Cristina Rodríguez, la estilista-jefe de "Supermodelo", tiene que llevar un aparato ortopédico al lesionarse en una rodilla

Cristina Rodríguez, la estilista-jefe de "Supermodelo", tiene que llevar un aparato ortopédico al lesionarse en una rodilla

"NO LE GUSTO A LA MAYORÍA DE LA GENTE POR MUCHAS COSAS: PORQUE SOY DURA, MUJER Y POR CÓMO VISTO"

A Cristina Rodríguez no le gusta pasar desapercibida y desde que comenzó a trabajar en Supermodelo lo ha conseguido. Sus estilismos son impactantes y siempre van más allá del envoltorio: se trata de comunicar algo personal a través de la moda. Con tan sólo 18 años se marchó a Barcelona, estudió diseño e interpretación y después de vivir un año en Italia gracias a una beca se dedicó por completo al mundo de la moda de espectáculos. Ha trabajado en numerosas películas como estilista y figurinista y esta temporada comienza una nueva etapa como directora del centro de formación de Supermodelo. Empezó el programa con fuerza y, a pesar de su revés por una lesión en la pierna, continua derrochando energía. ¿El secreto? La pasión por su trabajo puede con todo.

¿Cómo te has lesionado la pierna?

Me estaba probando un vestido para la gala de Supermodelo y, al girarme, la rodilla no se movió, de forma que se me salió la rótula. El dolor fue espectacular, vino una ambulancia y yo gritaba: ¡dormirme, dormirme dormirme! . Me dolió de una forma tremenda, y eso que soy una mujer fuerte, pero en ese momento no podía soportar el dolor.

¿Cómo te sentiste en ese momento?

Lo primero que pensé fue en el trabajo, porque sabía que al día siguiente tenía la gala. La lesión me ha ocurrido en un momento maravilloso a nivel personal y profesional y creo que, dentro de lo malo, esto es positivo. Si me hubiese pasado mientras estoy sin trabajo, por ejemplo, habría sido peor. Espero que no me condicione mi energía en el programa, que a mis compañeros tampoco les condicione y tener un poquito de paciencia, algo de lo que carezco, para ver si dentro de un par de semanas puedo estar medianamente bien.

¿Tendrás la pierna recuperada para cuando termine Supermodelo?

A lo mejor tengo que estar dos meses sin ponerme tacón, pero espero que para dos o tres semanas pueda andar bien. A ver como evoluciona, me he quejado de que justo en este momento de mi vida era mala suerte que me ocurriera algo así, pero luego he pensado que todo ocurre por algo. En Supermodelo me están tratando como si fuera una estrella de Hollywood, se están portando genial conmigo. Al principio tenía miedo porque este trabajo es implacable y pensaba que por encima de mi lesión está el programa, pero todos me están cuidando muchísimo.

¿Cómo quieres vestir a las chicas de Supermodelo?

Como modelos. A cada una hay que darle un matiz, hay chicas que son muy modositas, otras muy de barrio, otras un poco pijas... Así, a la que es de barrio hay que sofisticarla y la que es más pija hay que hacerla un poco más de barrio. Una modelo tiene que ser glamorosa y, sobre todo, especial. Cuando ves a una modelo andando por la calle, te gustaría ser como ella. Las modelos deben darle un valor a la ropa y tienen que lograr que la gente desee ser como ellas. Lo que venden las modelos es un sueño, eso es lo que intento explicarles a las chicas.

¿Para conseguir que las chicas sean modelos es necesario exigirles tanto como se ve en el programa?

En un programa de tres meses, donde tienen que aprender de manera vertiginosa, al salir del centro de formación se convierten en chicas populares, y en ese momento es muy fácil perder la perspectiva. Para que esto no ocurra tenemos que ser serios con ellas. También hay que tener en cuenta que las clases duran tres o cuatro horas donde hay tiempo para reír, divertirse, ser tiernos y llorar. De todo este tiempo debe salir lo más importante en un vídeo de tres minutos, y lo que mejor refleja el aprendizaje es el momento donde somos duros con ellas.

Llegar a ser modelo implica una carrera de fondo.

Por supuesto. En la final del concurso de belleza Elite Model Look, en Marrakech, nos comentaban que Claudia Schiffer, que es la top por excelencia, aparte de su belleza, es una top por lo increíblemente disciplinada que es.

En cambio hay otras modelos que van de divas.

