nunca es porque es mala, sino porque le ha llevado ahí una serie de cosas. Hace que tengas mucha empatía con la gente, hace que te pongas en su lugar de los demás e intentes comprender sus acciones y reacciones. A mí eso me gusta, tener esa parte de psicóloga, y que no juzgues a las personas en un primer vistazo, sino que digas: bueno, todo el mundo tiene sus razones para hacer las cosas. A mí eso me gusta.
- ¿Qué proyectos tienes?
- Teóricamente, el mes que viene empiezo a rodar una película, aunque luego nunca se sabe. Es una película dirigida por Josetxo San Mateo que se llama Atasco en la Nacional , una comedia. Es una familia peculiar a medio camino entre los Simpsons y los Picapiedra, que se va de vacaciones a Cullera en agosto.
- ¿Cuál es tu asignatura pendiente?
Hay tantas cosas por hacer... Me gustaría hacer teatro clásico, un Shakespeare, un musical, trabajar con Amenábar... Afortunadamente en este trabajo, lo bueno que tiene es que siempre te quedan muchas cosas por hacer, hay mucha gente a la que admiras, muchos personajes por interpretar, y además, crecen contigo, es decir, ahora haces un tipo de personaje, a los cuarenta otro... Esto es maravilloso, nunca paras de aprender ni de hacer cosas nuevas.