LA HERMANA DE CARMEN ORDÓÑEZ RECUERDA EL TRAGO AMARGO DE SU ENFERMEDAD
Cercana y amable, Belén quiere ahora compartir sus recuerdos de infancia. Su cara indica sosiego pero también refleja el profundo dolor que le ha tocado vivir sobre todo a lo largo de los últimos años. La hermana de Carmen Ordóñez ha publicado un libro donde reúne sus mejores reminiscencias y las acompaña de fotografías que ilustran una vida repleta de toreros y personalidades de la época. Asegura que siempre le ha gustado escribir y de pequeña pasaba horas ante su diario. Comenzó su colaboración con los medios de comunicación en La Revista y allí realizaba entrevistas a personajes reconocidos de su tiempo.
Tiene ganas de vivir. Parece que ha ganado la batalla contra el cáncer que sufrió hace varios años y ahora sólo quiere tranquilidad para ella y para los suyos. Estas fechas son complicadas porque le traen recuerdos de personas ya desaparecidas pero a pesar de todo, Belén se ve capaz de continuar y no se detiene a lastimarse de las fatalidades que le han tocado en la vida.
- Si mira atrás, ¿Qué balance hace de su vida?
Mis recuerdos siempre son positivos y favorables, por mucha pena y mucho dolor que tenga en mi vida.
¿Cómo recuerda a sus padres?
Maravillosos. Eran unas personas impresionantes a todos los niveles. Mis recuerdos son de muchísimo amor, entrega y cariño.
¿Qué ocurre cuando ellos fallecen?
Realmente se me va yendo toda la gente que quiero y cada vez que uno de ellos se va, una parte de mi también parte con ellos.
¿Cómo cambia su vida al quedarse huérfana?
Lo cambia todo. La muerte de una persona querida te destroza, te cambia todo. Los valores inculcados desde pequeños no cambian pero te vas endureciendo y te das cuenta de que el tiempo va pasando, te vas quedando más sola. Es muy triste.
Usted desgraciadamente ha sufrido la pérdida de varios familiares...
De muchos familiares cercanos, el padre de mi hija, muchos amigos también se han ido ya... Todo esto realmente me ha marcado.
¿Con la muerte de qué persona usted pensó: Ya no puedo más ?
Con la de mi hermana sin lugar a dudas. Antes se iba yendo mucha gente pero ella seguía conmigo siempre. Cuando ella murió me quedé sin mi mitad.
¿Tener la muerte tan cercana le ha endurecido?
Me ha endurecido pero también me ha sensibilizado. Procuras sobrellevarlo como puedes y te vuelves más dura para ciertas cosas.
¿Usted ha aprendido a convivir con el dolor?
Estoy aprendiendo porque todavía no lo he logrado del todo. Espero que algún día consiga superarlo del todo. Hoy por hoy todavía no.
¿A Carmen le gustaría este libro?
Si. Las fotos son entrañables y lo que cuento es la pura realidad de nuestra vida, sobre todo de cuando éramos pequeñas.
Sus recuerdos también serían los de ella ya que cuando eran pequeñas no se separaban...
Claro, todos. Hemos vivido vidas paralelas. Mis recuerdos son de las dos.
¿Disfrutó de una infancia feliz?
Muy feliz, rodeada de amor, de cariño, de cuidados, de muchas cosas muy bonitas que guardo en mis recuerdos. Era una infancia muy normal, de niñas que íbamos al colegio siempre juntas. Jugábamos sin parar, montábamos a caballo, teníamos la ganadería, interveníamos en las faenas del campo, dábamos de comer a los toros...
¿La idea de este libro se la comentó a Francisco y a Cayetano?
Si. Desde el principio están pendientes de todo y son conscientes de la decisión que tomé de escribir. Están de acuerdo, de hecho casi siempre estamos de acuerdo en todo. Somos una familia bastante unida y los que quedamos nos respetamos mucho y nos queremos.
Hace muy poco que su sobrino Julián Contreras Júnior también ha presentado un libro. ¿Es casualidad la coincidencia?
Ha sido pura casualidad. Yo no sabía que él lo iba a publicar y no sé si él sabría algo de mi libro.
¿Usted ha leído Querida mamá ?
No.
¿Fue a la presentación del libro?
No me invitó.
Vayamos a la etapa de su vida donde cae enferma. ¿Cómo la recuerda?
