Elsa Punset, la hija de Eduardo Punset, se lanza en solitario a la aventura de escribir

Elsa Punset.
Elsa Punset. - EP

"MI PADRE HA SIDO UNA GRAN ESCUELA DE APRENDIZAJE, DE TRABAJO Y EN GENERAL DE INSPIRACIÓN"

La hija de Eduard Punset se lanza en solitario la aventura de escribir. Tras trabajar mano a mano con su padre en diferentes publicaciones Elsa ha decidido continuar con la labor divulgativa de la ciencia por la que tantas veces ha sido premiado su progenitor con un libro propio: Brújula para navegantes emocionales , una guía en la que nos explica cómo controlar nuestras emociones para ser dueños de ellas y no esclavos.

Licenciada y Master en Filosofía y Letras por la Universidad de Oxford, la catalana fue becada por la Fundación Fulbright, estudió composición en la Manhattan School of Music e Ingeniería de Sonido en la New School de Nueva York. Al regresar a España trabajó en la Cadena SER y completó su formación con el Master de Periodismo de El País. Trabajó como editora en el área educativa del Grupo Anaya y más tarde desempeñó la dirección editorial de la Fundación Autor, actualmente Elsa, madre de dos hijas, investiga el plano emocional del ser humano bajo el patrocinio de la Fundación Marcelino Botín.

-Háblanos de Brújula para navegantes emocionales Elsa, debutas como escritora con este libro...

-Sí, se trata de un libro que me ha costado varios años escribir, necesitaba acumular una cierta experiencia vital antes de escribirlo. He intentado aunar cabeza y corazón en este volumen y eso me ha requerido un largo proceso.

-¿Te preocupa el estado mental de la sociedad actual?

-Mucho, me preocupa el estado emocional de la sociedad actual, los expertos nos dicen que las cifras de trastornos mentales se disparan con el paso de los años y eso implica mucho sufrimiento para la gente. Nos enfrentamos a una sociedad cada vez más inestable psicológicamente, se calcula que en dos mil veinte habrá una de cada cinco personas sufriendo un trastorno afectivo y no estamos dando a nuestros niños las herramientas necesarias para evitar este sufrimiento.

-Definitivamente no sabemos que hacer con nuestras emociones...

-Las emociones siempre han sido un agujero negro en el que la ciencia no ha podido entrar, la gente se ha guiado por el sentido común y ahora sabemos que el sentido común se equivoca. La ciencia sabe cada vez más del cerebro. Nos hemos acostumbrado a reprimir nuestras emociones y contenerlas y eso hace que pasen al inconsciente y desde él nos dañen. Los últimos diez años nos están dando claves científicas para entender como funcionamos y ser dueños de nuestras emociones en vez de cautivos. Ahora tenemos las claves necesarias para enfrentarnos a nuestras emociones de forma inteligente, lo que tenemos que hacer es divulgarlas.

-¿Qué ha cambiado en nosotros para que hayamos llegado a esta situación?

-Vivimos mucho más tiempo y las estructuras sociales que antes parecían válidas se han derrumbado, la iglesia gestionaba la emoción mediante la represión, es la manera más fácil pero sólo funciona si la gente acata esas normas, ahora la mayor parte de la sociedad ya no las acepta y queda perdida. Hay que enseñar a la gente desde su más tierna infancia a trabajar su inteligencia emocional. Saber ponerse en el lugar del otro, conocerse a uno mismo, ser capaz de expresar la ira de manera constructiva o enfrentarse a la tristeza son cosas que tenemos que aprender desde pequeños.

-Tu que eres madre has de saber que no es fácil...

-Pero tampoco tan difícil, los patrones emocionales se conforman a lo largo de los tres a cinco primeros años del niño, es entonces cuando aprende a relacionarse con los demás. Debemos estar muy atentos a su desarrollo emocional en esa etapa. Sabemos que existe una minoría de familias que lo sabe hacer de manera natural pero la mayor parte cometemos errores, esos errores deben ser subsanados en las escuelas, dotando a los niños de mecanismos emocionales para conocerse a si mismos. No debemos preocuparnos sólo por el bienestar físico sino también por el emocional de nuestros niños.

-El tiempo es uno de los mayores problemas para los padres...

-Vivimos en una sociedad basada en la tiranía de la urgencia pero no nos podemos amparar en excusas que dañan a nuestros hijos. Una vez que las necesidades físicas de un niño están cubiertas su alimento es emocional, el niño necesita sentir que sus padres les quieren de forma concreta, no le basta con que se lo digan. Nos hemos inventado una forma de vivir demasiado apresurada que sobreprotege a los niños en lo físico y les deja totalmente desamparados en lo emocional. Ser padres es agotador, una labor realmente ingente pero no podemos perder de vista lo auténticamente importante, nuestros niños se están convirtiendo en adolescentes que no encuentran su lugar en el mundo. Les estamos vendiendo una imagen del mundo completamente irreal

-En el libro hablas de varias formas de amar...

