ABUELA, HIJO Y NIETA TRABAJAN JUNTOS EN "LA PALABRA DE EROS"
Tres generaciones de la familia Rabal se unen sobre un mismo escenario a través de La palabra de Eros , un espectáculo que estrenaron en Huelva y ya lleva un año de gira por toda España. Esta es la segunda vez que Asunción Balaguer y Candela Rabal, nieta y abuela, se suben juntas a un escenario, la primera lo hicieron a través de un cuento de Colette. Para este segundo trabajo en común han escogido ser dirigidas por Benito Rabal, hijo de una y padre de la otra. A los tres les brillan los ojos cuando hablan de su trabajo, disfrutan como niños trabajando juntos y derrochan talento pero si de algo sabe esta familia es de hospitalidad.
En agosto hará seis años que Asunción perdió a Paco Rabal, no pasa ni un sólo día sin que le recuerde pero ahora debe repartir su cariño entre nada más y nada menos que seis nietos: Luis y María, los hijos de Teresa; y Liberto, Candela, Nander y Guevara, los cuatro vástagos de Benito. En todos ellos parecen verse actitudes artísticas pero Candela es la que más destaca, tiene veinticinco años y aunque nunca quiso ser actriz el día que probó la interpretación quedó prendada. Como dice con orgullo su abuela: Siempre algo se hereda .
-Cuéntanos Benito, ¿En qué consiste vuestro espectáculo?
-Hemos querido adaptar la poesía amorosa alejándonos de lo que es un clásico recital, hacemos un recorrido por las distintas maneras que existen de ver el amor. Llevamos un año representando La palabra de Eros por toda España, queríamos hacerlo en Alpedrete porque le tenemos un cariño especial a este pueblo y además su grupo de teatro nos dejo su local para ensayar y queríamos agradecérselo. Estrenamos en Huelva, luego fuimos a Murcia, Madrid y ahora iremos a Toledo, Aragón y de allí regresaremos a la Comunidad de Madrid.
-Esta es la segunda vez que abuela y nieta actuáis juntas...
-Asunción: Sí, la primera fue con La luna de lluvia , un cuento de Colette en el que yo interpretaba a la escritora y Candela a una joven pitonisa hacedora de magia negra que pretendía matar a su marido. Era una obra muy intelectual que me gustaría retomar algún día.
-¿Cómo comparten escenario una abuela y su nieta?
-Asunción: Lo pasamos muy bien trabajando juntas. El teatro es difícil pero Candela tiene condiciones, se sabe mover muy bien por el escenario. Tiene sensibilidad , vocación, bonita voz y bonitos movimientos.
-Candela: Como compañera es increíble, no sólo actúa de maravilla sino que está siempre pendiente de los demás. Aunque no fuera mi abuela, seguiría pensando lo mismo, es una persona de la que se está constantemente aprendiendo, sabe perfectamente lo que hace y lo acompaña todo de una humanidad realmente difícil de encontrar. Tener una abuela como la que yo tengo es un lujo, de eso no tengo ninguna duda.
-¿Qué tal director es Benito Rabal?
-Asunción: Muy bueno, yo cuando empezamos a trabajar me olvido de que es mi hijo. A veces sí que me tomo más libertades que con cualquier otro, pero funciona bien porque Benito dirige con mucha delicadeza y eso como actriz se agradece mucho.
-Candela: Es muy bueno dirigiendo, está siempre pendiente de los actores y sabe cómo tratarnos. Es muy delicado a la hora de dirigirse a nosotros y al ser mi padre me conoce perfectamente y sólo con una mirada sé si le ha gustado o no. Sabe llevarte a la perfección y no te ofende jamás.
-¿Es cierto eso de que obedecen tus órdenes?
-Benito: Por qué no, nos llevamos muy bien, cada uno hace su trabajo y todo funciona bien. En los oficios es algo muy normal que trabajen juntas las distintas generaciones. Si te llevas bien con la familia lo natural es trabajar con ellos.
-Candela cuéntanos, ¿qué metas profesionales te has impuesto?
-Ahora estoy formándome, he estudiado en dos escuelas de interpretación y pronto empezaré a dar clases en una tercera. Lo que quiero es poder vivir de esto, me encantaría trabajar en cualquiera de los tres medios. Voy poco a poco, hago las cosas según me van saliendo, tampoco tengo grandes expectativas. Las escuelas te enseñan mucho pero la práctica es fundamental, el teatro es lo que más enseña. Cada día es distinto y si estás atento, no hay nada de lo que no aprendas.
-Asunción: Lo mejor es empezar con el teatro porque si puede hacer bien el teatro, la televisión y el cine no serán un problema. Cada representación es una escuela, aprendes del público, de tus compañeros y de ti misma.
"A PACO NO LO OLVIDAREMOS NUNCA, NI MIS NIETOS, NI MIS HIJOS, NI YO. ERA DE ESAS PERSONAS QUE NO DEBERÍAN IRSE NUNCA"
-¿Seguir los pasos de tus abuelos ha sido algo premeditado o pura genética?
