MADRID (EUROPA PRESS)
Sesenta años de matrimonio bien merecen una celebración por todo lo alto, en especial cuando eres una de las monarcas más poderosas de Europa. El pasado lunes, la Reina Isabel II de Inglaterra y su esposo, el duque Felipe de Edimburgo, festejaron sus bodas de diamante en compañía de más de 2.000 invitados, entre familiares, políticos y personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo. A pesar de la intensa lluvia, todos ellos acudieron a la ceremonia en la Abadía de Westminster, en Londres, la cual fue oficiada por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. En un momento de la misa, el príncipe Guillermo dedicó unas emotivas palabras a sus abuelos en las que destacaba que, en su caso, su matrimonio tenía la responsabilidad añadida de ser también "una relación entre monarca y población".
Esta aparición pública de Guillermo coincide con los crecientes rumores de matrimonio con Kate Middleton, quien ha dejado su puesto en la firma de complementos para la que trabajaba, supuestamente para centrarse en su carrera como fotógrafa. Por su parte, el príncipe Enrique ha retomado su noviazgo con Chelsy Davy, con la que rompió hace unos días, cuando el joven prefirió asistir con sus amigos a un partido de rugby en París en lugar de celebrar el 22 cumpleaños de la surafricana en Inglaterra. Chelsy, quien se trasladó al norte de este país desde su tierra natal para poder estar más cerca de su novio, se hartó de los continuos desplantes de Enrique y decidió terminar con su relación. Sin embargo, la insistencia de Harry, que no paró de llamarle y enviarle mensajes al móvil, y su promesa de que iba a tomarla más en serio han provocado que finalmente Chelsy le dé una segunda oportunidad.
Además, esta semana también ha sido noticia otra de las familias reales más mediáticas de Europa. Como es habitual desde hace décadas, los Grimaldi celebraron en Mónaco el Día de la Fiesta Nacional, cuyos actos fueron presididos por el príncipe Alberto. Muchos monegascos se decepcionaron al ver que el Príncipe no estaba acompañado de Charlene Wisttstock, lo que para muchos entendidos hubiera significado oficializar su noviazgo e incluso su próxima boda. Tampoco estuvo presente Andrea, uno de los hijos de Carolina de Mónaco, que volvió a destacar por su elegancia con un traje de chaqueta granate de Chanel. Su hija pequeña, Alejandra, se ganó la simpatía de todos los asistentes a los actos al llevar un traje típico del Principado. Al final de la jornada, toda la familia salió al balcón para saludar, una de las fotos tradicionales en la historia de los Grimaldi.
Por otra parte, Britney Spears ha vuelto a protagonizar varias portadas en los medios de comunicación, y no precisamente por la agitada situación familiar que vive en la actualidad. El abogado de la cantante, Eric Ervin, ha desvelado a 'The Sun' que la abuela de Spears se suicidó en 1966 tras sufrir una depresión a causa de la muerte de su hijo pequeño a los pocos días de nacer. La mujer dejó cuatro niños huérfanos, entre los que se encontraba el padre de Britney, que se dio al alcohol después de perder a su madre. La nota frívola la puso Ervin al asegurar que su representada perdió la virginidad a los 14 años, lo que confirma algo que todos imaginábamos: que la ex "princesa del pop" no era tan inocente como quería hacernos creer al inicio de su carrera musical.
En el famoseo nacional, una nueva pareja mantiene alerta a todos los paparazzi. Si hace unos días una conocida revista anunciaba que el hijo mayor de Raphael, Manuel Martos, preparaba su boda con la hija de José Bono, Amelia, esta semana otra publicación se hacía eco del romance entre el hijo del ex ministro, José, y una de las sobrinas de Ana Obregón, Carolina. El joven, de 22 años, y la amazona, de 19, se dejaron ver muy acaramelados en un concurso hípico en Madrid al que asistieron acompañados de sus respectivas familias, que mantienen una estrecha amistad. De hecho, José y Carolina son amigos desde hace tiempo, pero fue hace unos meses cuando comenzaron su relación.
Finalmente, esta semana todos los medios de comunicación están también pendientes de doña Juana, la madre de José Ortega Cano. Doña Juana tuvo que ser ingresada de urgencia el pasado lunes en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid tras sufrir una insuficiencia coronaria. Pocas horas después, José y el resto de hijos de doña Juana se reunía en la capital para esperar noticias mientras su madre se encontraba en la UVI en estado grave. Aunque preocupados, todos ellos esperaban que el corazón de doña Juana resista este percance, al igual que ha logrado salir de otros anteriores.