"PROBABLEMENTE LA BARONESA ESTÉ HACIENDO CON BLANCA LO MISMO QUE HIZO LA FAMILIA THYSSEN CON ELLA"
David R. L. Litchfield, escritor, editor, periodista y documentalista inglés es el autor de La historia secreta de los Thyssen , un libro en el que ha invertido catorce años de su vida y en el que ha profundizado sobre la vida de esta poderosa familia, siempre rodeada de especulaciones.
Compartió una etapa de su vida con Francesca, la hija del barón Thyssen, lo que le introdujo en la familia. A raíz de ahí, se convirtió en amigo y confesor de los baroneses y conoció de cerca todos los secretos y negocios de la adinerada familia. Desde el abuelo del barón, al hijo de éste, Borja, el autor realiza una trayectoria de los Thyssen, desde sus comienzos hasta la caída de la dinastía, pasando por su estrecha relación con el régimen nazi o los problemas tras la boda con Carmen Cervera.
¿Por qué ha decidido publicar este libro ahora?
En principio, por dinero, pero con esto empecé hace ya catorce años.
¿Qué pretende con ello?
Lo que le gusta a todo escritor, que su obra se vea como un libro bien escrito. Obviamente, mi propósito también es vender muchas copias, porque ese dinero es el que a mí me permite vivir y, si nos ponemos moralistas, sería también para que la gente se pensara dos veces lo que es ser codicioso y lo que conlleva la avaricia.
¿Cuenta con el beneplácito de la familia Thyssen?
Probablemente no (risas).
¿Así que no es un libro de encargo?
Heini y Tita me pidieron que escribiera un libro en el que favoreciera mucho su figura que, en principio, es lo que hice, pero cuando ellos me lo pidieron, sabían que yo ya estaba escribiendo otro libro en el que ellos no se iban a ver tan favorecidos, y ellos lo aceptaron, dijeron que estaba bien y que no había ningún problema. Así que no me siento mal porque en ningún momento hice nada de lo que ellos no fueran conscientes.
¿Por qué cree que se sinceraron con usted para contarle todas esas cosas, y no lo hicieron con otro?
Heini fue el único que hizo todas estas confesiones, y yo era el que estaba allí cuando al barón le llegó el final de su vida. Además creo que disfrutábamos el uno del otro con nuestra compañía. Era su compañero y su confesor.
¿Qué relación tiene ahora con la familia Thyssen?
No muy cercana, pero esto cambiará. Es el único momento en toda esta historia en la que no me hablo con ninguno de ellos. La relación con ellos nunca ha seguido una constante, sino que ha ido cambiando. Tengo un amigo que escribió la biografía de Picasso en tres partes y él me contaba que le había sucedido lo mismo, que no en todos los momentos tenía la misma relación con la familia del pintor, sino que iba cambiando. En unas etapas hablaba más con unos, y en otras, con otros.
¿Está resentido con la familia?
No, al igual que ellos, ya que en todo momento tuvieron la oportunidad de conocer lo que se estaba escribiendo en este libro. No hay nada en él que no hubieran podido descubrir por sí mismos. A ellos les parecía bien que yo siguiera con el libro, pero sabía que cuando llegara este momento iban a saltar las alarmas.
¿Sabe si la familia Thyssen ha tomado o va a tomar medidas legales contra usted por este libro?
No, no por el momento.
¿Cómo se conocieron? ¿Qué relación tenía con ellos, y cómo entabló esa amistad con el barón y el resto de la familia?
Yo tenía un periódico muy popular en Londres, parecido a lo que hacía Andy Warhol en Nueva York, y a Francesca, la hija del barón, le encantaba salir en el periódico, así que la conocí, nos llevábamos muy bien y, por medio de ella, conocí a su padre, y a raíz de ahí, a toda su familia.
¿Es capaz de demostrar el origen corrupto de la colección Thyssen?
Es difícil decir que, verdaderamente, lo puedo probar, porque hay muy pocos cuadros de los que se puede asegurar su autenticidad. De todas las pinturas y cuadros que existen en el mundo, hay sólo un diez por ciento de las que se puede demostrar que hayan sido pintadas por el autor, es muy difícil decir hasta qué punto todo es cierto y no hay ningún tipo de corrupción detrás. También todo esto sucedió en un momento en el que muchos coleccionistas judíos tenían todas estas obras y se vieron forzados por la situación política a darlos o venderlos rápidamente a los nazis. Por ello, puedo decir que una gran cantidad de cuadros, no sé cuántos, fueron vendidos por las familias de los artistas judíos. Y, finalmente, alguna de las pinturas se las compraron a Italia. Así que si unimos todo esto, hay una gran cantidad de pinturas cuyo origen es algo dudoso.