Fue una etapa dura porque al principio tenía un miedo lógico a una cosa desconocida porque no sabes qué te va a pasar pero fui metiéndome en Médicolandia , como yo le llamo a Houston, y caí en unas manos maravillosas del doctor Cabanillas que es un fenómeno en lo que yo tenía (un linfoma) y me fue tranquilizando. Con los tratamientos me fui poniendo mejor y mejor. Perdía pelo pero engordaba... Es un periodo más de mi vida que no recuerdo como una cosa tremenda ni muy dolorosa.
¿Cómo recuerda el instante en el que le comunican su enfermedad?
Yo salí de España con un diagnóstico pero al llegar a Houston me di cuenta realmente. Fue un momento de confusión porque todo lo que me decían me parecía muy duro y tenía que estar nueve meses allí sin volver a España. Le pregunté a mi médico cuanto tiempo me quedaba de vida y me contestó que de seis meses a un año. Entonces comprendí que era muy poco, que casi no me daba tiempo ni a confesarme y decidí que me hicieran todo, me entregué y me puse en sus manos y al final todo salió bien.
¿Es más duro ver a los suyos sufrir o padecer personalmente una enfermedad?
Mucho más duro ver a los míos sufrir. Es una impotencia que no tiene nada que ver contigo y no puedes hacer nada. Cuando tú estás enfermo puedes poner de tu parte energía, corazón y coraje pero no cuando el de al lado sufre.
¿Alguna vez se ha planteado el porqué de tantas desgracias? ¿Por qué a usted?
Lo asumo y afronto con cierta valentía, con fuerza. ¿Por qué a mí? Porque Dios quiere. Tengo muchísima fe y Dios y a lo mejor es porque estoy capacitada para aguantarlo.
¿Está totalmente recuperada en la actualidad?
Si, gracias a Dios estoy recuperada de mi cáncer. Tengo un periodo de tres años de tranquilidad hasta que me hagan la siguiente revisión.
¿No considera que tanto usted como el libro pueden ser criticados por intentar explotar la memoria de Carmen nuevamente?
No. Estoy convencida de que mi libro no tiene ningún tipo de morbo ni creo que levante algo que no se haya hablado ya. Narro desde mi punto de vista y no remuevo nada que no deba.
¿Tiene algún sentimiento de culpabilidad con respecto a su hermana? ¿Pudo haber hecho algo más por ella?
Ese sentimiento se tiene hacia todo el mundo que se va o que se queda. Incluso hay personas que están sufriendo y dices yo podría ayudar a un niño de Sudáfrica muerto de hambre, de hecho intento hacerlo porque colaboro con una ONG. Todos podemos hacer algo por los demás.
¿Tiene alguna duda de cómo murió Carmen?
No. Murió de un infarto. Antes ya había tenido un amago en Tánger y el segundo se la llevó. Tengo la total tranquilidad de que afortunadamente no le dio tiempo a sufrir.
¿Usted ve la televisión?
No. Lo malo es que siempre hay gente que me cuenta. No quiero saber, no me interesa lo más mínimo. La verdad la tengo muy clara y las cosas que han pasado también.
¿Tiene contacto con sus primos Paola Dominguín y Miguel Bosé?
Si, son todos muy artistas. Lucía decora fenomenal, tiene un hotel maravilloso. Paola ahora en la tele está fantástica, muy natural y muy cómo es ella, cómo si estuviera en casa cuando vamos a comer. Se la ve encantada, es feliz.
¿Qué sintió el día de la alternativa de Cayetano?
Fue un día maravilloso, de muchas emociones. Lloré de alegría. Ver a mis dos sobrinos en la plaza como dos grandes profesionales... Tan guapos... Hay que tener en cuenta que en ese ruedo están las cenizas de mi padre y creo que él también disfrutó mucho. Carmen seguro que no hubiera ido a verlos pero hubiera sido un gran día para ella.
¿A estas alturas qué le pide a la vida?
Le pido salud para mi gente, paz para el mundo, que no haya tanta hambre, que los niños no sufran, que se curen las enfermedades horrorosas que hay...
Esos son sus deseos de navidad...
Son de navidad y de todo el año. La navidad para mi es una época más del año. Desde que faltaron mis padres cambió mucho y ya no es lo mismo que antes.
¿Cómo va a pasar estas navidades?
No lo sé todavía porque no me gustan. Es cierto que la gente se sensibiliza un poco más pero es una época triste porque hay mucha gente que no está y por ejemplo el año pasado el día 24 de diciembre cené con mi hija y a las doce de la noche estaba acostada.
¿Qué le inspira una sonrisa?
Otra sonrisa.
¿Algo que le irrite sobremanera?
Que hablen mal de mi hermana. Me sigue afectando muchísimo y me parece muy injusto. Es algo que no superaré nunca. Hay que dejar a los que ya no están descansar tranquilos y en paz.