ES MADRE DE UNA CHICA DE VEINTIÚN AÑOS Y LUCHA CONTRA EL CÁNCER DESDE HACE AÑOS
Tiene mucho carácter y lo sabe pero a pesar de ello fue engañada, Carmen Harto tras vivir un idílico noviazgo con Gonzalo de Borbón protagonizó uno de los matrimonios más breves que se recuerdan, cuatro meses unida a Gonzalo de Borbón, primo del Rey Don Juan Carlos. Para ella fue un tiempo eterno pero Carmen es una mujer directa y de humor ácido contar esta historia era una asignatura pendiente y ahora que libra su propia batalla contra el cáncer rodeada de aquellos a los que más quiere ha decidido darle luz bajo el título de Mi vida con Gonzalo de Borbón. Risas y lágrimas junto a un vividor
-¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
-Era una asignatura pendiente, tenía que hacerlo porque quería que se conociera la verdad de mi matrimonio y quedaran las cosas claras. El libro no analiza la vida de Gonzalo sino mi vida con él. Mi enfermedad ha precipitado que lo escribiera pero en cualquier caso lo habría hecho.
-¿Cómo te encuentras de salud?
-Mejor de lo que se esperaba pero peor de lo que yo quisiera, sigo luchando contra el cáncer.
-¿Qué rompió tu matrimonio con Gonzalo de Borbón?
-Aquello nunca fue un matrimonio, me casé pero sólo sobre el papel. Jamás se consumó nuestra relación.
-¿Te costó mucho romper con aquel matrimonio?
-No, tengo mucho carácter, por mi lo hubiera dejado a los tres días pero aquella era otra época y no podía justificarse. Pensé en aguantar seis meses para evitar el escándalo pero a los tres meses ya no podía más, se me hicieron eternos.
-¿No sacaste nada bueno de aquella relación?
-El noviazgo, en ese tiempo Gonzalo me hizo muy feliz. Fue un novio detallista, animado, amable y realmente encantador pero el matrimonio causó una absoluta metamorfosis en él, no sé si paso de mariposa a gusano o de gusano a mariposa pero el caso es que se convirtió en algo completamente diferente. Ahora con la edad que tengo no me pasaría algo así
-¿Crees que han cambiado los tiempos lo suficiente como para que ahora no ocurriera una cosas así?
-No, la conclusión que yo saqué fue que Gonzalo no aceptaba su homosexualidad, además era un Borbón y eso no le permitía ser tan libre. Era un vividor pero realmente no creo que llegase a ser feliz más que cuando estaba bajo los efectos del alcohol.
-¿Perdiste tu fe en el matrimonio?
-Claro, no me he vuelto a casarme nunca más, se me quitaron las ganas de intentarlo de nuevo. Pero si pude volver a creer en el amor, el libro está dedicado a mi hija que fue fruto de un verdadero amor que se acabó pero dejó buen recuerdo. Ella quería que aclara definitivamente que no es hija de Gonzalo de Borbón y así lo he hecho.
-No has querido nunca decir quién es su padre....
-No, eso le corresponde a mi hija. Ella lo sabe y hacerlo público es una cosa suya. No soy partidaria de utilizar a los hijos para ganar dinero. Hay una fundación con el nombre de su padre y dos calles en su honor, no es ningún personaje desconocido pero le concierne sólo a ella.
-¿Qué te gustaría que fuera de ella?
-Soy muy liberal, que sea lo que quiera. Tiene sólo veintiún años y no se decanta por nada aún.
-¿Se sentirá alguien ofendido leyendo este libro?
-Puede ser, algunas de las anécdotas que cuento pueden ofender a alguien pero no me preocupa.
-¿Habrá un segundo libro?
-Ojalá tuviera tiempo, físicamente estoy muy limitada pero necesito tener la mente ocupada.
-Alguna vez has dicho que el que no llore con un cáncer miente...
-Así es, mi padre murió de cáncer, mi hermano ha sido operado de lo mismo y ahora yo, todos hemos llorado y decir lo contrario es frivolizar las cosas. No se puede generalizar, hay muchos tipos de cáncer y estoy de acuerdo con que hay que luchar hasta el final pero se llora mucho. Cuando me diagnosticaron cáncer llore yo, lloró mi hija, mi hermano y todas las personas que me querían. Yo no me lo podía creer, me costó mucho asumirlo, luego las cosas cambian. Hay un refrán que dice que no nos den todo lo que podemos aguantar.