-Candela: Nunca quise ser actriz, tenía metido en la cabeza estudiar veterinaria y de ahí no me sacaba nadie hasta que vi que las ciencias no eran lo mío. Salió de mi pero sin una razón especial, de repente un día decidí probar la interpretación a ver que pasaba y me enganchó. Cuando terminé de actuar experimenté una sensación que jamás había tenido hasta ese momento y desde entonces cuando no tengo nada relacionado con la interpretación noto que me falta algo.
-Asunción: No, nunca nos dijo que quisiera ser actriz pero de pequeña nos imitaba continuamente a Paco y a mi, nos reíamos mucho con ella. Hacía pases de modelos con sus amigas y nos obligaban a ver sus pequeñas obras de teatro.
-Y tú Benito, ¿ves bien que tu hija Candela se dedique a la interpretación?
-Me ha sorprendido gratamente, tiene mucha madera. Fue ella quien decidió intentarlo, yo siempre había pensado que se dedicaría a la parte técnica. Tiene dotes y mucha soltura, se la ve muy fuerte en el escenario. Yo aprendí a andar en los estudios de cine y sin embargo soy incapaz de actuar, me pongo muy nervioso.
-Parece que todos tus hijos tienen madera de artistas...
-Liberto y Candela está claro que sí. Nander ya tiene trece años y toca muy bien el piano y la guitarra, en cuanto tiene la menor oportunidad salta al escenario sin dudarlo. La pequeña, Guevara, aún es muy pequeña para saberlo, tiene sólo seis años pero ya toca el violín y le gusta mucho la danza.
-¿Qué proyectos tenéis?
-Candela: Además de hacer juntas la gira con La palabra de Eros yo estoy trabajando en Gatillazo y resaca del cine americano , un texto de Bukowski que estrené en Zaragoza junto a Javier Tenías, con vídeo y música en directo a cargo de Pedro Santero y de DJ Pendejo.
-Asunción: Estoy pendiente de que se estrenen un par de películas en las que he participado: Tangoway y Vidas Pequeñas . Por lo demás, espero seguir con el teatro.
-¿Os diferencia del resto de la gente pertenecer a la familia Rabal?
-Asunción: Hombre, el pedigrí nunca sobra. Es una cierta garantía, algo siempre se hereda ... (Ríe orgullosa).
-Candela: En cuanto a responsabilidad no, para mi no es más que mi familia. Para el resto de la gente sí hay diferencias, sólo por hecho de conocer a mi familia me tratan bien y eso es muy de agradecer pero el pedigrí se demuestra con el trabajo bien hecho.
-Asunción, ¿cuando te casaste con Paco se te pasó por la cabeza que la familia Rabal se convertiría en lo que es hoy en día?
-No, jamás lo imaginé. Cuando Teresa me dijo que quería ser actriz me emocioné muchísimo, incluso lloré cuando se marchó. Ni a Paco ni a mi nos molestó jamás que siguieran nuestros pasos pero yo siempre intenté que estudiaran primero. Ninguno ha ha conseguido terminar una carrera, eso es lo único que me duele pero qué se le va a hacer. Llegar a la universidad te permite ver las cosas de otra manera, no es que sea imprescindible, pero es una ayuda bastante grande. Paco no tuvo estudios y sin embargo encontró por sí mismo la manera de suplirlos.
-¿Hay algo que nunca podréis olvidar de Paco?
-Asunción: Todo, no lo olvidaremos nunca, ni mis nietos ni mis hijos ni yo. Era una persona tan buena, tan entrañable, siempre fue cariñoso y generoso, compartía todo lo que recibía. Era de esas personas que no deberían irse nunca. Dicen que los muertos se aparecen pero a mi nunca se me ha aparecido. Sólo con que estuviera en la habitación y de vez en cuando tocara el timbre para llamarnos, sería suficiente. Adoraba a los niños, todo se lo quería comprar a Candela.
-Candela: No se irá nunca porque no hay ni una sola cosa de él que quieras olvidar. Yo sueño muchísimo con él.
-Benito, ¿qué fue lo más importante que aprendiste de tu padre?
-La humildad, el saber siempre de dónde vienes. Querer aprender siempre más y no perder nunca las ganas de vivir. Lo mismo que me enseñó mi madre, para mi son inseparables, mantuvieron esa relación tan estrecha porque se parecían mucho. Los dos han tenido siempre muy claro que nosotros no somos más que nadie, simplemente se nos conoce más.
-Asunción, ¿Quedan parejas como la vuestra?
-Alguna habrá pero ahora se casan demasiado pronto. Esto es como una hucha, hay que echar una moneda cada día y luego te las encuentras un día todas juntas. Hay que querer mucho a una persona para convivir con ella, es necesario admirarla y saber que te llena la vida, que te gusta como es, con sus defectos y sus virtudes.