Claro que hay modelos son así y precisamente lo que no quiero es que las chicas de Supermodelo se conviertan en unas divas. No puedo soportar a la gente diva, eso te pierde como persona y como profesional.

¿Es muy dura la vida de las modelos?

Sí. Hay modelos que dejan de comer una semana antes de un desfile, hay que imaginar lo duro que es esta aberración. A nuestras chicas no les va a pasar esto nunca, porque somos implacables en este sentido.

¿Es necesaria la extrema delgadez?

No, es una moda que espero que cambie. La anorexia y la bulimia es un grave problema que supone un gran sufrimiento tanto femenino como masculino. Y esto no es exclusivo del mundo de la moda, la gente de todos los ámbitos sufre estos trastornos. Pero, ¿cómo no los va a sufrir? Si te exigen ser alta, guapa, inteligente, simpática, tener tu casa perfecta, ser una gran profesional y tener niños monísimos. Es demasiado.

Volviendo a Supermodelo, ¿qué opinas sobre lo que dicen algunas concursantes sobre la imposibilidad de que Raquel sea modelo?

Las compañeras deberían callarse, porque todavía no son modelos. Es verdad que las concursantes están conviviendo y hablan cuando alguien no les gusta por algo, eso es normal. Pero lo que determina la permanencia de las chicas en el programa, al final, es el público.

Te hemos visto dando consejos a las chicas, ¿cómo se te da esta faceta?

Yo siempre doy consejos muy buenos que nunca sigo porque darlos es facilísimo y seguirlos dificilísimo. La teoría la sabemos todos, pero ya la práctica es más difícil.

¿Qué pasa con el pique que tenéis Daniel El Kum y tú?

Me llevo muy bien con Daniel en mi vida personal, pero a veces tenemos diferencias laborales. Lo que ha pasado en plató no ha estado para nada preparado, Daniel es muy apasionado en su forma de decir las cosas, si se mete conmigo con mi forma de vestir espero no entrar en polémica, pero soy muy soberbia y será difícil que me calle. De todas formas lo que está claro es que somos profesionales y no queremos salir en la tele por salir, no quiero estar el día de mañana en un programa chillando.

¿Te afectan mucho las críticas?

El año pasado, gente que creía que era mi amiga, me dijo de todo. Luego decidí que tenía que escuchar tan sólo a ciertas personas. Hago las cosas con el corazón y sé que no le gusto a la mayoría de la gente por muchas cosas: porque soy dura, soy mujer y por cómo visto. Creo si fuera un hombre en vez de mujer, gustaría más. Eso me da rabia y espero que las mujeres me apoyen más que los hombres; las mujeres nos tenemos que ayudar más entre nosotras.

¿Cuando te afecta algún problema, en quién te apoyas más?

Yo soy muy dependiente a nivel emocional, escucho mucho a mi hermana que da muy buenos consejos, a mi sobrina de diez años que es fantástica, a mis amigos que se dedican a la tele y a mi chico, que me dice que sea fuerte en este momento tan difícil con la pierna.

¿No crees que la gente tiene un prejuicio hacia ti porque te ve muy segura en el plató?

Yo soy muy segura y me da igual lo que piense la gente. Cuando iba al instituto mis amigas íntimas se reían de mí por lo que me ponía y yo las adoro, siguen siendo mis amigas. Me da igual la opinión de los demás en ese sentido. Siempre me he vestido como he querido, cuando me casé (hace tiempo me divorcié) me puse un vestido de metal que me tapaba el pecho y el pubis. El vestido no lo vi. hasta el día de mi boda, me lo hicieron mis compañeros porque quería que fuese un vestido sorpresa. Cuando lo vi no lo dudé ni un momento: me lo puse y me sentí la chica más guapa del universo.

Te gusta ser totalmente diferente, ¿eso es lo que buscas con tu forma de vestir?

Me visto para mí, no para los demás. Seguro que es para llamar la atención, pero no veo nada malo en ello. Si tengo que asumir riesgos para llamar la atención, los asumo, eso antes que pasar desapercibida. Evidentemente cuando voy por la calle no me pongo el modelito, pero siempre intento llevar algo de mi estilo.

¿Eres muy exigente contigo misma?

Muchísimo, soy muy exigente conmigo porque me apasiona mi trabajo. Yo he dejado muchas cosas por el trabajo, mi vida personal, y lo digo emocionada, la he dejado muchas veces de lado por el trabajo, que es lo más feliz que me hace en el mundo. Y ahora mi chico también.

