Fran Rodríguez, así es el nuevo reportero de "Caiga quien caiga"

Fran Rodríguez, así es el nuevo reportero de "Caiga quien caiga"

"CREO QUE LO QUE HAN VISTO EN MÍ ES CARA DURA, CIERTA CAPACIDAD DE IMPROVISACIÓN, DESENFADO, Y QUE SOY UNA PERSONA POSITIVA"

A sus treinta y un años, este atractivo gallego ha sabido ganarse la aprobación de un público exigente como es el de Caiga Quien Caiga , haciéndose con el puesto definitivo de reportero de negro . Así, pudimos verle el pasado viernes 6 de abril enfundado en su traje negro y luciendo sus gafas mientras trataba de explicar al actor Morgan Freeman los conocimientos básicos a la hora de atender un parto prematuro (ya que su compañera de reparto era Paz Vega).

Comenzó su andadura profesional en los medios en la televisión de Galicia, en un programa de variedades. Trabajo que abandonó tras enterarse de que Telecinco había organizado un cásting para buscar al nuevo reportero de CQC .

Nos recibe sentado cómodamente en un sillón estilo vintage del hotel Caballero Errante de Madrid. Aún puede permitirse el lujo de disfrutar de su anonimato. Le pedimos que se ponga las gafas (el trofeo), pero nos contesta que no puede. No lleva el traje negro y, por contrato, tampoco puede usar las gafas del programa.

¿Qué edad tienes?

Tengo trenta y un años ahora mismo.

¿Estado civil?

Soltero.

Nacido en...

Vigo, Galicia.

¿Qué definición darías de ti mismo?

Uff... Una malgama de un montón de cosas, de gustos, de tendencias que se han acumulado en mí y han dado esto, un ser un poco extraño, pero bueno.

¿Cuál es la cualidad que se necesita para ser reportero de CQC ?

Yo creo que ante todo mucha profesionalidad, hablo por mis compañeros que llevan mucho tiempo ahí y la verdad es que hacen un trabajo excelente. Por mi parte tendré que trabajar mucho para intentar estar a su altura. ¿Cualidades? Mucho desenfado, una ración extra de caradura y una gotitas de sinvergonzonería, creo que eso es básico.

¿Qué crees que han visto en ti para elegirte como nuevo reportero?

Caradura tengo. Lo demás, no lo sé, supongo que también. Creo que lo que han visto es caradura, cierta capacidad de improvisación, desenfado, y que soy una persona positiva.

¿Alguna vez has sentido vergüenza al hacer una pregunta comprometida?

No. No me ha dado vergüenza, en absoluto.

¿Qué pregunta no harías nunca?

Una que fuese excesivamente personal o directamente agresiva. Creo que la política del programa es la ironía, y se juega con eso y con un poco de mala leche sana. Nada que ver con las preguntas que quizá se hacen ahora en determinados programas.

Los políticos son muy difícil de asaltar con un micrófono, la mayoría de las veces dan la espalda. ¿Cuál sería tu técnica para paliar esto?

Reaccionaré como la mosca del programa, básicamente. Creo que si un político te da la espalda, en este caso concreto de CQC lo que tienes que hacer es coger esa espalda y hacer algo con ella, darle la vuelta. Es obvio que los políticos tienden a eso, pero yo creo que lo que se debe hacer en este caso concreto es seguir ahí, es lo que caracteriza el programa, el ir más allá de lo que otra gente hace.

¿A quién te gustaría poner en un aprieto?

A todos, no me dejaría ninguno (risas), todos son dignos de incordio.

¿Qué pregunta le harías a José Luis Rodríguez Zapatero y cuál a Mariano Rajoy?

Quizá no les hiciese ninguna pregunta de entrada, sí un particular y metafórico tironcillo de orejas, porque creo que todo esto de la crispación que se nos ha venido encima no es bueno ni para unos ni para otros, y creo que se debería encontrar un punto común. A lo mejor es CQC quien pueda aportar ese punto común entre ambos. Les preguntaría primero que qué tal están, cómo les va, cómo se sienten, qué tal están llevando estos cuatro años de Gobierno, cada uno por separado, y si realmente creen que todo lo que han hecho es lo mejor que se podía hacer.

¿Qué te preguntarías a ti mismo?

(Se queda pensativo) Qué difícil... Creo que un simple porqué, ¿por qué? en general. Creo que en esa pregunta hay un trasfondo muy dramático.

¿Habías visto antes CQC?

Sí.

¿Qué te parecía?

Me parece muy bueno. En un primer momento todo el mundo puso a prueba al nuevo CQC y el programa salió airoso con creces de todo esto, y se ha convertido en el referente que en un momento determinado representó. Creo que absolutamente todos los que dan la cara en el programa o participan directamente lo hacen con gran profesionalidad y con mucho tino. Me parece muy buen programa.

