Entrevista a Javier Sierra, el primer escritor español que ha ganado dos millones de euros con una novela

Entrevista a Javier Sierra, el primer escritor español que ha ganado dos millones de euros con una novela

"DECIDÍ SER PERIODISTA AUNQUE A MIS PADRES NO LES GUSTABA NADA LA IDEA. ELLOS SON FUNCIONARIOS"

Su nombre vibra en los ojos de millones de lectores y cuarenta países que saborean su última novela, La Cena Secreta , inspirada en la historia y cauce de la curiosidad inabarcable de este malagueño licenciado en Ciencias de la Información y con un olfato susceptible a todo lo que huela a misterio.

Javier Sierra es el primer español que gana dos millones de euros con una novela y su trepidante marcha literaria sigue avanzando a un ritmo vertiginoso. Incluso las campanas de Hollywood suenan ante su paso con la posibilidad de que La Cena Secreta o su primer libro de ficción escrito a los veintiséis años, La Dama Azul , llegue a la gran pantalla con un coste de producción que sería tan desbordante como el éxito internacional que le acoge. Y abriendo puertas a más enigmas y preguntas, este escritor, partícipe en programas televisivos como Crónicas Marcianas o director y presentador de El Otro Lado De La Realidad en Telemadrid, presenta su último libro, una recopilación de muchas de las investigaciones que son reflejo de toda una vida dedicada a los interrogantes de la historia, La Ruta Prohibida Y Otros Enigmas De La Historia .

-¿Qué impulso te lleva a sitios como las montañas de Nemrud en Turquía?

-Todo se reduce a una palabra mágica, curiosidad. Me hace descubrir aspectos del pasado y de la historia que no son los que habitualmente nos enseñan, si no que forman parte de una historia llena de componentes mágicos relacionados con antiguas religiones hoy olvidadas que siguen ejerciendo una influencia importante en nuestros días aunque nadie lo reconozca abiertamente. Me ha interesado siempre la enorme influencia que tiene, en pleno Siglo XXI, la religión egipcia en grandes arquitectos que construyen monumentos, edificios o rascacielos inspirados en proporciones que utilizaban los antiguos egipcios. La antigua magia de los faraones sigue existiendo en las grandes capitales de hoy y me divierte mucho descubrirla. La mitad de París tiene un diseño que haría sentirse cómodo a Ramsés II si aún existiera.

-¿Se podría llamar, por tu parte, inconformidad con lo establecido?

-Hay algo de eso. Lo que me molesta es que se nos haya vendido la disciplina histórica como una ciencia cuando no es exacta, no hay verdad histórica. Todo es susceptible de interpretación. Descubres que hay muchas cosas que no se ajustan a ese patrón aprendido. Por ejemplo, en La Ruta Prohibida arranco con el descubrimiento de América, algo que se da por sentado. Pero un día descubres que el Papa que precede el descubrimiento, Inocencio VIII, muere una semana antes de que Colón zarpe de Puerto de Palos y en su epitafio en la tumba ubicada en San Pedro del Vaticano se lee: suya es la gloria del descubrimiento del Nuevo Mundo . Hay algo que no nos han contado y no acepto que sea un error, sobre todo, cuando descubres que el Papa era genovés como Cólón, además de amigo suyo, y que los dos tenían una meta común. Inocencio VIII quería unificar a los reyes de Europa para organizar una cruzada que reconquistara Jerusalén mientras Colón se creía un enviado de la Divina Providencia con el fin de reunir el oro suficiente para pagar una cruzada que, también, reconquistara Jerusalén. Sin conocer las motivaciones profundas de los personajes históricos no puedes entender el transcurso de la historia.

-Has dedicado toda una vida a ello...

-Desde muy pequeño. Empecé muy temprano a viajar y a moverme investigando. Con dieciocho años ya estaba de arriba a abajo. Llevo veinte años trabajando en esto. La Ruta Prohibida es el libro que recopila muchos de esos viajes, sorpresas, encuentros o entrevistas. Lo he juntado en esta publicación, primero, para aclara a mis lectores y responderles que hay de verdad y de ficción en mis novelas, muchos me lo preguntan. Pero también para mostrar a la legión de lectores de todo el planeta dentro de las novelas de intriga histórica qué afirmaciones sostenidas tienen un pozo de realidad. El Grial es un invento del Siglo XII, nadie se ocupa de la copa en la que Cristo bebió en la última cena hasta ese momento. Estas narraciones son un invento que aparece en las primeras novelas de la historia en el sur de Francia y esto es lo que más me divierte de todo. Las primeras novelas históricas son del Santo Grial y las que hoy triunfan también.

-¿Cómo llegaste a la oportunidad de viajar y recorrer tanto mundo?

