Carmen Machi: "Mi vida no se parece en nada a la de Aída, pero convivo con ella desde hace ocho años"

Carmen Machi: "Mi vida no se parece en nada a la de Aída, pero convivo con ella desde hace ocho años"

Aunque hace años se convirtiera en la empleada del hogar más popular de la pequeña pantalla, Carmen Machi nació y creció profesionalmente en el teatro. Desde su intervención en la ya mítica serie Siete Vidas , se transformó en Aída, y desde entonces, su carrera televisiva ha ido lanzada directamente hacia el estrellato.

Pero Carmen no sólo es Aída , el mítico personaje que la ha convertido en uno de los rostros más conocidos de la televisión y con quien lleva conviviendo ya más de ocho años. Desde hace un año, compagina el rodaje de la serie de televisión con su gira por toda España de Auto , una comedia satírica dirigida por Ernesto Caballero y en la que comparte cartel con Eva Santolaria, con quien ya trabajó en Siete Vidas .

Entre tanto, Carmen ha llevado a cabo otros proyectos, como debutar como actriz de doblaje prestando su voz a mamá pingüino en Locos por el Surf .

-¿Qué tal tu experiencia en el teatro?

-Ha sido una experiencia superpositiva. He trabajado muchas veces con Ernesto como director, pero me apetecía mucho volver. La función me encanta y el proyecto en sí es irresistible.

-¿Cómo ha sido volver a trabajar con Eva Santolaria, después de vuestro éxito en Siete Vidas ?

-Ha sido genial. Para Eva es su primera experiencia teatral y yo estoy viviendo a través de ella muchas sensaciones. Tiene mucho pánico a la vez que está siendo superfeliz, y a mi me gusta mucho ver todo lo que le está ocurriendo. La función está resultando una experiencia muy buena, tenemos muy buen rollo entre los actores y disfrutamos mucho juntos...Además está funcionando todo muy bien, el público nos está acogiendo con mucho agrado.

¿Tiene algo de ti este personaje?

-Es muy difícil que los personajes tengan algo de uno. En este caso no tiene nada que ver conmigo, lo que pasa es que la obra hace una denuncia a ciertas cosas que todos los seres humanos padecemos: el consumismo, la fiebre por lo material... son temas universales de los que habla esta función. En el caso de mi personaje se trata de una mujer casada, que vive en su mundo maravilloso con su cocina, electrodomésticos...

Al final de lo que se trata es de resaltar la falta de comunicación y de diálogo en las parejas. En el fondo se habla de los rasgos que definen a un ser humano: las situaciones en que nos callamos, las situaciones límite, cómo somos capaces de engañarnos a nosotros mismos y al que más quieres...como todas las miserias que tenemos dentro.

Mi personaje es un tipo social muy concreto de una mujer que está en su casa muy abandonada y que no se parece en nada a mí.

-¿Cómo está siendo la acogida del público?

-Esta es una comedia irónica con elementos del drama, pero puedo asegurarte que la gente se ríe muchísimo cuando a veces estás interpretando un texto totalmente dramático. Es un texto muy inteligente que hace que el público esté muy entregado, porque tiene como un hilo conductor muy policíaco que hace que no se descubra nada de lo que pasa, y eso lo hace muy estimulante.

-¿Cómo es Carmen Machi?

-Cuando uno es actor pierde un poco su personalidad, porque ser actor es una cosa muy terapéutica. Yo soy muy tímida, pero la actuación me sirve de terapia. Llevo toda la vida trabajando y he aprendido a enfrentarme al público, a decir emociones que necesitas sacar y escupir. Siempre he sido una persona extremadamente tímida, le he tenido miedo a todo...aunque no lo parezca.

-Después de ocho años conviviendo con el mismo personaje... ¿has acabado pareciéndote un poco a Aída?

-Para nada, los personajes se quedan en casa. El problema es que la gente al final no te deja desconectar, no te deja dejar el personaje en el trabajo, y trabajar las 24 horas del día con tu personaje es terrible. No se me ocurriría nunca hacer las cosas que hace Aída, esa mujer está loca...Cuando interpretas un papel no se te acaba pegando nada, tú le das cosas a tu personaje, le das tu energía, pero no te pareces a él. Yo, por ejemplo no hablo en mi casa como esa mujer, ¡dios me libre!...ni tengo sus problemas, afortunadamente. Mi vida no se parece en nada a la de Aída, pero lógicamente convivo con ella desde hace ya ocho años... y un poco sí ha llegado a formar parte de mí. Pero tengo muy claro donde está el personaje y donde estoy yo.

-¿Te consideras una sufridora?

-No. He tenido mucha suerte en la vida...me siento privilegiada y muy afortunada. He trabajado en lo que he querido, he comido de lo que he querido trabajar...me siento una persona muy querida por mi gente, mis amigos...tengo una vida muy normal en la que nunca me ha faltado de nada. A mi la vida no me ha tratado nada mal.

-¿Para cuando un descanso en tu agitada carrera profesional?

-No lo sé, supongo que eso viene sólo. La serie ha tenido bastante tiempo de descanso, pero de gira llevamos un año entero, y compaginar ambas cosas es una absoluta locura, pero no puedes evitarlo. Los actores no sabemos parar, a no ser que te pongas enfermo. Si ha habido algo que me ha llevado a pensar que no podía más, eso ha sido la popularidad, que es lo que te hace frenar. Pero bueno, yo todavía tengo proyectos que me apetece mucho hacer. Aída tiene una larga vida y mientras pueda compaginarla supongo que seguiré haciéndola.

-¿Cómo llevas la popularidad?

-Fatal...a la vez que estás haciendo tu trabajo tienes un añadido muy desagradable, que desgasta y agota muchísimo, y eso a veces puede producir que quieras dejar ciertas cosas. A mí de momento no me ha pasado, he tenido algunas crisis, pero he conseguido superarlas. No hay un segundo en el que camine por la calle y no me llamen Aída ...y eso es muy agotador. Al final lo que ocurre con esto es que te tiras veinticuatro horas interpretando a un personaje, y eso es totalmente desolador.

-¿Cómo te planteas el futuro?

-Mi pasado es igual que mi presente y que mi futuro. He hecho siempre lo mismo, no sé hacer otra cosa que no sea actuar. Lo único que ha cambiado en mi vida es la popularidad. Estoy muy satisfecha con forma de vida y a lo que dedico mi tiempo libre. En un futuro me veo igual, los años pasarán pero seguiré haciendo lo mismo porque quiero ser eternamente joven.