Una exposición en Madrid muestra por primera vez en España el trabajo del maestro del fotoperiodismo Don McCullin

Una exposición en Madrid muestra por primera vez en España el trabajo del maestro del fotoperiodismo Don McCullin

EL VETERANO FOTÓGRAFO CONSIDERA QUE "CADA VEZ HAY MÁS REPORTEROS QUE SE CONVIERTEN EN ADICTOS A LA GUERRA"

Una exposición en la Sala de Exposiciones del Canal Isabel II de Madrid muestra por primera vez en España el trabajo del maestro del fotoperiodismo Don McCullin. Un total de 129 fotografías resumen la trayectoria del fotógrafo británico, desde sus comienzos en Inglaterra hasta su reciente trabajo con las últimas tribus africanas, pasando por Alemania, Chipre, Congo, Vietnam, Biafra, Bangladesh, India, Camboya, Uganda o Irán, entre otros lugares del mundo. 'Don McCullin. Una trayectoria heroica', comisariada por el director de la agencia Contact Press Images Robert Pledge, permanecerá abierta hasta el próximo 27 de enero de 2008.

"No quería acabar en la cárcel como mis amigos, la fotografía me ayudó a construir una vida", dijo hoy McCullin para explicar sus inicios profesionales. En su carrera, nunca quiso "mostrar sensacionalismo" sino "permitir al espectador que creara su propio juicio de valor a partir del material que le ofrecía". A sus 72 años, McCullin sigue considerándose un fotógrafo a secas y rechaza la etiqueta de fotógrafo de guerra.

La clave de su trabajo siempre fue estar "muy comprometido" con lo que hacía. "Esto significa no robar la dignidad de las personas que están siendo retratadas", explicó. Esta idea no está reñida con "el dolor y la vergüenza" que sentía en los muchos conflictos a los que acudió. Estas sensaciones tuvieron consecuencias estéticas: "Me han acusado muchas veces de que mis imágenes son demasiado oscuras, pero interioricé todos los crímenes y atrocidades que vi, así que mi trabajo tenía que ser así".

LA POLÉMICA DEL FOTOPERIODISTA

McCullin comprende la eterna polémica que envuelve su trabajo: ayudar a la víctima o tomar la instantánea. "Yo fui entrenado para ser fotógrafo y no para ser médico, pero a veces he tirado la cámara al suelo con mucha rabia y he ayudado a alguien al ver tanta injusticia", afirmó. En este sentido, entiende si le reprochan que alguna vez no lo ha hecho bien, pero siempre tuvo en la cabeza el "acercamiento a las víctimas con todo el respeto". El británico se considera un "mensajero" que tenía que "ir, retratar y volver".

Pese a que corrió riesgos en el ejercicio de su profesión, no entiende por qué "cada vez hay más reporteros que se convierten en adictos a la guerra". "El placer que parecen obtener" en los conflictos hace que muchos de ellos lo hayan "pagado con su vida", algo que "no está bien". El veterano fotoperiodista vivió de cerca muchos conflictos: "Aún así no soy un hombre roto, sino que mantengo la cabeza en mi sitio, he conseguido mantenerme emocionalmente sereno".

EL SIDA ES LA TRAGEDIA

Hoy en día y pasados los 70 años, McCullin confiesa que se va retirando poco a poco de la profesión. La perspectiva que da la experiencia le lleva a considerar que "la gran tragedia del mundo hoy en día es el Sida". Ahora se dedica a retratar campos de Inglaterra y Escocia. "Me dicen que incluso mis paisajes son muy oscuros y que siguen recordando a esas imágenes de guerra", apostilló.

Robert Pledge, comisario de la muestra, definió a su colega como "uno de los más importantes fotoperiodistas de guerra". "Los conflictos que cubrió todavía siguen latente en el mundo", recordó Pledge, que cree que McCullin es ahora más receptivo a hacer exposiciones porque "sabe que es la única manera de que se oiga su voz contra la injusticia".

Por su parte, Isabel Rossell, directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, caracterizó el trabajo de McCullin como "tremendamente comprometido y sin concesiones al esteticismo". Según Rossell, "la sencillez y fuerza desgarradora de sus imágenes nos hacen reflexionar sobre la miseria y la grandeza de la condición humana".