Antonio Mingote: "¿Jubilarme yo? ¡Nunca! Ya me jubilará la edad, el tiempo, el calendario, pero no seré yo"

Antonio Mingote: "¿Jubilarme yo? ¡Nunca! Ya me jubilará la edad, el tiempo, el calendario, pero no seré yo"

"SI ME DAN EL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS, ME PONDRÉ MUY CONTENTO, PERO ME BASTA CON SABER QUE HAY MUCHOS QUE QUERRÍAN QUE ME LO DIERAN"

Sus ojos grisáceos hablan de historia, de vida, de anécdotas sin fin, pero sobre todo de buen humor. El mismo buen humor con el que él -Antonio Mingote- retrata la actualidad diaria en el periódico ABC, donde colabora desde 1953. Su talento como dibujante le vino por casualidad , siendo aún muy pequeño. Como humorista gráfico profesional comenzó en 1946 con La codorniz . Años después (en 1953) comienza su colaboración con el diario ABC , donde aún sigue trabajando.

Su casa parece un museo de sí mismo: figuritas de mujeres con curvas (esas que sólo él sabe dibujar), láminas cuidadosamente enmarcadas, premios distribuidos por el salón, cuadros de Velázquez según su propia visión de los mismos, y es que, como él mismo dice mientras sonríe irónicamente, entre Velázquez y yo hemos creado grandes obras de arte .

Orgulloso nos muestra las vistas que desde las ventanas de su décimo piso pueden otearse. Todo Madrid sucumbe a su mirada con una fascinante composición de casas de todos los tamaños, distribuidas sin orden aparente, como si de una maqueta se tratase. Desde esa prodigiosa atalaya el dibujante crea, traza líneas, se inspira y seguramente ríe con sus propias ocurrencias.

Gracias a Dios entre sus planes más próximos no se encuentra la jubilación. Por lo pronto, puede sentirse orgulloso porque Ribadesella le ha propuesto como candidato a los premios Príncipe de Asturias 2007.

Ha sido propuesto por Ribadesella para los premios Príncipe de Asturias de este año, ¿cómo ha recibido la propuesta?

Yo no sé si me darán el premio, porque eso es muy problemático, pero yo estoy muy contento porque veo la gente que se ha interesado por ponerme y por apoyar mi candidatura, de modo que eso para mí ya es suficiente. Hombre, si además me dan el premio Príncipe de Asturias, me pondré muy contento, daré un salto y estaré muy orgulloso. Pero no creas, me basta con saber que hay muchos que querrían que me lo dieran.

Hay quien dice que sus chistes en el ABC tienen más fuerza que un editorial. ¿Cómo consigue condensar en tan poco espacio lo que tanta gente piensa y no sabe expresar?

(Ríe) ¿Sabes qué pasa? Cuando alguien dice una cosa más o menos acertada, en seguida los demás la repiten. Pero un editorial de un periódico es un comentario meditado, estudiado, controlado, comprobado... Y un chiste es una broma que no tiene mayor trascendencia, de modo que eso de que mis chistes pueden ser un editorial, pues no. Alguna vez puede dar una pista.

Usted dice que sus viñetas son una broma, pero lo cierto es que a más de uno le hacen pensar...

A veces sí, pero mi propósito no es hacer pensar. Yo trato de hacer una broma sobre algo que pasa y contribuir en la medida en que yo pueda a esclarecer el asunto, suponiendo que esté claro para mí, que eso es mucho pensar. (Carraspea) Mira que voz se me ha quedado, pero es que la vejez es muy mala. Tú no te hagas vieja nunca (risas).

¿Resulta estresante tener que hacer un chiste todos los días? Sobre todo teniendo en cuenta que su viñeta es lo primero que buscan los lectores de su periódico.

Yo no tengo que pensar, los periódicos ya me dan el tema pensado, de modo que mientras pase algo en el mundo y en España yo siempre tendré temas, no tengo que preocuparme de pensarlo.

LA POLÍTICA NO ME APASIONA

Ahora con José Luis Rodríguez Zapatero, ¿lo tiene más fácil?

Pues... (sonríe) con Zapatero lo tengo más fácil por un lado y más difícil por otro, porque me sorprende y me inquieta mucho. No hay nada previsto con él. Pero me da muchos temas, sí.

¿Qué opina de la situación política actual? ¿Hacia dónde vamos?

No tengo ni idea, y no es que no me preocupe la política, como es lógico me preocupa, pero no es el tema que a mí me importa más, ni para mis dibujos ni para nada. Si es el que más utilizo es porque es el más periodístico. La política no creas que me apasiona en absoluto.

¿Sobre qué tema no haría nunca una viñeta?

No hay ningún tema sobre el que no haría una viñeta.

Usted aprendió a dibujar de manera autodidacta. Este arte, ¿se lleva en los genes?