-Sí, hay mucha formas de expresar el amor, somos todos distintos y tenemos temperamentos distintos. En las escuelas hemos reducido el aprendizaje afectivo al sexo seguro pero va mucho más allá, hay que enseñar a nuestros niños a expresar el amor en todos sus lenguajes. Hay que aprender a no herir con las palabras y expresarse con todo lo que se tiene al alcance, hay que hacer entender a los niños que no todos damos o recibimos amor de la misma manera.

-¿Tienes alguna emoción preferida?

-Las emociones no son buenas o malas, son útiles o perjudiciales. Nuestro cerebro esta programado para sobrevivir y no para ser feliz, puede no ser incompatible pero debemos saber que manda la supervivencia. Tendemos a estar a la defensiva con todo y nos tememos siempre lo peor, estamos al quite de peligros reales e imaginarios. Si no te esfuerzas por cultivar las emociones positivas acabas encerrado en las negativas, cuando eres consciente de que se trata de un mecanismo de defensa eres capaz de pararlo. Tengo emociones preferidas en todos los bandos, la ira está muy denostada y en cambio es el germen de la justicia social. Solemos huir de la tristeza y sin embargo gracia a ella sabemos que algo va mal, no se debe evitar es mucho más inteligente enfrentarse a ella y sacarle partido.

-¿No hay que querer ser feliz siempre ?

-Ese es una de los errores que cometemos los padres, queremos que nuestros hijos estén siempre bien pero es imposible proteger a un niño de todos los males, hay que enseñarle a enfrentarse a la tristeza. Nuestros hijos deben aprender a gestionar sus emociones, la emociones existen todas, son todas lícitas sólo que hay que aprender a manejarlas.

-¿Qué debe buscar un buen navegante emocional?

-Conocerse a si mismo y ser dueño de sus emociones, no cautivo. Dame un hombre que sea dueño de sus emociones y le haré un lugar en mi corazón decía Shakespeare.

-¿Ha influido mucho la figura de tu padre en este libro?

-Mucho, mi padre ha sido una gran escuela de aprendizaje, de trabajo y en general de inspiración. Es un hombre extraordinario.

-¿No eclipsa su presencia?

-Totalmente pero es un hombre muy generoso, único y bastante inimitable, en ese sentido tengo mucha suerte porque deja bastante espacio a su lado. Él está en un ámbito muy intelectual y yo ahora estoy viviendo una etapa en la que me enfrento a la crianza de unos hijos, es un momento más emocional para mi en el que lo que lo que más me preocupa es dar respuestas prácticas a la gente.

-¿Soléis trabajar juntos?

-Sí, hasta ahora he trabajado en sus libros, la inteligencia emocional fue un tema que descubrimos los dos trabajando en su libro Viaje a la felicidad , nos dimos cuenta que uno de los factores más determinante para la felicidad del ser humano eran las relaciones personales y unas buenas relaciones personales dependen de como gestiones tus emociones. Vimos que era fundamental sacar este tema a la luz y hacer entender al mundo la importancia de incorporarlo en nuestros sistemas educativos. Trabajamos con sistemas educativos de hace un siglo que sólo trabajan el cociente intelectual del niño y la inmadurez emocional de nuestros jóvenes es causa directa de ello. El autocontrol es una de los ingredientes claves del éxito en la vida, controlar los impulsos para conseguir nuestras metas. No les enseñamos a responsabilizarse de sus vidas, dejamos que vivan como adultos pero sin responsabilidades.

-¿Cuál ha sido tu brújula emocional?

-La introspección, tener la capacidad de pensar sobre mis emociones sin tenerles miedo. No se trata sólo de acumular datos hay que saber desaprender, cuestionar todo lo que nos llega e internar acercarse a cada cuestión de manera honesta y sin ser víctima de nuestros prejuicios. Me eduqué en Gran Bretaña y estoy muy agradecida a su sistema educativo. Las emociones son algo con lo que te despiertas y te vuelves a dormir, no te abandonan en ningún momento de la vida. Ahora sabemos que se pueden tratar pacientes de noventa años con grandes resultados, nuestro cerebro es capaz de regenerarse y desaprender a lo largo de toda nuestra vida, es realmente bonito que ya no nos entierren a los veinticinco años.