Carlos Núñez, el gaitero más famoso del mundo, vive volcado en su trabajo para el mundo del cine

Carlos Núñez, el gaitero más famoso del mundo, vive volcado en su trabajo para el mundo del cine

"SOY UNA PERSONA REALMENTE FELIZ, AUNQUE CUANDO ALCANZAS TUS METAS TE ACABAS ABURRIENDO"

Carlos Núñez es el prototipo de hombre hecho a sí mismo. De niño prodigio a reconocido músico internacional gracias a su capacidad de innovar con lo tradicional. Este artista discreto pero con fuerza, ha logrado imponer su original criterio musical en todo el mundo gracias a una enorme sensibilidad aderezada con grandes dosis de perfección y amor por lo que hace. Con espíritu aventurero, ha aprendido en sus múltiples viajes por todo el mundo que la música es el alma de las cosas. Dónde si que puso el alma es durante esta entrevista. Sus palabras, musicales y apasionadas muestran el lado más intimo de este artista.

- Comenzó su carrera como músico muy joven, con tan sólo 8 años. ¿Qué le atrajo de la música cuando comenzó con esa edad?

- Yo creo que sí que hay muchos chavales que empiezan muy pronto, lo difícil es tener esas oportunidades para que eso salga adelante. Muchas veces los niños y adolescentes no hacen caso a este tema. Este es un obstáculo que tuve. Recuerdo el problema de ser demasiado joven para...

nadie te hacia ningún caso. En cambio hubo alguien que si me hizo caso, y estos fueron los Chieftains. Todo fue una mezcla de suerte. Con 8 años comencé a tocar la flauta dulce en la escuela. Este instrumento me hechizó por su carácter íntimo, y como siguiente paso llegó la gaita a mi vida.

- En 1996 publicó A Irmandade das Estrellas. Fue un éxito en España, y supuso la mayoría de edad de la World Music en nuestro país. ¿Le sorprendió este rotundo éxito de su primer álbum?

- Cuando hice una primera colaboración importante, fue unos años antes para la Isla del Tesoro, la primera película con la que colaboré, junto a Charlton Heston, Los Chieftains, etc. Recuerdo que el señor Heston vino a España a hacer promoción de la película, y habló de la banda sonora de esta, que fue presentada como música tradicional española. La presentadora de la gala de promoción puso cara de incrédula, la gente no se lo creía, no estaban preparados en ese momento para un estilo de música tan particular. En cambio, A Irmandade das Estrellas, que fue publicada 6 años más tarde, parece que aquel sí que era el momento de recibir esta música, y me sorprendió. Pero la mayor sorpresa fue ver que mi crecimiento profesional era imparable, y que con el tiempo conseguiría hacerme con un público fiel, no sólo dentro de España, si no también fuera de sus fronteras. Hago giras por toda Europa, y todos los años mi equipo y yo nos desplazamos a Japón e incluso nuestra influencia llega también a toda América. Me ha resultado muy difícil, pues yo tocaba instrumentos como la flauta o la gaita que no son considerados muy comerciales.

- Su música es innovadora, original, llena de sentimientos y vivencias. ¿Son quizá estas cualidades las que le mantienen al margen de una música más comercial?

- Mi música está cargada de mi forma de ser, de mis curiosidades como viajero, de tal modo que al final son las propias vivencias las que marcan la música. El disco Cinema Do Mar, va acompañado de un DVD que recrea imágenes del álbum. Lo que más me gusta de este documental es que la gente va a poder meterse en mi mundo. Antes tenía una pequeña frustración y es que con los discos sólo conseguías transmitir las canciones del disco, y para paliar esa carencia metía textos para intentar explicarlas. Sin embargo con esta idea de combinar el vídeo documental con el disco hace que la gente se divierta y a su vez asimile mejor lo que quiero transmitir.

- ¿ Es Cinema Do Mar la consecuencia directa de sus experiencias en el mundo del cine?

- Efectivamente. La idea surgió cuando estábamos rodando Mar Adentro. Trabajaba mano a mano con Amenábar en la creación de la banda sonora de la película. Y un buen día mis amigos de SONY París, amantes de la universalitè, me aconsejaron que abriera mis horizontes y expectativas, que no sólo probase con música celta, sino que cogiera la música universal y la llevase a mi terreno. Estas maquetas se las ofrecí a Alejandro Amenábar para que las escuchara, y le encantó la idea: Esto es super novedoso , me dijo. Además he participado en películas japonesas y dibujos inspirados en la Europa medieval. Otro clásico del cine japonés, Sakamoto, me invitó a grabar en sus últimas películas. La última película que realice junto a él se expondrá en cines este año, y se llama Silk, seda en inglés. Así, poco a poco mi trayectoria en el mundo del cine se ha ido prolongando, con posteriores colaboraciones en filmes como Manuale D`Amore. Gracias a estas experiencias en el mundo del cine he aprendido que lo audiovisual es el futuro de la música.

- No ha dejado de repetir que su música se encuentra ligada al mundo de las imágenes. ¿Còmo consigue tan complicada asociación?

