Emmanuel Esparza, el nuevo pretendiente de "Bea", fue jugador profesional de baloncesto hasta los veinticinco años

Emmanuel Esparza, el nuevo  pretendiente de "Bea",  fue jugador profesional de baloncesto hasta los veinticinco años

EL ACTOR FORMA UN TRIÁNGULO CON ALEJANDRO TOUS Y RUTH NÚÑEZ EN LA POPULAR SERIE "YO SOY BEA"

El nuevo fichaje de Yo soy Bea está causando sensación con su lucha diaria por conseguir el amor de la más fea. El dulce y leal Nacho de la serie, ese chico perfecto al que Bea rechaza sistemáticamente es Emmanuel Esparza González, un guapo y encantador valenciano al que ya pudimos ver encarnando al malvado Rubén en La Dársena en Poniente . Tiene un cuerpo de escándalo gracias a su pasión por el deporte, Emmanuel está federado en tenis desde los doce años, es un fanático del baloncesto pero también práctica yudo, boxeo, snowboard, esgrima y desde hace poco equitación. Al igual que su personaje, Emmanuel siempre va de cara y si hay algo que le separe de Nacho eso es su gusto por las emociones fuertes, ahí donde le ves este valenciano se tiró desde un avión en caída libre sólo para demostrar que era capaz de hacerlo, ese orgullo trae de cabeza a su paciente madre.

-¿Por qué baloncesto y no cualquier otro deporte?

-La verdad es que no lo sé, la mayoría de los deportes que practicaba de pequeño eran muy individuales pero en el colegio acabé juntándome con gente con la que congeniaba mucho y el baloncesto nos permitía jugar en equipo. Empecé a practicarlo seriamente y me enamoró, se convirtió en una forma de vida, me dedicaba las veinticuatro horas del día a jugar al baloncesto. Antes de querer ser actor soñaba con convertirme en jugador de la NBA.

-Pero tuviste que dejarlo...

-Es tan bonito soñar como acabar dándote cuenta de que debes dejar de hacerlo. Llegué a imaginarme como Michael Jordan pero tenía que ganarme la vida, había terminado mi carrera y el baloncesto no encajaba en un horario laboral de ocho horas diarias. Cuando me hice el séptimo esguince de tobillo decidí que aquello debía pasar a ser una afición. Me marché a Inglaterra y allí era muy complicado encontrar una cancha de baloncesto así que terminé dejándolo.

-Pero en realidad eres creativo publicitario...

-Sí, estudié publicidad y relaciones públicas pero cuando conseguí alcanzar mi meta me di cuenta de que eso no era lo que quería, estaba trabajando en una agencia de publicidad y lo mande todo a la mierda para estudiar guión cinematográfico. Con dieciocho años no tuve las narices suficientes para decirles a mis padres que quería ser actor pero lo hice con veinticinco.

-¿Qué dijeron en casa de este cambio?

-Me dijeron que estaba como una cabra, no sólo tenía una carrera sino que además había encontrado trabajo pero me permitieron intentarlo, acabaron dando su brazo a torcer y me dijeron venga hijo, inténtalo, ve a que la vida te de un par de leches.

-¿Te costó mucho conseguir tu primer papel?

-Sí, al principio tenía que mentir sobre mi formación, veían mal que careciese de estudios de interpretación, nadie entendía que me saliese como algo natural pero he tenido la suerte de aprovechar las oportunidades que me ha dado la vida, en tres años he hecho tres series de televisión y cinco películas. En cuanto tenga tiempo libre estudiare interpretación. Todo el mundo me dice que en esto de la interpretación no hay nada constante pero aún no sé lo que es un parón.

-¿Qué metas te has propuesto alcanzar?

-Poder decir que soy actor profesional es suficiente para mi, ganarme la vida con la interpretación ya es un gran sueño. También me encanta escribir, tengo muchos proyectos en el cajón, un gran sueño sería dirigir mi propio guión. Escribir el guión de una película que yo protagonice sería lo más.

-¿Qué te parece Nacho, tu personaje en la serie?

