Borja Thyssen y Blanca Cuesta, acompañados de Carmen Cervera, embarcan desde Barcelona rumbo a Ibiza

Borja Thyssen y Blanca Cuesta, acompañados de Carmen Cervera, embarcan desde Barcelona rumbo a Ibiza

Tan sólo un año después de convertirse en madre por segunda vez con la adopción de sus hijas gemelas, Carmen Cervera recibió con alegría la noticia de que su hijo Borja y la novia de éste, Blanca Cuesta, la harán abuela dentro de unos meses. A los 64 años y con una jovialidad envidiable, Tita vive con ilusión la llegada de su primer nieto, que se llevará menos de dos años con sus hijas, María del Carmen y Guadalupe.

Vía exclusiva, hace unas semanas Borja y Blanca anunciaron su próxima boda (prevista para el mes de octubre) y el nacimiento de su primer hijo en el mes de febrero. Blanca, de 33 años, y Borja, de 26, han decidido formar su propia familia después de siete años de sólida relación.

BORJA, UN CHICO MUY ATENTO

Desde que se supieran las buenas nuevas, la pareja vivía recluida en la casa que la baronesa Thyssen tiene en Sant Feliu de Guíxols, en plena Costa Brava. Hace unos días, sin embargo, todos la abandonaron rumbo al puerto de Barcelona para viajar en su impresionante yate con destino a Ibiza para pasar unos días de vacaciones. Las únicas que permanecieron en casa fueron las pequeñas María del Carmen y Guadalupe, muy chiquitinas aún para un viaje tan largo.

Los primeros en llegar al puerto fueron Borja y Blanca. Lo hicieron cargados de maletas que el propio Borja descargaba del maletero del coche antes de que la tripulación las subiera a bordo. Blanca, que sostenía en una mano la correa de su inseparable perrito, supervisaba las maniobras de su prometido y recibía las felicitaciones de los marineros. Vestida con una chaqueta blanca y unos mini shorts vaqueros, a la guapa modelo aún no se aprecia ni un atisbo del incipiente embarazo.

Un rato después, en otro coche, llegaba Carmen Cervera acompañada de su novio, Javier Báñez. La baronesa, vestida con un look muy ibicenco completamente de blanco, subió ágil la pasarela del barco. Tras ella lo hacía su novio, que había ayudado a descargar el equipaje entre el que se incluían varios vestidos de Carmen celosamente protegidos en un porta trajes. Ya reunidos en el barco, los cuatro disfrutaron de una tranquila cena a bordo antes de partir en un viaje que se alargaría más de 15 horas.