- En el cine se está negociando continuamente por unos intereses y la música es uno de ellos. Con Mar Adentro recuerdo la frustración que sentí con una parte preciosa que había grabado con una gaita irlandesa, de pronto juntamos imágenes y música, y en ese preciso momento había alguien con un soplete en funcionamiento, que estropeo la grabación de la que me sentía tan orgulloso. Amenábar dijo que esa grabación no valía pues el sonido del soplete estropeaba la música. Yo vivo por la música y en consecuencia debo velar por ella. Creo firmemente que la música por sí misma esconde una película detrás. Wagner decía que la música es aquello que comienza cuando se terminan las palabras. En definitiva la música me evoca libertad, y me encanta conceder libertad a la imaginación de la gente para que creen su propia secuencia de imágenes.

- Entonces usted no compone una música universal, lo que crea es más bien íntimo e individual...

- Exacto. Y de hecho muchas veces el cine trata que la música no sobresalga por encima de la imágen , pero en ocasiones la música lucha por imponerse. La prueba esta en las melodías cinematográficas que han trascendido por sí solas, como por ejemplo la canción de la película El Padrino .

- ¿Cómo es un día en el que Carlos Núñez se puede sentir inspirado?

- Llevo una vida de viajero. Estoy continuamente haciendo giras, unas cien al año. El mundo del pop es diferente. Hace un número determinado de giras y tras ellas se toma un año de descanso para seguir componiendo nuevos temas. Yo creo en este sistema, pues me alimento de las giras y conciertos, así que para mi no hay descanso, y puede resultar agotador, hay que ser muy disciplinado para aguantar ese ritmo. Pero eso es lo que hace que la música sea especial. Es cierto que en ocasiones necesito encerrarme en mi casa para componer, aunque lo que me inspira es la naturaleza, los amaneceres más que los atardeceres... Y mi máxima fuente de inspiración es el mar. El mar es mi musa.

- Carlos Núñez es el prototipo de hombre hecho a sí mismo gracias a sus viajes. ¿ Ha surgido algún hecho o acontecimiento durante sus travesías que hayan supuesto un punto de inflexión en su vida?

- El conocer gente. Hay dos cosas que me han marcado profundamente. La primera es el descubrir de primera mano lo falsas que son las fronteras. Gracias a la música te das cuenta de que puedes estar hablando el mismo lenguaje con gentes de diversas culturas. Todas las fronteras se te caen abajo, te unes al otro, y sientes una armonía similar a la que experimentas cuando te enamoras. Por ello pienso que la música es una llave que va directa al alma. Todo ello me lleva a plantearme que las fronteras no son más que la confluencia de intereses políticos, económicos, etc. que nada tienen que ver con la realidad de la vida.

La segunda cosa que marcó mi vida durante mis viajes fueron los artistas ancianos. Las enseñanzas de músicos de la talla de Compay Segundo, han aportado mucho a mi vida. Lo que buscan estos artistas en la vida es lo auténtico, el retorno a los orígenes.

- ¿Qué es para usted la felicidad?

- Creo que soy una persona realmente feliz. La felicidad está en el movimiento. Cuando alcanzas tus metas te acabas aburriendo. Yo opto por no parar, por mirar siempre hacia adelante. Este es el peligro del ser humano, centrar la felicidad en valores efímeros y materiales. Yo busco mucho más, sensaciones, sentimientos. La felicidad se centra en lo inmaterial. Cuando ves por ejemplo a muchos cubanos que no tienen nada y en su mayoría son felices, pues ellos centran su felicidad en algo que trasciende de los valores materiales. La música es un valor inmaterial, y la felicidad es música. En nuestra sociedad la música, debido a ese carácter intangible, esta perdiendo un valor económico necesario para que subsistan los profesionales de este sector. La gente se pasa la música pero no le pone un precio, así que tendremos que buscar soluciones para que los músicos podamos vivir de ella. El dinero para los artistas es un medio, no es un fin.

- ¿Qué prefiere, una vida llena de pequeños momentos o de grandes acontecimientos?

- Necesitas que ambos se complementen. Así me lo dijo el técnico de sonido de Michael Jackson; La vida es un balance entre las pequeñas y las grandes cosas .Y así lo creo. En la vida es necesario que tengamos de esos pequeños momentos que nos hacen felices, pero los artistas vamos más allá, necesitamos el reconocimiento. De este modo lo expresó Picasso: Todos buscamos la celebridad, y quien diga que no está mintiendo . Mi vida consiste, en transmitir, comunicar, y eso es lo que realmente me hace feliz.

- ¿Qué cosas te enamoran de la vida?¿ Y de las personas?

- Sobretodo me enamoran las cosas autenticas. Cuando ves gente que es lo que es, sin necesidad de aparentar o ponerse caretas. Muchas veces me parece más auténtica la gente rural que la gente de las ciudades. En las grandes urbes es necesario ponerse una coraza de hierro, una máscara que nos proteja frente a las agresiones externas. En América ves que todo el mundo tiene una careta, viven la vida siendo quién no son, y cuando llegan a la vejez buscan lo auténtico, lo original.

A mi lo que me enamora es una sonrisa de verdad, una lágrima auténtica sin necesidad de crear falsas apariencias.