-Queriendo. Empecé a viajar en los años 80 y lo primero que hice fue sacarme la tarjeta Interrail que era muy barata. Dormías en los trenes y llegabas a distintos destinos. Es una incomodidad, pero viajas y ves mundo. Hoy es más fácil todavía porque los vuelos son de bajo coste y un taxi al aeropuerto te cuesta más caro que el billete de avión. Es la voluntad de querer. Hay un factor con el que no conté y que ahora agradezco al destino y eso es Internet. Muchos prescinden de viajar porque se pueden descargarse la información de la red, pero hay muchas cosas que se basan en la observación directa. La Ruta Prohibida está escrita en primera persona y son las cosas que me he ido encontrando. Muestro el camino para que cualquiera que quiera viajar a esos lugares pueda encontrarlos.

-Para palparlo...

-Eso es. No son misterios especulativos. Estoy hablando de un Papa y una lápida que se pueden ver, de un mapa que se puede consultar en un archivo, de un libro de profecías de Cristóbal Colón que está en el archivo de la Catedral de Sevilla. La Ruta Prohibida es el mapa de mis obsesiones, pero también es mi regalo a los lectores a los que invito a viajar conmigo.

-Es el esfuerzo de muchos años por lo que debe ser bonito compartirlo.

-Sí. Es como un juego que hago con los lectores porque en el libro también prefiguro muchas obsesiones que van a dar pie a próximas novelas mías. De hecho, ha habido muchos amigos míos escritores que me desaconsejaron publicarlo por poder ser fuente de inspiración a muchos escritores. Cada capítulo es casi el esquema de una novela, pero me da igual. Las ideas no son de nadie y si alguien se enamora de uno de los escritos y viaja e investiga, y saca más información sobre alguno de los temas, para mí es una alegría porque así sabré más yo también.

-Ha habido rumores acerca de la posibilidad de que Hollywood compre los derechos de tu última novela, La Cena Secreta , ¿son ciertos?

-Sí. Ha habido ofertas por parte de dos productores norteamericanas. Lo que ocurre es que la producción de una novela como la mía es carísima. Es crear los escenarios, crear el Milán del Siglo XV porque no te dejan grabar en muchos de los sitios, y buscar un buen reparto. Estoy expectante, pero tengo la intuición de que se va a producir antes la película basada en La Dama Azul que acaba de ser traducida al inglés y se publicó este verano en Estados Unidos. Está ahora en 22 países. Es una novela que está despertando mucho interés porque tiene que ver con parte de la historia del Siglo XVII de España, pero también incluye al Siglo XX y esto supone menos gastos de producción.

- La Dama Azul fue tu primera novela...

-Sí. La escribí en 1998 a los veintiséis años aunque publiqué mi primer libro en el 95, pero era un ensayo. Salté a la novela porque había escrito varios libros sobre enigmas que sólo concluían en interrogantes. Me sentí frustrado al no poder resolverlas y decidí saltar a la ficción. Hay una utilidad detrás de mis novelas porque ahí es donde planteo los escenarios virtuales posibles alrededor de un hecho histórico. Además, he coincidido con un público lector al que le apetece que le de ese tipo de respuestas con un fondo investigativo. Para mí, las novelas son mecanos que me fuerzan a reflexionar sobre la historia. Esto es fantástico y sólo lo puede hacer un escritor porque un historiador tiene que atenerse a un esquema y en cuanto hace una especulación se le echan todos encima.

-¿Qué hay detrás de esa búsqueda del misterio que rodea tus escritos y el mundo, en general?

-Aunque no queramos, el misterio forma parte de nuestras vidas. Es más, la vida sin misterio no es concebible y tampoco es concebible la evolución histórica y humana sin misterio. Marconi inventa la radio y descubre las ondas herzianas intentado comunicarse con su madre difunta. Lo mismo pasó con el gramófono, predecesor del iPod. Este aparato lo patentó Thomas Alva Edisson queriendo abrir a los muertos una vía de comunicación con los vivos. Incluso a otro nivel más doméstico, la aportación del misterio al mundo es clave. Qué es el amor si no misterio. Intentas descubrir a la otra persona, adentrarte en sus sentimientos y en lo desconocido. Sin esa pasión no hay humanidad. Luego, por qué no entregarse a ello.

-La religión intenta comprender, de alguna manera, el misterio de la vida. ¿Cuáles son tus reflexiones acerca de este tema?