(Ríe) ¡Eso digo yo! Me gustaría que me lo explicaras tú porque yo no tengo ni idea. Un chico tiene afición a esas cosas, sigue, lo hace... Son cosas muy difíciles de explicar. Yo de chico siempre era muy buen lector, muy curioso, dibujaba, pintaba, escribía, hacía música, y por las cosas de las casualidades me encontré haciendo chistes en un periódico y ya he seguido. Pero igual podría haber terminado tocando el piano en un cabaret. No tenía una vocación definida.

EL HUMOR DE AYER Y DE HOY

Como humorista gráfico comenzó en La Codorniz . ¿Qué recuerda de aquella etapa?

Recuerdo que era jovencísimo (ríe). Recuerdo el entusiasmo, la ilusión de ver las cosas publicadas, los amigos, los compañeros, eran todos gente estupenda y admirable, en fin, todos mis recuerdos son gratos.

¿En qué se diferencia el humor grafico de los años cuarenta del actual?

El humor es el mismo, lo que pasa es que ahora los que no son los mismos son los humoristas. Los humoristas son distintos. Pero es lo que toca, así son las cosas.

En 1953 comienza su colaboración en ABC , y hasta el día de hoy. ¿Se ha planteado trabajar en otros medios?

ABC me ha dado un regalo fantástico que ha sido la libertad. No ha habido ningún motivo para que yo me vaya de este periódico. Ahí he hecho lo que he querido, nadie me ha dicho lo que tenía que hacer ni lo que tenía que decir. He tenido una libertad absoluta siempre, desde el primer día. Por tanto, ¿qué motivo tenía para irme de ABC ?

LAS VIÑETAS SON MI TRABAJO DIARIO

Ha escrito guiones para el cine, el teatro y la televisión...

Bueno, cosas marginales. Pero las viñetas son mi trabajo diario, por lo tanto es a lo que más tiempo y más atención le dedico.

En 1987 fue nombrado miembro de la RAE ocupando el sillón R . ¿Cuál ha sido su aportación al mundo de las letras desde este puesto?

No sé cuál ha sido mi aportación, de todas maneras, si yo he hecho alguna aportación no creo que haya sido principal. Hago lo que me mandan y trabajo en lo que me piden.

Es usted una persona muy humilde, sin embargo sus viñetas han traspasado las fronteras españolas traduciéndose a diferentes idiomas. ¿Cómo asimila usted la popularidad que esto le ha ocasionado?

Yo no creo que haya tenido tanta aceptación fuera de España, tampoco me preocupa ni me ha preocupado nunca. Cuando alguien está absorto en un trabajo diario y cotidiano, esas cosas le preocupan poco, por lo menos a mí me pasa eso. A mí me preocupa mi trabajo, que salga bien y que se reproduzca el dibujo correctamente. Para mí, las demás cosas me tienen un poco sin cuidado. Pero no es por humildad ni por modestia, es porque no me da tiempo ni me importa.

NO PIENSA EN LA JUBILACIÓN

¿Usted no se jubila?

¡Jubilar no! ¡Nunca! Ya me jubilará la edad, el tiempo, el calendario, lo que sea, no quiero ahora vaticinar desgracias, pero algo me jubilará, no seré yo.

¿Alguien de su familia ha heredado su talento?

Mi talento, ¡vaya una cosa! (ríe irónicamente). Tengo un hijo y dos nietos, uno de ellos ya es periodista en ejercicio. Yo creo que han heredado la curiosidad, el afán de leer, de aprender, eso sí.

Le apasiona leer, pero ¿qué otras ocupaciones roban su tiempo?

Leer, leer.

LA MUERTE DE JOSÉ LUIS COLL

¿Cuál es el último libro que ha leído?

Es que yo leo los libros de cuatro en cuatro (ríe). Uno por la mañana, otro después, otro por la tarde... Precisamente hoy estoy leyendo un libro de Manuel Ruiz Castillo, que se titula Tip . Y justo lo estaba leyendo cuando he sabido que se ha muerto Coll.

¿Cómo recibió la noticia?

Ha sido para mí un disgusto tremendo porque era amigo mío. Y justo cuando leía ese libro me llegó la noticia. Figúrate de qué manera tan dolorosa y a la vez tan honda he seguido leyendo ese libro, que es la historia de los dos, de Tip y de Coll.

¿Qué es lo más bonito de su trabajo?

Lo que me hace no jubilarme es que tengo la esperanza de aprender algo, de haber si la próxima vez lo hago mejor. Eso es lo único que me alienta.

¿Tiene pensado publicar algún libro?

No, ahora mismo no tengo ningún proyecto. Estoy publicando libros de chistes recopilados. Pero son cosas publicadas ya.

¿Quiere añadir algo más?

Yo nunca quiero añadir, prefiero quitar (risas).