Eres una mujer muy independiente.

Absolutamente. Me fui de Benidorm a los dieciocho años cuando terminé COU para estudiar en Barcelona. Estudié en una escuela de diseño y de patronaje y mis padres me pusieron en una residencia de monjas de clausura.

¿Cómo fue la experiencia?

Fue espantoso. La residencia estaba al lado de la escuela y por eso decidimos que por un año estaría bien probar allí, pero para mí eso fue muy duro, porque las monjas me decían que tenía que ir vestida como dios manda.

¿Has recibido el apoyo de tu familia con respecto a tu forma de vestir?

Mis padres me han apoyado mucho, se han dedicado a la moda y me han entendido siempre. Yo no fumo, no bebo, no tomo drogas, nunca he tendido problemas, he sido una magnífica estudiante y si iba medio desnuda o hecha un loro, a mis padres no les preocupaba porque sabían que era una buena chica.

¿El trabajo de tus padres te ha inspirado para tus diseños?

Sí, aparte de mis estudios de diseño. En un principio dudé si iba a estudiar diseño de moda o arte dramático y al final opté por el diseño, más tarde estudiaría interpretación. Es muy curioso pero la vida te lleva al final donde te tiene que tiene que llevar. En mi carrera profesional fue muy importante cuando me fui a Turín (Italia) con una beca que me permitió acceder al mundo de la moda de espectáculos, me costó muchísimo meterme en este mundo. No es lo mismo estar involucrado en un gremio por tradición familiar que llegar de primeras a trabajar en el espectáculo como yo lo hice.

¿Eres una experta en moda?

No soy una especialista en moda, sino en vestuario. Moda es tendencia, vestuario es adecuar la forma de vestir a lo que siente una persona, a lo que quiere reflejar. Yo visto a la gente para reflejar lo que es y lo que representa.

¿Se puede estar perfecta con un collar de cucharillas?

De eso precisamente intentamos concienciar a la población. En los ochenta, por ejemplo, la gente era más transgresora y ahora, en cambio, parece que somos mucho más convencionales. Todo el mundo se tiene que poner lo que se lleva y si te sales ya te tachan de hortera, de loca, de no tener criterio...

¿Hoy día se utiliza la moda como una manifestación de cambio?

Tal vez en la música está más presente esa idea. En el resto de los campos artísticos, este cambio, esta trasgresión no se ve tanto. Los actores suelen ser bastante convencionales, ni demasiado glamorosos, ni demasiado agresivos... creo que el gremio de profesionales del mundo del arte tendía que agredir más a nivel estético con su forma de vestir.

¿Es un problema de la moda el estancamiento en cuanto a innovación?

No es un problema de la moda, sino social. La gente está cada vez más acomodada; no nos manifestamos, no estamos en contra de nada, no somos transgresores, no intentamos cambiar el mundo... nos conformamos con lo que tenemos, incluyendo la moda.

¿Por qué crees que ocurre esto?

Creo que esto ocurre por periodos. En España, por ejemplo, hubo un cambio espectacular en los ochenta, algo que no ocurrió, del mismo modo, en el resto del mundo. A lo mejor dentro de un tiempo aparece un movimiento y lo cambia todo. Muchas veces se tacha a la moda de frívola, pero yo creo que la moda va unida a las ganas de innovar, de comunicar... es tu envoltorio y dice mucho de tu personalidad. La moda es un reflejo de la sociedad.

¿La moda es accesible a la gente corriente? Muchas veces puede haber un prejuicio que iguala la moda al lujo.

No. Moda no es ir de compras, es la tendencia de cada momento. La moda surge cuando alguien innova con una prenda y esa prenda se hace popular. Esto ha pasado con los jeans y ocurrirá con otras prendas.

¿Qué moda vaticinas para un futuro?

Yo no vaticino nada. Lo que me parece curioso es que haya sectores de la población muy conservadores que vistan igual que hace treinta años. Esto se ve sobre todo en los hombres. No entiendo cómo se puede vestir de la misma forma que otra época anterior mientras se reciben estímulos completamente innovadores: la tecnología del siglo XXI. Eso me sorprende muchísimo. ¿Qué esperas de esas personas? Lo que puedes intuir es que no quieren cambios, ni a nivel social ni a nivel de pensamiento.