Las cuatro voces de la madrugada radiofónica española se reunen por primera vez: Luján Argüelles, Reyes Monforte, Enrique Campo y Ma

Las cuatro voces de la madrugada radiofónica española se reunen por primera vez: Luján Argüelles, Reyes Monforte, Enrique Campo y Ma

ESTOS SON LOS ROSTROS QUE SE ESCONDEN DETRÁS DE LAS VOCES MÁS POPULARES DE LA RADIO NOCTURNA Y QUE AYUDAN A LOS ESPAÑOLES A RESOLVER SUS PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES

Dicen que es la mejor terapia. Lo cierto es que después de un día repleto de trabajo, de estrés, de pasar doce horas viendo en los informativos las peleas de los políticos de turno, de escuchar esas tertulias soporíferas en la radio... Después del ajetreo que impide pararse un momento y pensar, llega la noche. Y con ella, el relax y el confort que dan paso a un tipo de periodismo que nada tiene que ver con el que se lleva a cabo durante el día. Los temas de más candente actualidad se archivan para dedicar el tiempo que resta a los verdaderamente importantes, o al menos, a los que sí interesan a los ciudadanos.

Enonces llegan ellos, las voces de la noche, para ofrecernos todo aquello que de verdad queremos oir: entevistas, llamadas, concursos, reportajes, debates... Y todo ello inmerso en el ambiente más calido posible.

Luján Argüelles en Onda Cero con A ver si te atreves propone a los oyentes que participen y den su punto de vista sobre temas controvertidos y de máxima actualidad. Tras una breve introducción de los temas, los ciudadanos dan sus opiniones y debates con otros oyentes la cuestión elegida.

Cinco Lunas , en Punto Radio, mantiene la fórmula de los programas de participación, en estrecha complicidad con el lenguaje radiofónico que propicia la noche y que Reyes Monforte maneja a la perfección.

Enrique Campos se asoma a la radio con todas las novedades y noticias del mundo de la televisión, del cine o del teatro, sin que falten las entrevistas y las noticias más perseguidas. Historias insospechadas o desconocidas, narraciones inquietantes, y multitud de temas más se dan cabida en este espacio de la cadena Cope.

Y como no Manolo H.H., en Radio Nacional de España, que propone al oyente un viaje hacia su propio ser a través de las historias de personas conocidas y anónimas.

Con todos ellos hemos conversado durante unos instantes inmersos en la exposición de nuevas tecnologías de la Fundación Telefónica Nam June Paik , e incluso entre ellos han podido intercambiar sus puntos de vista sobre este medio de comunicación tan entrañable y cercano. Y así hemos descubierto que rostros se esconden tras las voces que nos hacen soñar.

¿En qué consiste cada uno de vuestros programas?

LUJÁN ARGÜELLES: A ver si te atreves es un programa para que charlemos entre todos de los problemas que realmente nos importan. Hay muchos programas por la noche de otras cosas, de llamar y que nos regocijemos en miserias, pero este no tiene nada que ver con eso.

REYES MONFORTE: En Cinco lunas los lunes tenemos a un personaje conocido al que visitan diez o doce amigos de él que le entrevistan. El martes y el jueves se dedican a diversas entrevistas, mientras que el miércoles mantenemos una tertulia con periodistas de investigación. Y el viernes llega la tertulia de curas que es el plato fuerte del programa.

ENRIQUE CAMPO: A cielo abierto es un programa muy dinámico, muy vivo, muy pegado a la actualidad. Todo lo contrario a lo que dictan los tópicos de la radio nocturna. Esos tópicos hablan de un programa lento, intimista, en el que caso te regodeas más en la desgracia y la tristeza que en la felicidad. Yo creo que el nuestro es el enfoque más adecuado, porque lo otro ya está cubierto desde hace mucho tiempo, y porque el público de la noche ha cambiado. Antes el público era la gente mayor, la gente insomne, los camioneros, los enfermeros y los médicos. Y eso ha cambiado.

MANOLO H. H.: Todas las autopistas y autovías tienen áreas de descanso a lo largo de los kilómetros. La noche menos pensada es como un área de descanso o un area reservada en la programación de RNE. Una noche menos pensada, que a veces es la más pensada de todas, donde hay un espacio de absoluta libertad. Esa sería la mejor metáfora de este programa.

¿Qué diferencia vuestros programas de las demás ofertas de la noche de la radio?