-Una pasada, se trata de un personaje totalmente blanco, cualquier persona se puede enamorar de Bea y Nacho es el mejor ejemplo para demostrarlo, un chico que lo tiene todo para que le quieran. El problema viene cuando la tenacidad del amor de Bea por Álvaro le impide llegar hasta ella.

-¿Qué tal has encajado en el equipo?

-Muy bien, Alejandro y yo ya nos conocíamos de una serie diaria que hicimos juntos y reencontrarnos ha sido una alegría. Hay un alto nivel de exigencia en esta serie y todos dan mucho de si mismos para que salga adelante.

-Dos amigos peleándose en escena, ¿Cómo lleváis tanto enfrentamiento?

-Nuestros enfrentamientos son divertidísimos, al principio cuesta mantenerse frente a él porque Alejandro es muy profesional, lleva más de un año interpretando a Álvaro y tiene muy bien cogido al personaje pero poco a poco voy cogiendo el ritmo y cada vez son mejores. Después nos echamos unas risas en el camerino y aquí no ha pasado nada.

-¿Terminará Yo soy Bea ?

-Se va a acabar pero no hasta el año que viene.

-¿Echas de menos Valencia?

-Mucho, allí se vive muy bien pero tengo clarísimo que a nivel profesional mi futuro está en Madrid, me tiene que empezar a gustar Madrid desde ya porque sino lo voy a pasar muy mal. Te ofrece cosas que no encuentras en ningún otro sitio pero los madrileños vivís en quinta.

-¿Que tal has encajado el boom de la serie?

-Me lo había advertido pero no era consciente del nivel de enganche que produce esta serie, no se trata sólo de que te paren, es algo raro, no creo que el público tenga tanto cariño a ninguna otra serie. Te para gente de todas las edades.

-¿Te pareces en algo al personaje?

-En que voy de cara, es un personaje que siempre mira a los ojos porque siempre dice la verdad. Ojalá me pareciera en algo más porque lo tiene todo, varias carreras, cuatro idiomas, sabe de todo , no tiene nada malo.

-¿Eres su polo opuesto en algo?

-Hago muchas más locuras de las que Nacho sería capaz de hacer jamás, tirarse de un avión con cuatro mil metros de caída libre es algo que Nacho nunca haría y yo sí.

-¿Guapas o feas?

-Una mezcla, todos necesitamos un primer impulso físico, decir lo contrario sería hipocresía, pero sin un fondo detrás las cosas no funcionan. Cuando Bea se ponga guapa los personajes de su entorno ya estarán enamorados de ella por cómo es.

-¿Qué haces para no decepcionarles cuando se acercan a ti?

-Tiene que ver con tu educación, con treinta años ya sabes lo que es verdad y lo que es mentira y tienes muy claro quienes son tus amigos si esto le pasa a lalguien de veinte tiene todas las papeletas pala volverse imbécil. Hay que tener muy claro que están saludando al personaje y no a ti, después una sonrisa, un autógrafo o una foto siempre funciona, sólo hay que ser educado.

-¿Qué es lo más extraño que te ha llegado a pasar?

-Hace poco decidí ir a la barra a pedirme un cubata y acabé fotografiándome con una pareja de novios y todo su séquito.

-¿Cómo reacciona tu gente ante este tipo de situaciones?

-Al principio estas situaciones monopolizan las conversaciones familiares pero luego todo se normaliza, acabas dándote cuenta de que es como todo en la vida, acaba convirtiéndose en rutina. Cuando se normaliza es cuando más disfrutas de ello. Tengo una familia que me apoya mucho, grandes amigos y una pareja maravillosa, todos son muy normales y eso ayuda mucho. Todos los jueves quedo con los amigos para comer y la última vez casi no podíamos estar en la cafetería de la cantidad de fotos que me pedían pero allí estaban ellos para reírse de la situación y quitarle importancia, es un orgullo estar rodeado de gente que te quiere.

-¿No te dice tu chica que deberías estar a la altura de Nacho?

-Madre mía, es que estar a la altura de Nacho es muy difícil, hasta yo me estoy enamorando de Nacho. Es un personaje que va de cara, tiene cultura, está bien puesto, lo tiene todo. Siendo sinceros no me gustaría ser tan perfecto como él, tiene cosas maravillosas pero también los fallos son importantes.