¿Cómo consiguió el barón hacerse con toda esta fortuna?
Lo empezó su padre, comprando pinturas a merchantes de arte, y luego él, mediante subastas. Es algo muy sencillo, porque si compras una pintura por valor de, por ejemplo, tres millones de euros, las noticias vuelan y, en seguida, todo el mundo se enterará de la cantidad de dinero que tienes, y dentro del mundo artístico, de las galerías y otros merchantes, te presionarán para que sigas comprando nuevas piezas.
¿Cuál era la relación entre el padre y el abuelo del barón?
No muy buena. El abuelo era un hombre que estaba muy orgulloso de lo que había hecho y de hasta dónde había llegado y su hijo, el padre del barón, era un pijo que estaba como avergonzado de ser un industrial alemán, quería el dinero pero no el estatus social, lo que quería era ser un aristócrata, así que se compró el título de barón y se hizo un aristócrata húngaro.
¿Y de quién tomó Heini, el barón Thyssen, su forma de ser?
Tenía algunas cosas de su padre, pero nada de su abuelo. Su abuelo era un hombre único.
Todos conocemos los coqueteos del barón con el régimen nazi, ¿se puede considerar eso tal pecado? Puesto que como sabemos estos temas siempre han ido muy en consonancia con el poder.
Si alguien oculta algo es porque tiene una razón para ello, por lo que si escondes algo es porque a la vez, estás admitiendo que estás haciendo algo que no es muy bueno, si no lo dirías sin problemas y no tendrías por qué ocultarlo. Desde mi punto de vista, lo que más me disgusta, es que ellos no se involucraron en nada, no arriesgaban ni ponían en peligro nada, en la guerra no lucharon ni hicieron nada que pudiera perjudicarles.
¿Eran unos cobardes?
Sí, yo no estoy a favor de las guerras ni de matar a nadie, pero creo que es casi peor dar dinero como dieron ellos. No mataron a nadie directamente, pero apoyaron y subvencionaron una guerra.
¿Por qué cayó la dinastía Thyssen?
Falta de talento (risas), y las pocas ganas de pagar impuestos. Pasaron más tiempo intentando escapar de los impuestos, que intentando mantener la empresa que había creado su abuelo. La combinación de estas dos razones fue la que hizo que todo se desmoronara.
¿Qué opinión le merece Tita Cervera?
Me gusta como persona, creo que es entretenida y divertida. Es una pena que se haya involucrado y visto envuelta en esto de la boda de su hijo Borja, y me parece más penoso que haya metido a la prensa por medio. Creo que, además, no debe ser un problema tan grave porque, si así fuera, se mantendría callada. Diría, de hecho, que Tita, con todo esto que se ha armado, está disfrutando. No es una mujer de museos, es una mujer a la que le gusta salir y pasárselo bien.
¿Cree que, entonces, puede ser una buena cabeza pensante para manejar una fortuna como la de los Thyssen?
Sí, con las disputas que hubo entre ella y el hijo del barón, siempre pensé que sería un error si no la dejaran a ella llevar el negocio.
La familia siempre estuvo en contra de ella, ¿usted la ve como la mala de la película o, por el contrario, como una víctima?
La han usado mucho en su vida, pero creo que es una mujer fuerte, pero pienso que algunas veces estaría mejor al margen del tema, fuera de preocupaciones.
¿Cree que, a pesar de eso, ella esté haciendo con Blanca, la novia de su hijo Borja, lo que a ella le hizo la familia Thyssen?
Sí, probablemente, y eso es lo gracioso, porque la gente lo suele hacer habitualmente. Padres y madres repiten los mismos errores que sus respectivos padres habían cometido antes con ellos.
¿Qué problemas cree que hay o va a haber con la herencia?
Todos van a querer más, y ninguno va a aceptar menos que otro.
¿Ha sido la familia Thyssen, alguna vez, una familia corriente?
Han llevado una vida normal, las cosas que les motivan a ellos son las que motivan a todos. Pero cuando eres muy rico, puedes permitirte estar más motivado (risas). Si tu madre te dice que no te puedes casar con alguien, tú no puedes llamar a la prensa y contar lo que te ha prohibido tu madre, pero si eres un Thyssen sí lo puedes hacer. Esto significa que todo es diferente. Lo que estoy haciendo ahora es porque he sacado un libro, pero dentro de un mes nadie sabrá ni quién soy, pero los Thyssen pueden hacer esto todos los días. Y una vez que tienes eso, es como una droga, que te puede hacer hasta sentirte celoso porque los medios presten más atención a otros.
¿Espera alguna llamada de ellos?
Sí, tienen mi teléfono. Con la que más me gustaría hablar es con Tita, pero prefiero esperar a que todo esto se haya asentado y se haya calmado el ambiente.