LUJÁN: Nosotros lo que hacemos es plantearnos: ¿Cuáles son los problemas que tiene la gente? La jubilación, el sistema de pensiones, las largas colas de la sanidad, el botellón... Y de esas cosas planteamos temas para que la gente pueda hablar y pueda desahogarse. Queremos que la gente se desahogue y denuncie.

REYES: La diferencia es que no es un programa típico de noche. No es un programa donde abrimos los teléfonos, los oyentes opinan de lo que quieren y ya está. Es un programa que tiene debates, que tiene tertulias, entrevistas y por supuesto, también la participación del oyente pero por algún motivo de actualidad. No se trata de que el oyente se desahogue por un motivo personal, sino que es un tema de actualidad como la situación de De Juana Chaos o cómo está la medicina en España.

ENRIQUE: Fundamentalmente que si tu cojes mi programa y lo pones a las cuatro de la tarde, funciona igual. Es decir, los contenidos pueden ser los mismos. No hablamos en voz baja ni de forma intimista. Nuestro programa está orientado a la gente que está despierta y que exige o que quiere escuchar la misma radio que los demás pueden escuchar a las cinco de la tarde. No por el hecho de que ellos tengan la jornada al revés tengas que darles un tipo de radio que esté dormida. Ellos quieren algo que les mantenga despiertos.

MANOLO: La programación durante todo el día tiene unos temas y unos invitados muy ligados a la actualidad directa: una obra de teatro, una película, un libro nuevo. Nosotros nos intentamos salir de esa realidad para ser más atemporales. Invertimos los términos: cualquier tema bien tratado puede tener significado en sí independientemente de la actualidad. Aquí partimos del caos y llegamos al orden. La gente suele partir del orden y a veces no llega al caos.

Hablar por hablar lidera esta franja horaria desde hace años. ¿Qué opinión les merece este programa?

LUJÁN: Yo creo que el éxito de ese programa es el tiempo, porque la radio es tiempo. Si tu llevas muchos años al final te conoce todo el mundo y te conviertes en la referencia de las noches.

REYES: Me merece una opinión fantástica y magnífica. A Cristina Lasvignes no la conozco porque creo que ha empezado este año pero he mantenido una relación estupenda con Gemma Nierga, que fue la que empezó. Además, ella empezó en la Cadena Ser con Hablar por hablar y yo en Onda Cero con País de Locos al mismo tiempo. Era curioso porque los oyentes nos confundían y de eso nos reíamos. También con Mara Torres, que es un cielo, había buena relación. Es un programa estupendo y me parece necesario en la radio. Lo están haciendo muy bien y demuestra que la radio de noche funciona. Hay programas como Hablar por hablar que tienen más oyentes que programas que son de tarde.

ENRIQUE: A mí ese tipo de programas me aburren soberanamente, nunca los he aguantado. Sin embargo es el más escuchado, aunque también hay programas en televisisión que son los más vistos y no son los más recomendables, o de los que buscas una referencia. Si quieres escuchar lo que piensa otra gente, sus experiencias más o menos truculentas para remover un poco la audiencia, vale. Yo prefiero hacer otra cosa. Prefiero contar cosas y hacer un programa para los oyentes, que no que los oyentes hagan un programa. MANOLO: Yo respeto todos los formatos y a todos los compañeros muchísimo. Hay dos formas de hacer programas de radio y de televisión, en ese caso radio. Tú puede entregar la radio a los oyentes y ser un busto parlante y recibir llamadas, que está muy bien; o no entregar la radio a los oyentes. Es decir, si yo esta noche pregunto a mis oyentes ¿Usted perdonaría un desliz? , tengo sesenta llamadas. Nosotros consideramos que tenemos una obligación, y es que quien escucha RNE sabe que tiene ahí un buen contenido independientemente de la hora que sea. A veces un huevo frito es mejor que una angulas, pero nostros tenemos que estar entre el huevo frito y las angulas. Y en eso estamos.

Dicen que la radio de las madrugadas tiene una magia especial... ¿Qué magia puede tener ese horario?

LUJÁN: Fíjate, que estás por la noche, está todo el mundo durmiendo. La gente por la noche es tremendamente fiel. No te oye uno que va en el coche y te va escuchando porque ha coincidido. No, no. Los de la noche están en su cama, en el trabajo, y han enecendido la radio para oir el programa X . Ahí es donde está la magia de la noche. Y porque además, ya no es solo el hecho de que ellos estén fidelizados con un programa, sino que las horas, la oscuridad, el tono... es como furtivo todo...