¿Podías imaginar que algún día tú serías uno de los reporteros de negro?

Yo creo que nadie se imagina eso hasta que llega el momento y de repente lo tienes delante. Puedes luchar por ello, pero nadie te prepara para la llegada.

¿Cómo te has preparado tú? ¿Qué has hecho antes de CQC ?

Yo estudié Bellas Artes. De hecho soy dibujante por naturaleza, esa es mi condición. ¿Cómo llegué a esto? Pues porque desde pequeño me he criado frente a la televisión por gusto propio, y siempre me he considerado una especie de rata televisiva. Veía todo y de alguna forma amaba el medio.

¿Al estilo Homer Simpson?

No, no como él, más activo quizá (risas). De hecho, esto se desarrolló durante bastantes años, y a los veintisiete decidí que debía dar el paso y probar. Empecé en las televisiones locales de Vigo, y ahí hice mis pinitos. Primero presenté un magazine del que guardo muy buenos recuerdos. Y después me lancé a una especie de programa de culto y de serie Z, que era un night show sin presupuesto, esa era la premisa. En directo, hora y media todas las semanas. Y ahí sí que me animé.

Después surge el cásting de CQC ...

Y fui de cabeza. Era una oportunidad que estaba ahí y que no se podía descartar.

Lo dejaste todo y te viniste para Madrid, ¿vives ahora en la capital?

Claro, pero llevo muy bien el cambio de residencia porque soy un gallego un poco extraño, no me gusta la playa. Yo creo que es el efecto Obelix, como se cayó dentro de la marmita no necesitaba tomar más poción mágica. A mí me pasa igual con la playa. Me crié básicamente ahí, y llegó un momento en el que me cansé.

¿Qué es lo que más te gusta de Madrid?

Me siento a gusto en Madrid. Creo que es una ciudad tremendamente de mezcla, todo el mundo llega aquí con una mano delante y otra detrás, y eso une mucho, hace que la gente sea muy cordial.

Para ser de Galicia no se te nota mucho el acento...

Es por una cuestión de mi lugar de origen. Vigo es una ciudad en la que se dan un montón de acentos y existe una parte de gente que tiene menos acento. Quiero decir, Vigo es quizá la ciudad más importante de la zona suroeste de Galicia y tiene mucha vinculación con Portugal, pero es una ciudad cosmopolita dentro de su pequeñez. Es posible que seamos los gallegos que menos acento tenemos.

Eres dibujante de cómics, ¿has llegado a exponer algo? ¿Qué tipo de cómics sueles hacer?

Es un punto que quería aclarar, porque sí que hago dibujo con un estilo de cómic, pero básicamente está más cercano al arte contemporáneo que al cómic en sí. Es decir, hago grandes retratos usando la técnica del cómic a todo color, pero no es estrictamente cómic. Y sí, algunas exposiciones se han hecho en el Parlamento de Galicia, en Vigo, en varios sitios, y la verdad es que me encanta, es algo que llevo dentro y que no voy a dejar nunca.

¿Hasta dónde te gustaría llegar?

Me gustaría llegar a ser reportero de CQC ... ¡Uy! De momento eso, creo que para empezar está muy bien. Aun tengo muchísimo camino que recorrer y muchas ganas de hacerlo.

Dicen que el traje negro de los reporteros de CQC (y lo que hay debajo) causan sensación entre el público femenino...

No lo sé, quizá esa parte está aún por demostrar, en mi caso está todo por demostrar. No sé si ese efecto Caiga existe o no. Puede ser leyenda o no, pero no todo es el traje, sino la naturaleza de quien lo lleva. Habrá gente más o menos juerguista o más o menos exitosa, yo de momento no te puedo decir nada.

¿Eres de los que no se pone un traje ni en una boda?

Lo era hasta ahora, pero es que este sienta bien... (risas)

¿Cómo crees que vas a afrontar la fama?

¿Qué es la fama? Algo efímero...

El hecho de salir a la calle, que la gente sepa quien eres y te pidan una gafas del programa...

Esa debe de ser la gran pregunta. Yo por lo poco que sé, creo que las gafas no se dan así porque sí, hay que tener un control con eso. Creo que lo mejor que se puede hacer con la fama es tragartela, digerirla, y expulsarla. Creo que es algo que siempre tiene que estar controlado y evacuado. Supongo que eso va con la persona, hay quiendesea ser famoso y quien se hace famoso. La diferencia es grande.

¿Tú no la buscas?

No, ¿para qué? Con lo bonito que es ir a comprar el pan de forma anónima. Ni la busco ni la he encontrado, de momento.