-Creo que la religión fue una muleta necesaria para nuestros antepasados, pero no lo es hoy. El ser humano ya tiene la suficiente formación como para buscar la trascendencia por sí mismo. Mi visión de la religión, en el aspecto espiritual, es que ha cumplido su función con sus aciertos y sus errores enormes. El individuo no necesita articularse en torno a una fe concreta o ir a una iglesia para creer en Dios, ser una buena persona o para creer que hay algo después de esta vida. La espiritualidad se debe buscar por uno mismo y compartirla con los demás, pero no imponerla como hace la religión cuando se nombra la única verdadera. Aún así, el cristianismo y catolicismo han evolucionado mucho en una dirección más permisiva. La que va más por delante es el Budismo porque te enseña la vía, pero no la recorre por ti. Soy muy partidario de segmentar la espiritualidad. De hecho, en mi obra hay un anhelo de trascendencia. Si tuviera que quedarme con un arquetipo de la literatura me quedaría con el caballero Parsival del poema del Grial que es quien lo busca, pero no quien lo encuentra. En el momento en que lo hallas, tienes que fijarte otro objetivo, si no no creces. Así como yo no buscaba el éxito, simplemente ha sido una parte maravillosa del camino.

-Antonio Ribera es el primero en tu lista de gente a la que admiras. ¿Qué relación guardas con él y con el mundo de la ufología?

-Se ha cometido una gran injusticia pública en cuanto a Antonio Ribera. Fue autor de casi setenta libros, el pionero de la investigación submarina en España, amigo de Jacques Cousteau, el primer español que hizo una expedición científica a la Isla de Pascua, la famosa isla de los Mohais y pionero en la investigación de los platillos volantes que surge en los años 50. Le escribí cuando tenía catorce años a la editorial diciéndole que quería ser como él y qué debía hacer para ello, además de adjuntarle unos boletines míos. Me respondió en una carta que llegó a mi casa a las 4 semanas y me quedé en shock. Me dijo que tenía pasta de periodista y que para ser alguien en el mundo debía de aprender inglés. Esa era la última respuesta que podía imaginarme.

-Qué práctico...

-Me dijo que para acceder a la mejor bibliografía y comunicarme con todo el mundo tenía que saber inglés. Era la época en la que todavía el francés era la lengua favorita en todos los colegios. Sin embargo, me guió por ese camino y me cambió la vida. Me puse a estudiar inglés como un loco. Seguí la relación con él, lo conocí y se convirtió como el abuelo que nunca tuve. Le proceso admiración. Compartimos pasión en aquella época por la vida extraterrestre y para mí este tema sigue siendo una gran incógnita.

-Además, qué difícil de investigar.

-Muy difícil. Me interesó siempre mucho los testimonios de aquellos testigos de élite que habían visto cosas extrañas. Pilotos militares y civiles, lectores del radar, meteorólogos, todo aquel que sabía distinguir por su profesión que era identificable y que no en el firmamento. Ahí me lancé y tuve oportunidad de viajar mucho y conocer a mucha gente que no mentía.

-¿Qué tipo de conclusiones sacaste de esa experiencia?

-Que el fenómeno Ovni es algo real. No sé si es extraterrestre, pero que es algo real desde luego que sí. Lo que me hizo ver es que el universo y la realidad en la que vivimos en concreto, está mucho menos bajo control de lo que pensamos. Tendemos a mirar nuestro entorno con cierta soberbia como si lo domináramos, pero esto es falso. La naturaleza se encarga de demostrárnoslo cada día. No todo está explicado y eso es un desafío a la inteligencia. Si algo contribuyó en mí aquella etapa de investigación fue agudizar mi ingenio y mi intelecto.

-Pero, ¿cómo afrontar esa contingencia sin miedo?

-Hay dos maneras de vencer tus miedos. Ir directo a él o huir. Siempre he sido de los que optan por lo primero. Por ejemplo, cuando estaba estudiando por qué Napoleón pasó una noche a solas en la Gran Pirámide en la Cámara del Rey en agosto de 1799 y no obtenía respuesta, porque no hay escritos que cuenten el hecho ya que el mismo Bonaparte se había negado a contarlo, decidí pasar una noche allí dentro. Esa es una experiencia donde te enfrentas a tus miedos. Cuando llevas varias horas encerrado en una cámara, aislado del exterior sumergido en una oscuridad cargada de historia, el peor enemigo eres tú mismo. Ahí descubres una serie de cosas.

-¿Qué sentimientos te surgieron en esa negrura?

-Creo que una de las cosas que le pasó allí a Napoleón y que me pasó a mí es que, de alguna manera, sientes que has muerto. Pierdes el control de tu cuerpo. No distingues entre la punta de tus dedos y la oscuridad. No hay corriente de aire, no hay nada. Cuando decides salir y a tientas te arrastras por los pasadizos que son de metro 20 de altura tienes la sensación de que has vuelto a nacer. No recuerdo cuando salí del vientre de mi madre, pero lo que allí sentí debió ser algo muy parecido. Cuando alguien en el mundo antiguo pasaba por un proceso similar se le llamaba iniciado porque había muerto simbólicamente para renacer a una nueva vida. Cuando Napoleón renace, a mi parecer, se ha transformado por completo. Es una persona que empezará a hacer cosas extrañísimas. Dará el golpe de estado, se hará cónsul de Francia y después emperador. Se convertirá en un temerario. Y ¿por qué? Porque le había perdido el miedo a la muerte. Ninguno de sus historiadores biográficos le dio demasiada importancia a este hecho. Yo lo creí importante y siento que encontré una clave psicológica para entenderle a él y a la historia.