REYES: Yo sé que tiene una magia pero creo que nadie puede decir con seguridad de donde viene esa magia. Tiene un algo , eso por supuesto. Muchos han dicho lo típico: que se escucha por la noche y se oye por la mañana. No sé si es el silencio, la oscuridad, que la gente está más relajada y habla de otra manera, pero algo tiene. Desde luego una entrevista no suena igual por la mañana que por la noche. Noto que los políticos, cuando vienen por la noche, es como si se quitasen la corbata y la chaqueta y se relajaran. Por ejemplo por la noche es muy difícil que nadie insulte a nadie. Además, se confían más porque muchos creen que no les escucha tanta gente como realmente hay escuchando y dicen cosas que no se atreven a decir por la mañana.

ENRIQUE: La libertad, en cuanto a que la radio, sobre todo la radio comercial, muchas veces es sota, caballo y rey. Hay fórmulas comerciales que funcionan, hay que tener un informativo por la mañana, una tertulia a continuación, un programa 'tipo' por la tarde, deportes. Por la noche tenemos mucha más libertad en ese sentido, vamos cada uno por nuestro lado, nos dejas hacer unas locuras que a ningún otro se le ocurriría hacer a otra hora del día.

MANOLO: La higiene del sueño de los españoles ha cambiado mucho en los últimos años, y la magia es que precisamente puedes entra en zonas de la mente de un oyente donde realmente nos busca. De vez en cuando hay temas que podrían estar tratados en cualquier otro horario, pero ahí es una especie de terapia natural.

¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar a esas altas horas de la noche?

LUJÁN: De bueno tiene que para ti tus oyentes son tus oyentes y tú eres su programa. Tú trabajas todo el día pensando en ellos. Ellos son como un ente. Eso no lo sientes en otros horarios, porque en otros horarios tú eres consciente de que puede ocurrir de que haya un abanico de gente escuchándote que pasó por casualidad, tú haces un programa y ya. Pero por la noche están ellos, los que te escuchan siempre. Todas las noches te mandan su opinión... Lo malo es la hora, los horarios son demoledores. Acabas muerto y tu vida no tiene mucho sentido (risas).

REYES: No lo sé exactamente, pero lo mejor puede ser que la gente tiene otra predisposición, estamos más receptivos. Lo peor son las horas. Comienzo el programa a la una y media de la madrugada y lo termino a las tres. A esas horas, si pasa algo a las dos de la madrugada, no tienes la posibilidad de llamar a los contactos. Hay que buscar otras salidas pero imagino que la radio de noche sucederá como con la radio de tarde y de mañana, que tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas.

ENRIQUE: Lo bueno es la creatividad y la libertad que tienes al trabajar a esas horas. Y lo malo, es que vas al revés que todo el mundo. Al margen de eso, yo no le veo mayor problema. Que cuando estás trabajando de lunes a viernes, duermes de día. Y luego llega el fin de semana y tienes que cambiar el horario.

¿Cómo se ve la noche desde la emisora?

REYES: Se ve distinta porque tienes más oportunidad de escuchar más historias y escuchar a más gente. La noche desde la radio no es lo mismo que la noche desde una terraza o la ventana de tu habitación, tienes más sonidos, más historias, más voces. Tienes más sensaciones y pasan muchas más cosas. De todas maneras hay mucha literatura con esto de la radio.

ENRIQUE: La radio de noche es normal, no es para gente rar ni está llena de bichos raros, aunque algunos quieran reflejar eso. El público que hay por la noche es un público tan preparado y con la misma disposición y con la misma normalidad a la hora de enfrentarse a la radio que la gente que pueda escucharla durante el día.

Reyes, ¿no cambia tanto?

REYES: Sinceramente no. A mí es que el tema de radio de noche, de mañana o de tarde me da un poco de rabia. Yo creo que hay radio buena y radio mala. Luego si se hace en una u otra hora, da igual. La radio de noche no es ni mejor ni peor que en el resto de los horarios. Es sencillamente radio.

¿Les gustaría disfrutar de un horario de oficinista, de ocho a tres?

REYES: Pues no estaría nada mal. De todas maneras yo creo que he disfrutado de todos. Empecé con Luis del Olmo y me levantaba a las cinco de la mañana, prácticamente cuando me acuesto ahora. Me cogía un autobús y a las siete llegaba al programa de Luis. No sé yo que es lo mejor. Pero en aquella época yo iba con unas ganas que me importaba un bledo si eran las cinco de la mañana o las cinco de la tarde. Sólo pensaba que iba a la radio y que iba a estar con del Olmo.

