EL POPULAR "PEPELU" VUELVE A SER UN "CHAPUZAS" JUNTO A SU INSEPARABLE ANGEL DE ANDRÉS
Su famosa frase Yo introduje el gotelé en España a lomos de mula por la Alpujarra resonó, hace diez años, en los televisores de todos los españoles, y es que la serie Manolo y Benito logró alcanzar unos índices de audiencia inusitados hasta la fecha. Ahora, Carlos Iglesias reinterpreta a Benito en la nueva temporada: Manolo & Benito Corporeison , tras haber cosechado grandes éxitos como director de la película Un franco, catorce pesetas , donde relataba las peripecias que su propia familia había vivido como inmigrantes. Su contacto con la interpretación fue sin querer : sustituyó a un compañero en una función cuando éste estaba enfermo, y desde entonces su carrera ha ido creciendo poco a poco. Fue el mítico Pepelu en Esta noche cruzamos el Mississipi , y después, pasó a convertirse en el chapuzas que de nuevo veremos en nuestras pantallas. Carlos Iglesias es un hombre serio, pero con sentido del humor. Natural, sencillo y con un gran entusiasmo por la vida. Un entusiasmo que contagia a todo aquel que se cruza en su camino.
Manolo y Benito son unos antihéroes, todo les sale mal pero ellos son felices...
Esa es la característica del país, del chapuzas, de la picaresca española, de todas esas esencias nuestras.
¿Cómo son los guiones de esta nueva etapa?
Llevamos prácticamente dos guiones, tampoco sabemos más. La verdad es que los diálogos son muy buenos.
¿Se os ha tachado de ser políticamente incorrectos?
Se puede hacer crítica desde el humor. Yo creo que las series son más atrevidas hoy que hace diez años. Al contrario, yo creo que ahora se atreven a decir cosas que antes no se atrevían.
En la anterior etapa hubo unas quejas por parte del Instituto de la Mujer por unos guiones...
No me acordaba, pero efectivamente, algo pasó de eso. Hablando de quejas, en una reunión que, al parecer, hacen trimestralmente los pintores cualificados, un hombre levantó la mano y dijo que haber si esa Sociedad podía hacer algo porque alguien estaba diciendo en televisión que había introducido el gotelé en este país. Se quedaron como creyendo que era una broma, y el hombre, que era mayor y que al parecer fue el que introdujo el gotelé en España, se sentía muy ofendido porque yo lo dijera. Me lo contó un pintor y me enseñó además un artículo, porque ellos editan una revista, donde ponía este hecho. En ese sentido yo tengo muchas anécdotas. En un restaurante de cierto prestigio, según estaban pasando mi mujer y mis hijos al servicio, dos señores en la barra dijeron: cómo es posible que un albañil se pueda permitir comer aquí . Este país es muy profundo.
¿La gente confunde la realidad con la ficción?
Sí. Por ejemplo, un día paseaba yo con los perros y estaba un vecino mío hablando con un albañil, cuando regreso este señor ya no estaba. Me dijo mi vecino: Ven, que te va a sorprender lo que me ha dicho este hombre . Dice: Me estaba dando el presupuesto para una obra y al verte a ti se ha puesto muy serio y me ha dicho: posiblemente este señor se lo pueda hacer más barato . Así que mi vecino se quedó pensando: Dios mío, y ahora cómo voy a coger a este hombre para que me haga la obra .
A raíz de la serie, ¿te has vuelto más manitas en casa?
Yo procuro hacer lo menos posible, porque no tengo ningún oficio reconocido. Soy bastante desastroso, no llego a ser un manitas. Sin embargo me admira mucho la gente que sabe trabajar con sus manos. Cuando he tenido albañiles en casa y veo cómo ponen los ladrillos, cómo hacen la masa... me quedo maravillado. Se lo decía a ellos y se creían que me estaba burlando, porque en el fondo desprecian mucho su propio trabajo, les gustaría hacer cualquier otra cosa menos ser albañil.
