Felipe Froilán de Todos los Santos vivió hoy uno de los días más felices de su vida al recibir Su Primera Comunión. Los abuelos maternos del pequeño, Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos y Doña Sofía, asistieron emocionados a este día tan especial.
El hijo mayor de los duques de Lugo recibió Su Primera Comunión junto a sus compañeros del colegio San Patricio de Madrid. Hasta la Iglesia de San Pedro Mártir de los Padres Dominicos de Alcobendas se acercó su familia.
Como es tradicional, el primogénito de los Duques de Lugo, que el 17 de julio cumplirá nueve años, estuvo acompañado en ese día por su familia y, lógicamente, tampoco faltaron a la ceremonia sus abuelos maternos, Don Juan Carlos y Doña Sofía. Además, el Rey también es el padrino de bautismo de Felipe de Marichalar y Borbón, mientras que su madrina es su abuela paterna, doña Concepción Sáenz de Tejada, condesa viuda de Ripalda.
El protagonista del día llegó a la iglesia minutos antes de las 10:30 acompañado de sus padres, la Infanta Elena y don Jaime de Marichalar, y su hermana, Victoria Federica. A continuación, alrededor de las 11:00, aparecieron Su Alteza Real la Infanta Cristina, que llegó junto a sus tío, los Duques de Soria, la Infanta doña Margarita y su marido Carlos Zurita.
Respecto a Su Alteza Real el Príncipe Felipe, éste llegó solo, sin la princesa Letizia, que se encuentra de baja maternal. Los últimos en llegar fueron Sus Majestades los Reyes. Minutos antes aparecieron Iñaki Urdangarín y la princesa Irene de Grecia.
Felipe Marichalar y Borbón llevaba un traje de marinero. El primogénito de los Duques de Lugo, que el próximo mes de julio cumplirá nueve años, ha sido preparado para recibir el sacramento de la Eucaristía junto a sus compañeros de tercer curso por el padre Ángel.
A la salida de la ceremonia, que duró poco más de una hora, Felipe Juan Froilán, muy serio en todo momento, posó junto al resto de los miembros de la Familia Real.
Debido a la lluvia intensa que caía en Madrid, el protagonista del día posó junto a su familia en el porche de la entrada principal del convento de los Dominicos. En más de una ocasión, pudimos ver a Su Majestad la Reina acariciando cariñosamente la cabecita de su nieto mayor.