MANOLO: En este momento no me gustaría, porque me quitaría mucha libertad y me quitaría una vida que llevo absolutamente maravillosa. Estar a gusto con uno hace que puedas comunicar con mucha libertad. Es un gozo milagroso que la dirección nos deje estar en este horario, es muy bueno, se trabaja muy bien, sin ataduras.

¿Cómo se compagina un horario de estas características con una vida familiar normal?

LUJÁN: No lo compaginas. Directamente vives descolgado del mundo. El mundo no existe, y eso también hace que sea esepcial. Sólo está tu equipo, los oyentes y el programa, no existe otra cosa. Porque te acuestas a las seis de la madrugada, te levantas a las dos, ves las noticias, y te vienes. No hay vida más allá.

REYES: Pues bien, siempre lo he hecho. Cuando estaba viviendo con mis padres, o con mi hermano, o con una amiga ellos comprendían que teniendo un programa por la noche no te vas a poder levantar a las nueve de la mañana, sino que te vas a levantar más tarde. Eso se respeta. Además si vives en una casa donde no te llega mucho ruido del exterior es más fácil. Hay mucha gente que no lo lleva bien, pero yo no tengo problema. Será porque ya llevo muchos años.

ENRIQUE: Yo lo compagino muy bien. Ten en cuenta que cuando yo vuelvo a casa la gente va, por lo tanto el atasco no lo tengo. Cuando voy a trabajar tampoco hay follón. Si surge algún imprevisto algún día por la mañana o por la tarde, entonces es cuando cambias los horarios a la fuerza. Yo me obligo a dormir ocho horas, siempre, para estar en plena forma. No es tan complicado, de verdad, desde fuera parece mucho más difícil. Te aseguro que una gestión en el banco, por ejemplo, la puedo hacer mucho más fácilmente que tú. Cualquier gestión de esas en las que cualquiera tiene que pedir un día libre, yo las puedo hacer si problemas.

¿Qué sector de la población suele escuchar los programas de la madrugada?

REYES: Creo que cada vez es más amplio el abanico de oyentes de la radio nocturna. Lo más típico es decir que nos escucha la gente que trabaja de noche, gente que está estudiando (a mí me llaman diciéndome que se han sacado la carrera conmigo) pero cada día hay más amas de casa e incluso oyentes que se levantan a las siete de la mañana y escuchan el programa. Cuando se levantan me imagino que se acordarán de mi padre, de mi madre y de toda mi familia (ríe). Lo que es verdad es que hay gente que se pica con la radio y también otra que tiene problemas para conciliar el sueño.

ENRIQUE: Lo que decía antes, eso de que por la noche te escuchan los insomnes, la gente de la tercera edad, etc., ha cambiado, tienes gente trabajando en fábricas, en seguridad... gente a la que le gusta la noche. Cada vez hay más gente funcionande de madrugada.

¿Qué es lo más pintoresco que os ha ocurrido el el programa?

LUJÁN: Cosas graciosas y geniales, mogollón, pero yo el día que casi me muero, porque llevábamos poco, fue el día que estábamos hablando de comidas pintorescas de cada zona, por ejemplo las migas, lo carajitos del profesor que son de mi pueblo, lo yogures de arándanos... Lo que sea. Llama uno y dice: en mi pueblo lo típico son los bruños . Yo le pregunté toda estupenda: ¿Los bruños? Cuénteme . Él me decía que eran una especie de tubérculo, de patata. Yo le preguntaba: Como una patata, que cosa tan extraña, señor oyente . Hasta que le dije: Haber, vamos a centrarnos, ¿qué son los bruños? , y me dice cojones como puños . Sólo se me ocurrió decirle: Bueno, ya tengo algo más en común con Encarna Sánchez. Buenas noches señor oyente . Me quedé muy cortada. Y luego coincide que es amigo del novio de una chica que trabaja en Onda Cero.

REYES: Yo creo que me ha pasado de todo, lo que pasa que en su momento te quieres morir y luego te lo tomas con humor. Ahora estoy recordando lo último, que no es lo más pintoresco, pero quizá sea lo que ahora se me viene a la cabeza, la historia de una española que estuvo cuatro años sin poder salir de Afganistán, porque le robaron el dinero, la documentación y los pasaportes. Acompañó a su marido a Afganistán porque su suegro se estaba muriendo, y como no pudo salir en cuatro años, tuvo que vivir con el burka, tener los hijos allí, horroroso. Yo vi su historia en un periódico, me llamó la atención y me puse en contacto con su familia, y la localizamos allí. Pidió que la ayudaran a salir, y al día siguiente nos llamó un empresario mallorquín diciendo que él se encargaría de sacrala a ella y a sus hijos. Ahora están en Mallorca. Eso ocurrió en Navidad.