¿Por qué se acabó la primera temporada? ¿Os quemasteis?
Fue por mi película, y para eso tenía que dejar de hacer la serie, para poder empujarlo. Aparte llevábamos cuatro años y ciento treinta capítulos y ahora se ha dado la circunstancia de que la he estrenado, me he relajado, y ha vuelto Antena 3 y ha pedido que si podíamos hacer más capítulos. Pero quemar o no quemar... sí, hombre, ciento treinta capítulos... y muchos de ellos que se emitieron dobles, lógicamente tiene que quemar. Mucho mejor que te pongan uno a la semana. A nosotros nos ponían más a partir del capítulo veinte.
¿Te sorprendió cuando recibiste la llamada de Antena 3?
No, me lo dijo Teddy Villalba justamente en el festival de Málaga, justo el día en que estrenamos la película y estábamos los dos juntos, Ángel (de Andrés) y yo en el palco, y hubo un aplauso maravilloso. Teddy Villalba se vino a mí y dijo: Carlos, cuando llegues a Madrid tenemos que hablar . Tuvimos una reunión con él y nos contó la idea de hacer Manos a la obra .
¿Cómo definirías a Ángel de Andrés, tu compañero en la serie?
Se trabaja muy bien cuando conoces a tu compañero de muchos años, entiendes su lenguaje y él entiende el tuyo. Compartes su sentido del humor y a la mínima que ocurre una idea la compartes con él. También se puede dar el hecho de que el otro no la entienda, pero se recoge y se integra, se improvisa a partir de ahí. Eso es muy sencillo con él y muy difícil con una persona que no conozcas.
¿Os dan libertad para improvisar?
Nos dan total libertad. No sólo nos la dan, sino que nos la piden, y a veces se puede dar porque estás sembrado y otros días no porque estás cansado y no surge nada.
¿Cómo se te ve en la serie?
Manolo y Benito están como su barrio, sólo queda su casita y todo lo demás se ha modernizado. Ellos son parte de ese decorado y sin embargo este decorado ya no lo entienden. Son como unos dinosaurios que se han quedado atascados.
¿Siguen igual de chapuzas?
Sí, siguen igual, siguen aprovechándose de esos más débiles , que serían los inmigrantes, y sobre todo Benito que es un cara y sigue aprovechándose de alguien que esté por debajo de él. Pero en esencia la serie es la misma.
La serie ha hecho famosas algunas frases, ¿se van a incorporar otras nuevas?
Si surgen, sí, porque no las puedes provocar. Y hay algunas que las recoge el público y otras para nada. Por ejemplo: el gotelé. Nunca se pensó tirar de esa cuerda, pero había un capítulo en que había que echar gotelé. Estábamos hablando y como Benito se las da de todo, dije: ¿Y si soy yo el que ha introducido el gotelé en el país? . Porque el gotelé es una palabra rarísima, a mí me ha sonado siempre muy extraña. A partir de ahí surgió el tema del gotelé y lo he introducido, por mucho que diga ese señor... (risas). Yo introduje el gotelé a lomos de mula por la Alpujarra.
Benito, ¿te ha abierto o cerrado puertas?
Al terminar la serie me llamó Manuel Gutiérrez Aragón para hacer de Sancho Panza, pero bien es cierto que el decía que no había visto nunca la serie porque no veía televisión, y que sin embargo sí tenía muchos amigos que en cenas le habían recomendado que me hiciera unas pruebas. Me hizo las pruebas y le gusté. Cuando llevábamos mucho tiempo sí surgieron ofertas, pero las teníamos que rechazar por estar metido en la serie, y cuatro años, te puedes imaginar. Hubo un momento en que los directores y los productores se aburrieron y pensaron: bueno, si la serie va a seguir para qué vamos a hacer el intento...
¿Cómo vas a llevar los temas sentimentales?
Benito irá detrás de todas, de cualquiera que tenga pecho y pase por delante...