Eduardo Punset ha sido galardonado con el Premio de Periodismo Rey Jaime I por su contribución a la divulgación científica

Eduardo Punset ha sido galardonado con el Premio de Periodismo Rey Jaime I por su contribución a la divulgación científica

"MIS FÓSILES ME HAN ENSEÑADO A NO TENER PRISA EN SER RECONOCIDO"

Eduardo Punset ha sido galardonado con el Premio de Periodismo Rey Jaime I por su contribución a la divulgación de la investigación científica, médica y medioambiental a través de su programa televisivo Redes , su pagina web y sus numerosas conferencias y publicaciones. El profesor recurre al humor cuando afirma que el éxito de su ya mítico programa se debe a que no molesta a muchos espectadores emitiéndose de madrugada pero lo cierto es que ha sido de los pocos locos que creyeron en la necesidad de hacer la ciencia popular. El currículum de Eduardo Punset es interminable, ha pasado de Ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas a periodista de la BBCC o miembro del Fondo Monetario Internacional. A sus setenta años reconoce estar deseando obsesionarse por algún otro tema que no sea el científico, ya tiene entre manos un proyecto muy ambicioso: la reforma de la educación a nivel mundial.

-¿Qué ha supuesto para usted recibir este premio?

-Cuando salimos del hogar materno buscamos el amor del resto del mundo, para mi igual que para cualquier otro mortal este premio es un grato reconocimiento a tantos años dedicados a la comprensión pública de la ciencia.

-¿Cree haber alcanzado el reconocimiento que merece?

-Mis fósiles me han enseñado a no tener prisa en ser reconocido, los cambios culturales son muchísimo más lentos que los técnicos. Ahora hay indicios claros de un mayor desengaño hacia las soluciones dogmáticas y la ciencia esta invadiendo campos que hasta ahora estaban reservados al dogma.

-¿Podría dejar de lado la ciencia?

-No me resulta imposible imaginarme lejos de ella, de la misma manera que en el pasado me obsesionaron otras disciplinas es posible que en un futuro me obsesione por otras cosas. Lo que me gusta es contribuir a que la gente de la calle se beneficie de los recursos que se dedican a la ciencia.

-¿Hay algún tema que le quite el sueño?

-La urgencia de conocer cómo funciona el cerebro, sólo conocemos un quince por ciento. El cerebro sólo ve lo que quiere ver, no quiere desaprender y eso nos hace mucho daño.

-¿Que le da sentido a la vida?

-La intensidad con que la vives y la posibilidad de terminar para siempre con la capacidad infinita del ser humano para ser infeliz.

-¿Qué consejos le gusta dar a sus seres queridos?

-Que intenten tener la sensación de que controlan algo de lo que están haciendo. Cuando dan las campanadas de fin de año es bueno tener la impresión de estar sonde quieres estar y no donde los demás han querido. Que no se obsesionen con conseguir el supuesto bien que da la supuesta felicidad, la felicidad se encuentra en su propia sala de espera.

-¿Podemos conocerle a través de sus actos?

-Sí, desgraciada o afortunadamente soy como aparento.

-¿A qué tipo de personas suele admirar?

-Aquellos que no pueden concentrarse en su propia especialidad y están siempre abiertos a lo que piensan otros, los que más me han enseñado son los ignorantes de mi disciplina.

- ¿Cuál es el secreto de que Redes lleve tanto tiempo en antena?

- Un secreto ha sido el que se haya emitido a altas horas de la madrugada porque hemos molestado a menos gente de la necesaria (risas). Y hay una razón más seria. Hace diez años, cuando yo decía que la ciencia estaba irrumpiendo en la cultura popular, era una mentira, no porque yo quisiese mentir sino porque me estaba equivocando. Diez años después eso es verdad, si alguien puede aportar algo es la reforma educativa y el aprovechamiento del desarrollo científico.

- A lo largo de su extensa trayectoria ha experimentado campos muy diversos, ¿por qué esta pasión por la ciencia?

- Esta es hoy la gran esperanza. En la vida hay detalles concretos por los que pasas de una obsesión a otra. En mi caso fue al explorar el impacto de las nuevas tecnologías en la gestión económica, fui derivando casi naturalmente hacia el ámbito científico. Llegué a la conclusión de que aunque alguien tiene que subir y bajar los tipos de interés prefería que lo hicieran otros mientras yo profundizaba en este campo de la comprensión pública de la ciencia, del impacto que esto iba a tener en la vida cotidiana de la gente.

- Tiene un currículum envidiable, ¿cuál es la etapa que guarda con más cariño, cuál repetiría?

- Repetir no repetiría ninguna y lo que espero es que a esta obsesión suceda otra pero he disfrutado todas las etapas de mi vida. Siempre pude hacer las cosas desde una gran autonomía y libertad, pudiendo concentra toda mi imaginación y esfuerzos en lo que quería hacer. Hay una utilización positiva de la capacidad de imaginar. La gente usa la imaginación para autodestruirse sin darse cuenta de que la podemos usar hasta para entrenarnos en algo.

- ¿Tiene algún proyecto con el que nos va a sorprender?

- Sí, estoy muy absorto ahora en lo que creo que va a ser la revolución del campo educativo. Creo que se ha llegado a un consenso a nivel internacional en el sentido de que la última salvación es una reforma de la educación. Ver a nivel mundial qué se está haciendo y por donde van a ir los tiros en la gestión de las emociones en los niños y en los adolescentes. El gran desafío de los próximos años va a ser conciliar entretenimiento y conocimiento. Quiero escribir bien mi próximo libro y que la gente lo disfrute, tratará del viaje al amor. La ciencia sabe ya muchas cosas del amor que le serán muy útiles al hombre de la calle.