ENRIQUE: Pasan muchas cosas. Por ejemplo, en una entrevista por teléfono al entrevistado le dio una lipotimia en directo. Él estaba hablando de unos fósiles que habían descubierto, y de repente empezó a entrecortarse su voz. Le pregunté que si le pasaba algo y dijo que no, que podía seguir. Explicó que eso le ocurría a veces. De repente dijo que tenía que colgar, y afortunadamente antes de que colgara le pudimos preguntar que cómo estaba. Eso es lo más sorprendente, a parte de invitados que puedan llegar con tres copas de más al programa, porque claro, empezamos a una y media y alguno tiene que hacer tiempo. Entonces hay que torearlos con mucha mano izquierda.

MANOLO: Podría decirte que hay gente que se ha intentado suicidar y hemos tenido que hablar con ellos. Pero lo más importante es cuando te llama un oyente y simplemente te dice: Estoy con vosotros . Eso es lo que mejor te sienta y lo que más te descoloca.

¿Hay alguna llamada de algún oyente que les haya llamado especialmente la atención?

REYES: A mí sobre todo me soprenden mucho los oyentes con temas que tienen que ver con el terrorismo, con todo lo que está pasando ahora con De Juana Chaos. Escuchamos todo tipo de comentarios en las tertulias, en los telediarios, en las radios, pero cuando hablan los oyentes, lo dicen de una manera diferente, que te llega más, lo dicen más abiertos. Al fin y al cabo, los que opinan en las tertulias son de algún partido, son de un medio o de otro, siempre están un poco condicionados y ya sabes lo que van a decir. Con los temas del terrorismo es cuando los oyentes más se vacían.

Tanto Luján como Reyes trabajron a las órdenes de uno de los grandes de la radio, Luis del Olmo. ¿Qué aprendieron de él?

LUJÁN: Cuando yo llegué a trabajar con Luis del Olmo, flipé. Me quedé estupefacta. Pero, ¿sabes que ocurre? Que yo estaba allí un poco a ver qué pasa. He ido aprendiendo luego. Allí estaba de bearia e intentaba complacer a todo el mundo, los zumos, el café... flipando con todo los que venían, los tertulianos... Ahí te vas haciendo al glamour, porque yo venía de Asturias de no ver a nadie y me meten en el programa de Luis del Olmo, así que ahí lo que aprendo es a relacionarme con la gente, los grandes periodistas.

REYES: Uf, yo aprendí un montón. Además, a mí Luis del Olmo me pilló con veinte años, la edad perfecta para aprender, de hecho, recurdo que aún estaba estudiando la carrera. Me enseñó -sin ser él consciente. Muchas cosas, porque observando a los grandes, aprendí que por muy pronto que llegaba yo por la mañana él ya estaba desde hacía tiempo preparando el programa. Yo muchas veces me proponía llegar media hora antes, y ahí estaba él. Yo llegué a pensar que es que realmente hacía noche en la radio. Te enseña mucho tanto profesional como personalmente.

En la calle, ¿os reconocen por vuestro físico o por vuestra voz?

REYES: Yo te puedo asegurar que salgo a la calle y no me reconoce nadie (ríe). Voy muy tranquila y muy a gusto, centrada en la radio y en los compañeros, los amigos y demás. No sé si eso es una ventaja o una desventaja, pero estoy encantada con la vida que llevo.

ENRIQUE: A mi nunca me han reconocido por la voz, debe de ser que están todos durmiendo cuando yo estoy en antena (risas). Lo que sí me ha pasado es, por ejemplo, entrar en un taxi y que vayan escuchando la Cope, y cuando me subo y les digo que voy a la Cope es cuando descubro que son oyentes míos, o muchas veces por referencias. O de la forma más extraña ves que hay gente que te conoce porque te escucha.

MANOLO: Yo sí que veo que me reconocen por la voz. Algún taxista no me ha querido cobrar la carrera y me ha dado mucha vergüenza. Ocurre, pero no mucho. Yo no soy Luis del Olmo ni Iñaki Gabilondo, pero después de muchos años de radio nocturna hay gente que te identifica en un momento.