-¿Qué otros miedos te guarda la vida y su misterio?

-En algún momento sientes miedo por tu integridad física, pero al final llegas a la conclusión de que merece la pena vivir por eso. Siempre he tenido la sensación de que soy una persona con suerte y confío que no pasará nada.

-¿Crees en el destino? ¿En la astrología que nos envuelve?

-Soy un observador del tema astrológico, pero no lo he convertido en un dogma de fe. El destino te lo trabajas. Vienes con una predisposición, eso sí, y esto lo ves en los bebés, pero hay una carga importante de voluntad. En mi caso, escribía relatos sobre fantasmas y esas cosas a los seis años. Aún los tengo guardados. Incluso dibujaba las ilustraciones y todo. Estaba predispuesto a ese mundo y a los medios de comunicación. Cuando me regalaron mi primera grabadora, un radio casette Sanyo mono, ya jugaba a hacer mis programas de diario. Cogía emisoras de música, les cambiaba la palanca y me grababa hablando. Pero tienes que trabajarte el camino y saber orientar esa predisposición.

-¿Sientes esa nostalgia hacia la infancia tan típica del humano?

-Tuve una infancia muy feliz, también porque mis padres me dejaron hacer mi camino. Por eso les dediqué La Ruta Prohibida . Me dijeron que era mi responsabilidad elegir y decidí ser periodista aunque a ellos no les gustaba nada la idea. Son funcionarios y la mentalidad del 80% de este país es vivir del estado porque es algo fijo, pero eso es muerte en vida. Ahí prescindes de la emoción. No es que sea un adicto a la adrenalina, para nada. Soy una persona más tranquila de lo que parece. Sí que quiero que haya un horizonte. No tenemos que renunciar a los sueños. Si quieres que se cumplan se cumplen, pero tienes que querer y asumir lo que implica creer en ello. No mucha gente piensa así.

-¿Será capaz la ciencia algún día de abarcar el misterio?

-No. La ciencia no es una verdad absoluta. Como no lo es la religión ni la historia. No podrá explicar nunca el amor, ni falta que hace. Tendemos a meterlo todo dentro de un cajón que lo explique todo. En la Edad Media era la religión, ahora es la ciencia, pero no hay que magnificar esas cosas. Todo es un mero instrumento.

-¿Cómo encajas tu vida familiar con esa llama trotamundos que se mantiene viva en ti?

- Hay un secreto para esto: contagiar tu entusiasmo a los tuyos y embarcarlos, siempre que sea posible, en tus aventuras. Aunque no siempre es fácil, y otras veces no es recomendable, el resultado no sólo son viajes llenos de emoción sino conversaciones de sobremesa amenas de por vida.

-¿Tienes pensado irte a vivir, por un tiempo o indefinidamente, a Estados Unidos, dadas tu bien recibidas novelas allá en el continente americano?

-No tengo entre mis planes inmediatos trasladar mi residencia a los Estados Unidos. Por el momento, mi "cuartel general" está bien asentado en Málaga, junto a un aeropuerto internacional que me permite estar conectado con el mundo, y en una ciudad donde los niveles de estrés no llegan ni por asomo a los de Madrid, donde he vivido durante los últimos dieciocho años.

-¿Crees que se te cansarán los pies algún día de tanto caminar por el mundo mental y físicamente? ¿Compartirás y viajarás por esos mundos con tu niño?

-¡Claro que se cansarán! Pensar lo contrario no sería realista. Pero tengo como ejemplos vitales a aventureros como Thor Heyerdahl, que en los años cuarenta cruzó el Atlántico en una balsa de troncos para demostrar que los viajes a América antes de 1492 fueron posibles, y que murió investigando los vínculos precolombinos del Nuevo y el Viejo Mundo en la isla de Tenerife, a los pies de unas pirámides de piedra de estructura similar a las americanas que él se encargó de proteger... Si tienes entusiasmo por lo que haces, cosas como éstas no son trabajo sino un estilo de vida. Un estilo que espero compartir con el pequeño Martín, que tiene sólo cuatro meses de edad pero ya mira a su padre con asombro...

-¿Qué ideas o proyectos tienes para el futuro?

-El principal reto es mi siguiente novela y, paradójicamente, dejar de viajar durante unos meses para poder dedicarle el tiempo que precisa. A veces combinar acción y pensamiento no es tan fácil como parece.