Anabel Alonso, de lesbiana en "Siete vidas" a laboriosa madre de familia en su último largometraje

Anabel Alonso, de lesbiana en "Siete vidas" a laboriosa madre de familia en su último largometraje

Anabel Alonso regresa a la gran pantalla con Atasco en la nacional , una loca comedia de verano que se estrenará en los cines de toda España el próximo veinte de abril. La actriz coincide en esta ocasión con Pablo Carbonell, juntos interpretan al matrimonio Montoro, un par de madrileños que inicia en pleno agosto unas rocambolescas vacaciones playeras. Derrocha energía y optimismo mientras habla con enorme entusiasmo de su último trabajo, así es Anabel Alonso, una mujer decidida y vital que afronta cada cambio en su vida desde la perspectiva más positiva.

-¿Qué tipo de comedia es Atasco en la nacional ?

- Atasco en la nacional es una comedia muy divertida, la cara más divertida de la realidad, todos los que hemos ido de vacaciones alguna vez en nuestra vida nos vemos identificados con esta película, a todos nos ha pasado algo de lo que cuenta esta película. Ahora las películas o no dan un duro o dan tres mil millones, se han perdido los puntos medios y espero que con Atasco en la nacional recuperemos esa clase media del cine español que se ha perdido.

-¿Te ha tocado vivir alguna de las situaciones que plantea la película en tus propias carnes?

-Muchas, un atasco de esos de los de varias horas, llegar a un sitio y quedarte sin habitación, no encontrar nada libre en agosto... la realidad supera la ficción.

-¿Cómo es esa madre de familia a la que das vida en la película?

-La familia Montoro es de Getafe y tiene sus vacaciones del uno al quince de agosto, esto complica bastante las cosas. Sole vive por y para su familia, entregada y en cuerpo y alma a ellos pero muy contenta de hacerlo. Para ella todo tiene que ser perfecto en estas vacaciones porque son los únicos quince días del año en los que no va a fregar ni planchar ni cocinar para nadie. Cuando las cosas salen mal tiene a Manolo para solucionarlas, él es su compañero desde el instituto, su brazo ejecutor, pero necesita del carácter de ella para reaccionar.

-¿Cómo ha sido el reencuentro con Pablo Carbonell?

-Estupendo, hemos coincidido a lo largo de toda nuestra carrera varias veces pero siempre con intervalos muy largos de tiempo entre medias. Primero fue La bola de cristal , después El peor programa de la semana y ahora Atasco en la nacional . Tenemos un humor muy afín, una química muy compatible, nos compenetramos muy bien. Pablo es un derroche de creatividad constante y yo le sé controlar o al menos eso creo. Nos aportamos mucho el uno al otro y disfrutamos trabajando juntos.

-¿Qué buscas en vacaciones?

-Sobre todo tranquilidad, sosiego y si es posible que nadie me conozca. Los americanos lo tienen difícil porque les conocen hasta en la última aldea de Asia central pero los españoles lo tenemos relativamente fácil, con sólo atravesar nuestras fronteras lo conseguimos. Soy feliz con un viejecito a Sudamérica para tener playa y hacer una vida normal pasando desapercibida.

-¿Hay algo que nunca falte en tu bolso?

-Una aspirina efervescente, eso no falta nunca, la llevo siempre. También el monedero, la agenda y el móvil van siempre conmigo.

-¿Era el momento de ponerle fin a Siete Vidas ?

-Yo creo que hubiéramos aguantado más, se precipitó el final, hubiéramos aguantado más. Vivimos la alegría del doscientos, el éxito de todo y el pelotazo de audiencia y justo después nos dijeron que se acababa la serie, no sé explicar por qué, fue como un jarro de agua fría, para acabar mejor haberlo hecho en el doscientos, con traca final.

-¿Volveréis a trabajar juntos?

-Me encantaría, es algo que siempre hablamos, es muy difícil entenderte durante tanto tiempo tan bien como nos entendíamos nosotros. Nos admirábamos todos mucho y disfrutábamos trabajando. Lo tenemos todos en la cabeza pero es difícil encontrar algo que nos junte a todos.

-¿Qué te preocupa a estas alturas de tu carrera?

-Mi inseguridad, después de tantos años trabajando puedo decir que me han ido las cosas bastante bien, ha habido algunos fracasos pero en general me ha ido bien. Ya puedo tener una seguridad mayor y sin embargo no la tengo, puedo dejar de pensar que me voy a caer porque algo salga mal, pero aún así siempre pienso que parto de cero. Este trabajo es como la bolsa, unas veces va bien y otras veces va mal, unas veces te solicitan mucho y otras veces nada pero ser una actriz secundaria me ha ayudado a tener una carrera de fondo, en ese sentido me siento afortunada, soy una mujer todo terreno, no he tenido que reubicarme tras haber sido la chica de la película.

-¿Qué te dicen en casa?

-Mis padres al principio no entendían que me quisiese dedicar a esto, mi padre no entendía como todas las hijas de sus amigos querían estudiar medicina y la suya quería ser actriz, se preguntaba constantemente de dónde me venía ese virus. Yo tampoco pensé que me iba a ir así de bien, la verdad. Me considero una persona más que afortunada, Hollywood a mi no me hace ni gotita falta. Ahora están muy orgullosos de mi, mi padre va por ahí diciendo sabe usted quien es mi hija...

-¿Te ha dado la vida alguna lección?

-Muchas, nunca dejas de aprender, tienes que tener mucha confianza en ti mismo porque lo que no hagas tu no lo va a hacer nadie. Tienes que intentar no hacer daño a nadie pero sobre todo ser honesta contigo misma y jugártela sin dudarlo. Hay que luchar por lo que se cree y si te equivocas te equivocas y punto. Ahora las mujeres tenemos muchas más oportunidades, antes cometías un error y lo pagabas toda la vida, ahora puedes empezar muchas veces desde cero.

-¿Qué te dicen cuando te paran por la calle?

-Después de hacer un personaje como el de Diana durante siete años podría estar muy marcada pero he trabajando tanto en televisión y he presentado tantos programas entre medias que la gente me conoce como Anabel Alonso. Cuando me ve por la calle esbozan una sonrisa de oreja a oreja y eso es un gustazo.

-¿Qué te pone colorada?

-Que me pillen en un renuncio, no suelo mentir y al no estar acostumbrada cuando lo hago me pillan y me muero de vergüenza. Me gusta ir de adalid de la sinceridad por la vida pero nunca eres sincera al cien por cien durante las veinticuatro horas del día de los los trescientos sesenta y cinco días del año, es imposible.

-¿Eres como te ve la gente?

-En gran mediada sí, soy bastante transparente pero siempre hay una parte de actuación con cada persona, no es lo mismo estar con una persona que con dos, con diez o en una fiesta. Soy extrovertida y tengo mucho ingenio pero también tengo mi carácter, cuando doy un puñetazo lo doy.

-¿Qué proyectos tienes?

-Tengo ofertas de todo un poco pero todavía no hay nada claro. Cine, televisión y teatro, de todo un poco pero me apetece volver al teatro y espero hacerlo el año que viene, lo último que hice fue en dos mil tres y lo echo de menos. Me gusta mucho tanto presentar como actuar y si encuentro unos buenos guiones acepto de cabeza pero la verdad es que aún encontrándolos la televisión está en un momento muy vertiginoso, siempre se han corrido riesgos haciendo televisión pero ahora son muchos más salvajes, cuando apuestas por algo a las dos semanas puedes estar en tu casa y miras más en el proyecto en el que te metes.